El imparable avance de la sequía

El grifo sigue abierto y cada día los ciudadanos de Castilla-La Mancha disponen sin restricciones de los 125 litros que se consumen diariamente por persona. Sin embargo, la sequía avanza rápido y va vaciando los embalses de los que bebe la región, que apenas conservan el 26’40% de sus reservas. La situación es crítica en todas las cuencas hidrográficas de la región, el campo sufre y se recrudece la lucha política y económica por el agua.

Los pantanos Entrepeñas y Buendía, que suministran agua del Tajo al Segura a través del trasvase, están prácticamente secos. Foto: José Antonio Munuera.

 

Los 90 embalses que suministran agua para el abastecimiento humano y para regadío en Castilla-La Mancha tienen capacidad para almacenar 5.750 hm3 de agua. Quedan 1.518 hm3. Y el verano no ha hecho más que empezar. “Sí, queda poca agua. El año pasado por estas fechas las reservas eran del 40% en los embalses de la región y la media de la última década en verano ha sido del 46%. Ahora las reservas están al 26% y en septiembre el dato será más negativo”, reconoce Antonio Luengo, director general de la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha, el organismo autonómico encargado de “conseguir agua, en cantidad y calidad suficiente, para todas las necesidades de los castellanomanchegos”, según el compromiso de la propia Agencia del Agua, aunque en tiempos de escasez como los actuales su prioridad es “garantizar el abastecimiento a la población por encima de cualquier otro uso consuntivo del agua”, matiza Luengo.

 

 

Con el último diagnóstico del Observatorio Nacional de la Sequía, dependiente del Ministerio de Agricultura, la Agencia del Agua regional concluye que “Castilla-La Mancha se encuentra en una situación crítica en todas las cuencas hidrográficas que la conforman (que son siete de las ocho principales del país). En la cuenca del Tajo el sistema de cabecera se encuentra en situación de emergencia, el sistema Tajuña está en alerta y los sistemas del Alberche, Toledo-La Sagra y Henares en estado de prealerta. En la demarcación del Guadiana están en estado de alerta las zonas del Bullaque (con episodios de mortandad de peces), Bañuelos y Los Montes y prácticamente el resto de la cuenca en prealerta (incluyendo los embalses de los que se abastece Ciudad Real capital, La Torre de Abraham y Gasset). Toda la demarcación del Segura está en emergencia y en la del Júcar están en prealerta los sistemas del Júcar y el Turia. Las cuencas del Júcar y el Segura están declaradas en situación de sequía y para ellas el Gobierno central ha aprobado medidas excepcionales de gestión de recursos hídricos a través del Real Decreto de Sequías”.

 

Pese a esta situación, el director general del Agua, Antonio Luengo, asegura que “a día de hoy no se plantean restricciones para el abastecimiento de la población. Es posible que este verano algún pueblo, no grandes poblaciones, tenga que abastecerse con cisternas. El sistema del Tajuña (que abastece a 25.000 ciudadanos de 35 municipios alcarreños) puede entrar en emergencia, y tal vez haya problemas con Picadas (abastece a Toledo capital), porque compartimos el agua con Madrid. En el Tajo puede haber restricciones al regadío en la zona de cabecera porque ya ha entrado en emergencia, y ya hay por decreto restricciones al regadío en la cuenca del Guadiana para poder garantizar el abastecimiento a la población”.

 

Las Lagunas de Ruidera han perdido mucha agua. Los acuíferos 23 y 24 (del que se nutren) han bajado más de dos metros y medio. Foto: Carolina Valle.

 

¿Qué medidas se están tomando?

“Hay que recordar que en planificación hidrográfica en Castilla-La Mancha tenemos un papel subsidiario, comenta Luego. Es asombroso que a Castilla-La Mancha le afectan todas las cuencas hidrográficas salvo el Miño, pero como son intercomunitarias son de competencia estatal, por lo que no tenemos ninguna capacidad de regulación”.

 

El Gobierno central ha aprobado un Real Decreto de Sequía -convalidado por el Congreso de los Diputados el pasado 22 de junio-, con medidas urgentes paras las explotaciones agrarias de las cuencas del Júcar, el Segura y el Duero, pero no ha incluido en él a Castilla-La Mancha, pese a las reiteradas peticiones del Gobierno regional para que lo haga.

 

Es necesario que se incluya a la cuenca del Guadiana en el Real Decreto Ley de Sequía porque la situación es muy delicada y hay que garantizar que los habitantes tengan suministro de agua tanto para uso de boca como para riego”, explica el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez, especialmente preocupado por los daños a la agricultura.

