El Hospital

Ha habido que esperar cinco años, en realidad 28 años, para ver iniciarse de nuevo las obras del que ha de ser el Hospital General de Toledo. La principal inversión pública de esta legislatura en la provincia. No digo en la región porque esa puede ser el basurero nuclear de Villar de Cañas, dependiendo de lo que digan las nuevas elecciones a las que pocas dudas hay vamos abocados.El cada vez más famoso ex ministro Soria tenía mucho interés en ello.

Ha habido que esperar 28 años porque la urgencia de un nuevo hospital en Toledo ya surgió con fuerza como consecuencia del incendio de 1988; pero unos años antes, cuando se negociaban las transferencias sanitarias entre el Estado y la Junta de Comunidades, se planteaba la necesidad del mismo a fin de entrar en la valoración económica que por ello tenía que aportarse a la región para poder acometerlo.

 

En 2009, por fin, se iniciaron las obras de un Hospital que había de ser un modelo en construcción, servicios y asistencia según sus promotores y el de distintas organizaciones profesionales de la región que participaron en la elaboración del Plan Funcional. Contaba el Hospital con la debida financiación, no solo para iniciarlo, también para terminarlo, del Banco Europeo de Inversiones y del BBVA, a través de unos créditos que solo para este cometido podían destinarse.

 

En 2011 llegó el cambio electoral y el PP de Cospedal entró al Gobierno y nombró a José Ignacio Echaniz, que es el responsable del área sanitaria del PP, consejero de Sanidad y con él un equipo directivo con una trayectoria general caracterizada por ser proclives a la sanidad privada. Bien es verdad que cada vez que tienen posibilidad ocupan puestos directivos en la pública. Con Cospedal la primera medida fue paralizar el proyecto del Hospital cuando se había ejecutado el 34% de la obra y abonados a las empresas constructoras 103.909.495,03 euros. Aunque hay que señalar que los arquitectos responsables de la obra, a los que el gobierno Cospedal quitó de la misma, habían certificado que los pagos a realizar debían ser 99.6000.000 euros. La suspensión también supuso que se indemnizara a las constructoras con 17.000.000 de euros.

 

Recordaba que las obras estaban aseguradas en su financiación para señalar que detrás de la paralización no estaba la crisis económica, de hecho la ha agudizado al suspenderse un motor económico para la zona de Toledo cuando más falta hacía. Estaba un modelo sanitario que es el que el PP ha aplicado allí donde ha podido y que pasa por convertir la sanidad principalmente en un negocio. En Castilla-La Mancha también lo aplicaron hasta donde pudieron, y de ello se beneficiaron fundamentalmente hospitales madrileños y valencianos a los que se derivaban pacientes que por los recortes en personal e instalaciones públicas en la región no se podían atender.

 

En la oposición el PP mantiene el mismo planteamiento, como se aprecia en cada Pleno de las Cortes donde se defiende que Madrid, con dinero de Castilla-La Mancha, atienda a la zona de la Sagra y del corredor del Henares en Guadalajara. Cospedal volvió a licitar el Hospital de Toledo; pero ya para que fuera una gestión público-privada, aunque no llegaron a reanudarse las obras bajo su mandato. El nuevo cambio electoral lo impidió. Esa reanudación, de la que dio fe con su asistencia el presidente García Page, ha tenido lugar este mes de abril, pero ya será gestión pública. No será el negocio lo principal, sino la salud y el bienestar de los ciudadanos. Esperemos que a la enésima sea la vencida.

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