El grito de D’Artagnan

La navidad es una fiesta de origen religioso, de tradición católica. ¿Hace falta advertirlo? Sí. Si viene un extraterrestre y se fija en la iluminación de nuestras calles no sé si sería capaz de diferenciar la iluminación propia de la navidad de la de la feria de abril. A mí el principio de la laicidad me parece bien, en cuanto se deben distinguir dos asuntos principales: las cuestiones públicas de la política y las cuestiones religiosas.

 

Por esto mismo me parece lógico y normal que se ponga una bandera celebrando la Inmaculada en la Academia de la Infantería y en la Catedral, pero no me parece bien en la Diputación. Pero la Navidad es la Navidad, dígalo Agamenón o su porquero, como diría Machado. En un contexto democrático es fundamental la defensa del laicismo. Pero esto no conlleva obligar a la gente a que exprese su religión en su ámbito privado. Esto no sólo es imposible de llevar a cabo, sino que es injusto.

 

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Santiago Sastre
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