“El descenso en más de dos metros y medio de los niveles piezométricos de los acuíferos 23 y 24, las altas temperaturas y la previsión de nulas precipitaciones evidencian que están en riesgo producciones hortícolas como el melón y la sandía, cultivos de carácter social que contribuyen de forma muy importante a la renta de los agricultores de La Mancha”.

 

Los afectados por la sequía en la región no pueden acceder a las ayudas del Decreto, tales como exenciones en los cánones de regulación y en la cuota de tarifa, una moratoria de un año sin interés en el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social entre julio de 2017 y febrero de 2018.

 

Castilla-La Mancha también exige ser beneficiaria de la partida presupuestaria de 30 millones de euros que los Planes de Sequía han dispuesto para realizar inversiones en infraestructuras en las cuencas hidrográficas del Júcar y del Segura, ya que parte de estas cuencas están dentro de la región. En el ámbito de las competencias autonómicas, el Gobierno regional ha dotado con 31 millones de euros una convocatoria de ayudas para las 168 comunidades de regantes de Castilla-La Mancha, destinadas a la mejora de los sistemas de riego, con el fin de hacer un uso más eficiente del agua. Aproximadamente un 13% de la superficie cultivada del territorio regional es regable (510.000 hectáreas sobre un total de 3.700.000 hectáreas de cultivo).

 

La organización agraria Asaja está demandando la autorización para otras 500.000 hectáreas de regadío más de aquí a 20 años, para las que se necesitarían 1.500 hm3 de agua. Le preguntamos a Antonio Luengo si eso sería “regar por encima de nuestras posibilidades”. “No, claro que no, contesta el responsable de la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha. A lo mejor la región no es deficitaria de agua, no es tan escasa como se dice, lo que ocurre es que transferimos mucha agua, desde el Tajo al Segura, desde el Júcar al Turia y al Guadiana. En el Segura somos el 25% de la cuenca y prácticamente toda el agua la tiene Murcia. Hay menos déficit teórico que real”.

 

¿Qué fue de la tubería manchega?

La inversión estrella en Castilla-La Mancha en materia hidráulica es la conocida como ‘Tubería manchega’, “una inversión de 518 millones de euros para construir un sólido sistema de abastecimiento que, a lo largo de 1.000 kilómetros de tubería (desde Carrascosa del Campo, en Cuenca, hasta el pantano de Gasset, en Ciudad Real), distribuirá el agua de la cabecera del Tajo por el territorio de Castilla-La Mancha”, decía el proyecto inicial, que tenía como objetivo llevar agua en cantidad (con una derivación anual de 30 hm3) y calidad suficiente a 600.000 ciudadanos de La Mancha.

 

El proyecto fue declarado de interés general en 1995; diez años más tarde, en 2005, se adjudicó la obra a OHL y se puso fecha de finalización y entrada en funcionamiento primero en 2011 y luego en 2015. Tras los sucesivos retrasos, la obra no estará lista hasta 2020. “Esperamos que este año 2017 se ponga en funcionamiento el ramal principal y los dos ramales más al norte, asegura Antonio Luengo. Hay que decir que esta tubería solo tiene una función, que es el abastecimiento para consumo humano, y, si fuera preciso, aportes a las Tablas de Daimiel. Está programada para abastecer casi a 100 poblaciones de Cuenca, Albacete, Toledo y Ciudad Real, unos 250.000 habitantes en total. La primera fase que abastecerá a 100.000 habitantes concluirá este año y en un periodo de cuatro años más llegará a otros 150.000 habitanes”.

 

La tubería manchega es la inversión en infraestructuras más importante que desarrolla la Agencia del Agua, aunque es el Estado quien aporta la mayor aprte de la financiación a través de los fondos europeos Feder. “En Castilla-La Mancha aportamos el 15% del presupuesto, unos 60 millones de euros deuna inversión total de 350 millones de euros”. Para otras inversiones, el responsable de la Agencia del Agua reconoce que los presupuestos limitan mucho “A largo plazo, sin problemas presupuestarios, necesitamos hacer una inversión muy fuerte en agua, en mejorar su calidad, sobre todo en sulfatos y nitratos; en hacer más eficiente todo el sistema de tubería, que en muchos pueblos es muy antigua, en renovación de materiales y en poner contadores. En materia de agua queda mucho por hacer”.

 

Última manifestación en defensa del Tajo promovida por la Plataforma del Tajo en Toledo. Foto: Gómez Herruz

 

LA HORA DEL PLAN B

El río Tajo agoniza a su paso por Toledo y Talavera de la Reina desde hace años. Sucio, contaminado y sin caudal ecológico suficiente para regenerarse, los problemas del río más largo de España tienen su origen en casi cuatro décadas de trasvase de sus aguas desde la cabecera en Guadalajara (pantanos de Entrepeñas y Buendía) hasta la cuenca del Segura. “No es la sequía, es el saqueo”, decía una pancarta en la última manifestación celebrada en Toledo (19 de junio) por la Plataforma en Defensa del Tajo.

