El juego de la soga

Dos bandos tirando de una soga, cada uno desde un extremo, hasta ver quién se la lleva a su terreno llegó a ser un deporte olímpico en los primeros años del siglo XX. Ya no hay medallas, pero sigue el gusto de tirar de la soga en cualquier terreno que pisemos.

 

Empecemos por el clásico pulso patronal-sindicatos, que aunque parece difuminado por las nuevas formas de (des)organización laboral y económica, mantiene su tradicional tira y afloja, aunque cada vez con menos público en ambos bandos. Cada comienzo de año los responsables sindicales y empresariales de la región suelen hacer un balance del ejercicio que ha pasado y una previsión del nuevo, momento que aprovechan para empezar a llevarse la cuerda a su terreno.

 

Así, el secretario general de CCOO de Castilla-La Mancha, Paco de la Rosa, dejaba claro que “este año toca la recuperación definitiva (la de los trabajadores, se entiende), es el año en el que esta tierra tiene que dar un salto cualitativo y cuantitativo”. Salto cuantitativo en los salarios, para los que este sindicato ya plantea en la negociación colectiva un incremento medio a partir del 3% (“durante la crisis los trabajadores de la región han perdido un 20% de su capacidad adquisitiva”, recuerda De la Rosa); salto cualitativo en los contratos, que ahora son precarios y temporales en más del 94% de los que se firman; reto de acabar con la brecha salarial entre hombres y mujeres, para lo que este sindicato a nivel provincial ha propuesto obligar a las empresas a informar periódicamente de las condiciones laborales y salariales de todos sus trabajadores…

 

Pero a juzgar por lo que ya ha adelantado la patronal, presidida en la región por Ángel Nicolás, los empresarios no están en 2018 para dar saltos, ni de alegría ni al vacío, prefieren ir pasito a pasito. Donde De la Rosa ve un año interesante y prometedor, Nicolás ve un año de incertidumbre e inestabilidad: “España sigue siendo un país muy malo para hacer negocios, dice, generalizando. Las pymes y las micropymes de la región siguen estando mayoritariamente en pérdidas”.

 

Nicolás, en un ejercicio de sinceridad, reconoce que los empresarios tienen poco margen de maniobra para abaratar sus costes, y lo que tienen más a mano es, valga la redundancia, la mano de obra. En definitiva, a la patronal se le ve desanimada. Los sindicatos no pierden las esperanzas. ¿Y los ciudadanos? Preguntados por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), casi un 66% considera que el paro es el mayor problema que tenemos, un 61% asegura que su situación económica personal es entre mala y regular y más del 70% teme que dentro de un año será igual de mala o peor. En fin, que una aplastante mayoría tiene la soga al cuello.

Prado López Galán
Prado López Galán

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