El gallego impasible

Una de las incógnitas a despejar si Mariano Rajoy termina con el año de prórroga presidencial (casi el año y al paso que vamos puede que lo supere) y consigue ser investido otra vez presidente del Gobierno es qué nombrará a María Dolores de Cospedal. No le dejó Albert Rivera, cuando acordaron repartirse los puestos de la Mesa del Congreso, resolver su problema doméstico en el seno del partido, el enfrentamiento entre la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, y la secretaria nacional del partido, María Dolores de Cospedal. Una suerte para la ex alcaldesa de Ciudad Real con el PP, Rosa Romero, quien quizá no hubiera tenido tan sencillo volver a ser elegida vicepresidenta del Congreso.

 

El enfrentamiento 

 entre Sáenz de Santamaría y Cospedal viene de lejos y es enconado. Tener a ambas en el Gobierno, forzosamente una con mayor rango que otra, aunque ambas pudieran lucir el título de vicepresidentas, no parece decisión muy afortunada. Mariano Rajoy había encontrado en la presidencia del Congreso la mejor fórmula para resolver el conflicto, proponiendo para ello a María Dolores de Cospedal, con lo que conseguiría alejarla de la secretaría nacional del partido sin dar la apariencia de censura alguna por su labor ni de escuchar las voces en el seno del PP que lo han pedido. Albert Rivera no aceptó y vetó el nombramiento de Cospedal. Sin los votos de Ciudadanos el PP no hubiera podido nombrar a la presidenta del Congreso.

 

El veto de Albert Rivera a Cospedal, para que fuera elegida Presidenta del Congreso, impidió a Rajoy dar una solución fácil al enfrentamiento de la secretaria nacional del PP con la vicepresidenta del gobierno en funciones

 

Evidentemente Rajoy anda pensando primero en cómo resolver lo suyo, aunque se le ve cómodo en su puesto de presidente en funciones, por lo pronto el sueldo es el mismo y se evita la toma de decisiones enojosas por eso de que “está en funciones”; pero está capacitado para adoptar otras que le resultan más placenteras. No se agobia, la prueba es que desde que está en funciones ha visto reducido su gobierno en tres miembros y no lo hecha en falta. El primero fue por causa mayor, el ministro de Industria José Manuel Soria, obligado a dimitir cuando su nombre apareció vinculado con paraísos fiscales en los famosos papeles de Panamá. Primero lo negó para finalmente rendirse a la evidencia de que el asunto había sido descubierto y lo que ya no pudo negar es su firma en documentos que le comprometían. Ahora ha habido un intento fallido desde el Gobierno de que el Banco Mundial le nombrara asesor con un sueldo de cerca de 200.000 euros al año. Los otros dos ministros que han dejado el gobierno han sido porque Rajoy así lo ha querido, por eso digo que no le agobia. Ana Pastor dejaba el ministerio de Fomento para ser nombrada presidenta del Congreso y Alfonso Alonso abandona Sanidad para presentarse a lehendakari en las elecciones vascas del próximo 25 de septiembre.

 

Estando en funciones Rajoy no puede nombrar nuevos ministros. Tampoco tiene capacidad para presentar proyectos de Ley, ni siquiera el de Presupuestos. Según el Tribunal Supremo “el Gobierno en funciones ha de continuar ejerciendo sus tareas sin introducir nuevas directrices políticas”. Lo cierto es que tampoco tendría muchas posibilidades de sacar adelante sus iniciativas legislativas, aunque su Gobierno no fuera en funciones, según está la composición del Congreso. Nadie puede echar en cara ahora a Rajoy eso tan suyo de dejar que las cosas pasen sin intervenir. Decididamente está cómodo. Peor lo tiene Pedro Sánchez. No está tan cómodo, sabedor de que haga lo que haga se va a equivocar. Tome el camino que tome le van a llover las críticas, lo cual invita a pensar que hará lo que le pida el cuerpo. Apoyar al PP, aunque sea con la abstención, no es para lo que le han votado sus electores y deja el flanco izquierdo muy abierto para el ansiado sorpasso por parte de Podemos. No dejar que gobierne el PP implica unas nuevas elecciones y un recrudecimiento de las presiones desde todo el espectro del ámbito político, económico y mediático contra él y contra el PSOE. Difícil papeleta.

Seguir leyendo… »[/restrict]