 

No es sólo un problema medioambiental; también lo es económico, ya que a juicio de las organizaciones de agricultores el agua que se va impide nuevos regadíos y nuevos proyectos en la cuenca cedente. Desde que el trasvase Tajo-Segura comenzó a funcionar en 1979 se han trasvasado más de 12.000 hm3 (y casi 400 hm3 en los dos últimos años). Las constantes derivaciones de agua, fundamentalmente para regadío del Levante, han enervado a los castellanomanchegos, especialmente en épocas de sequía, y han movilizado a los gobiernos autonómicos de turno exigiendo el fin del trasvase.

 

Con la cabecera del Tajo prácticamente seca y, por tanto, sin cobertura legal para autorizar un nuevo trasvase, estamos en uno de esos momentos de alta tensión política y social (en los colectivos más afectados, como los agricultores o los pueblos ribereños de la cabecera del Tajo). Es la hora del Plan B. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, no quiere hablar de “guerra del agua” entre territorios. Prefiere ofrecer una “alternativa constructiva: una iniciativa legislativa que contemple la desalación como solución permanente y de futuro para todos contra la escasez de los recursos hídricos”.

 

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ha comenzado este mes de julio una ronda de contactos con todas las comunidades autónomas para iniciar el debate del futuro Pacto Nacional del Agua. El 24 de julio escuchará a Castilla-La Mancha, que le va a decir en boca de la consejera de Fomento, Agustina García, que al trasvase Tajo-Segura debe ponerse el punto final y no volver a activarlo cuando la cabecera se recupere.

 

EL TURBIO NEGOCIO DEL AGUA

La insaciable demanda de agua de los regantes del Levante ha acabado esquilmando los pantanos de la cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, que apenas mantienen 330 hm3 de agua, un 13% de su capacidad total. Sólo en los dos últimos años, el Gobierno central ha autorizado 23 trasvases de la cabecera del Tajo a la cuenca del Segura, con lo que se han derivado más de 390 hm3. Hasta que el agua se ha acabado.

 

El ministerio de Agricultura reconocía a principios del mes de junio que “la cabecera del Tajo ha entrado en valores de ‘Emergencia’, por debajo del volumen no trasvasable (que está fijado en 368 hm3), por lo que no es posible trasvasar más agua”. Ante esta situación, el Gobierno central autorizaba para los regantes del Segura una aportación de 21 hm3 de agua procedente de la desaladora de Torrevieja.

 

Al mismo tiempo, los regantes de Murcia y Valencia recurrían también a una compra de derechos de 10 hm3 de agua a la comunidad de regantes de Estremera (Madrid), contrato que el Gobierno de Castilla-La Mancha considera ilegal y lo ha denunciado ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha por considerar que se trata de un trasvase encubierto. “La compra de cesión de derechos de diez hectómetros cúbicos de agua por parte de regantes de Murcia y Valencia a la Comunidad de Regantes de Estremera es ilegal, ya que no se ha cumplido el trámite de audiencia, tal y como refleja la sentencia 1843/2016 del Tribunal Supremo de 19 de julio de 2016 que reconoce a Castilla-La Mancha como parte interesada y con derecho para alegar y presentar documentación, un trámite incumplido que puede suponer una causa de anulación de este acuerdo”, ha explicado el portavoz del Gobierno regional, Nacho Hernando, que recuerda que “no hay tubería de Estremera a Murcia, la tubería pre-democrática que hay va desde los embalses al Levante, y por lo tanto este agua es expoliada directamente desde Entrepeñas y Buendía”.

 

El Gobierno regional considera esta reventa de derechos de agua “una práctica especulativa que supone extraer de los embalses de cabecera del río Tajo lo poco que queda”. El Gobierno central aprobó medidas para otras zonas de España en materia de sequía como la exención del canon del Trasvase Tajo-Segura durante 2017 y 2018, de las que no se beneficia Castilla-La Mancha. “Ni agua ni compensación, ni derecho ni dignidad. Esta situación no es tolerable y este Gobierno seguirá reivindicando la igualdad de oportunidades para todas las personas en todos los territorios”, dice Hernando.

 

Desde Asaja se denuncia reiteradamente que “la falta de transparencia de las tarifas del agua, la superficie regada y otras cifras esconde el mayor negocio de agua que hay en Europa”.

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