El largo camino a la prosperidad

Para no aguar la fiesta que el 31 de mayo celebra Castilla-La Mancha podemos destacar cuánto ha avanzado la región en estos 33 años de autonomía. Pero también debemos preguntarnos si nos hemos convertido ya en la sociedad próspera que soñábamos.

Imagen promocional de la Junta de Comunidades del Día de Castilla-La Mancha en 2010

Imagen promocional de la Junta de Comunidades del Día de Castilla-La Mancha
en 2010.

 

 

 

 

 

 

Podría decirse que mucho ha llovido desde aquel domingo 8 de mayo de 1983 en el que los ciudadanos de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo acudieron a votar para elegir las primeras Cortes de Castilla-La Mancha, pero tratándose de esta región sería exagerar.

 

De hecho, en aquella primavera del ‘83 era generalizada la alarma por la sequía en la recién nacida comunidad autónoma (muchos pueblos de Toledo tenían restringido el abastecimiento de agua a tres o cuatro horas al día), algo preocupante teniendo en cuenta el importante peso económico que tenía la agricultura.

 

No era la única preocupación; ese año la cesta de la compra se disparaba un 13’5% y el desempleo superaba el 14% de la población activa (población activa que apenas alcanzaba el 44’5% y que era mayoritariamente masculina, ya que las mujeres sólo representaban el 25% de los activos totales).

 

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