El impacto de la pandemia en el comercio internacional de Castilla-La Mancha

Las exportaciones de Castilla-La Mancha podrán caer en 2020 entre el 1’2 y el 8’3% por culpa de la pandemia.

 

Incertidumbre. Esta es la palabra que define los nuevos tiempos que trae la covid-19, un virus que impacta de manera global y absoluta en la vida social, económica y política del planeta. Esta incertidumbre también marca las relaciones comerciales de las regiones y transformará la manera en la que las empresas fabrican, compran y venden. O no.

 

La delegación territorial del ICEX (Instituto de Comercio Exterior) en Castilla-La Mancha acaba de presentar el informe «La Economía Internacional de Castilla-La Mancha 2019-2020, un antes y un después del Covid-19», en el que hace una estimación de como evolucionarán las exportaciones y las importaciones de las empresas de la región durante este año. Desde el punto de vista cuantitativo, calcula que «la actividad exportadora de CLM podría situarse entre los 7.440 y los 6.900 millones de € a finales de 2020, descendiendo entre un 1,2% y un 8,3%… la importación regional descendería a valores situados entre los 9.100 y los 8.500 millones € , cayendo entre un -2% y un -8,5%, mejorando el déficit comercial regional, situándolo en 1.600 millones de euros».

 

 

Es decir, el comercio internacional podrá acabar moderadamente afectado o fuertemente impactado. «La actividad exportadora de nuestra comunidad autónoma en 2020, debido a la crisis del COVID-19, se verá influenciada por la evolución de la pandemia y el efecto de las medidas sanitarias. Sin duda ayudarán los programas internacionales de cooperación, la evolución de los mercados, la necesidad del fomento del comercio exterior para mejorar el PIB y la transformación digital. Y todo ello, pese a la creciente ola de neoproteccionismo en contraposición del multilateralismo, la tendencia al autoabastecimiento y la posible reactivación de los conflictos internos en las diferentes naciones», expone Pedro Morejón, director territorial del ICEX en la región.

 

Lo que sí parece claro es que las empresas castellano-manchegas tendrán un mejor comportamiento internacional que las empresa nacionales, europeas e incluso que las del resto del mundo. «Dentro de la incertidumbre, hay elementos de confianza, porque tenemos buenos sectores exportadores, buenas empresas y nuevos mercados abiertos», opina Morejón.

 

Entre los sectores exportadores de Castilla-La Mancha, el agroalimentario mantiene el liderazgo (el tener una industria alimentaria potente es un factor de confianza en la economía regional, tanto doméstica como internacional). Sin embargo, preocupa la caída de las exportaciones de vino, el producto estrella de la Comunidad. «Previo a la crisis del COVID-19, los sectores protagonistas de las exportaciones en el primer trimestre de 2020 y que marcan la tendencia prevista siguen siendo el de ‘Bebidas de todo tipo, excepto zumos’, a pesar del descenso del 8,9% en las exportaciones con respecto al primer trimestre del año pasado. En segundo lugar, destaca el sector de ‘Aparatos y material eléctricos’, con un incremento del 13,8% en las ventas al exterior, mientras que en tercer lugar se mantienen las ‘Máquinas y aparatos mecánicos’, aumentando un 14,2% en su facturación exterior, siempre con relación al primer trimestre también del año pasado. En general, dentro de los 10 primeros capítulos exportadores, se advierten aumentos significativos en un buen número de capítulos arancelarios, como en carne y despojos comestibles (24,5%), prendas de vestir de punto (18,9%), prendas de vestir, no de punto (16,8%) y leche, productos lácteos, huevos (8,3%)», expone el informe.

 

La debilidad internacional del mercado del vino explica que sea la provincia más productora, Ciudad Real, la que tenga peores previsiones generales de su evolución internacional este año. «Cada provincia, en función de los bienes que habitualmente exporta, se comportará de manera diferente, presentando diferentes rangos de evolución de las exportaciones. Albacete exportará entre 1.170 y 1.080 millones de euros (+3,7% a -4,3%);Ciudad Real entre 1.780 y 1.659 millones € (-9,8% a – 16,4%); Cuenca entre 570 y 530 millones € (+7,6% a 0,1%); Guadalajara entre 1.930 y 1.790 millones € (-4,5% a -11,4%) y Toledo entre 1.990 y 1.850 millones €(+6,1% a – 1,3%). Los datos finales dependerán de la evolución de los mercados, los sectores y la capacidad de las empresas de adaptarse al entorno económico mundial».

 

El objetivo de las empresas ahora es sobrevivir, aunque sea bajo mínimos, esperando la recuperación

 

De cumplirse estas previsiones, la provincia de Toledo se situaría por primera vez en muchos años en la más exportadora de la Comunidad Autónoma, quitándoles el liderazgo a Ciudad Real y superando a Guadalajara. Esto se debe a la mayor diversificación de los sectores exportadores de Toledo.

 

En cuanto a los destinos geográficos, llama la atención que pese a la dureza de los aranceles impuestos por EEUU a buena parte de los productos exportadores de Castilla-La Mancha, es este destino uno de los que más crece, un 112% según los cálculos del ICEX. «Portugal se mantiene como destino preferente de nuestras exportaciones, con una tasa de crecimiento de (-2,4%) en el primer trimestre de 2020, seguida de Francia (-3,2%) y Alemania (7,9%). Algunos mercados tradicionalmente importantes para nuestras empresas han aumentado, como Estados Unidos (112%), Bélgica (45%) o China (10,2%). Todo ello acentúa una tendencia paulatina y creciente de diversificación de mercados, clave mantener unas buenas perspectivas de futuro».

 

En cualquier caso, todo está por ver en esta crisis sanitaria que ha tenido un claro inicio pero que no ve un final definitivo en tanto que no pueda comercializarse una vacuna.

 

En este contexto marcado por la inseguridad y el miedo a rebrotes y confinamientos, el objetivo principal para las empresas es, según resalta Pedro Morejón, «sobrevivir. Hemos preguntado a las empresas con las que estamos en contacto cómo están y todas ellas nos han dicho que lo que les preocupa ahora es sobrevivir, aunque sea bajo mínimos, y esperar la recuperación. En comercio internacional es importante no abandonar ningún hueco que se haya ocupado, porque si no otro lo ocupará».

 

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