EL FALLECIMIENTO DE LA CONSEJERA ELENA DE LA CRUZ IMPACTA EN CASTILLA-LA MANCHA

Elena de la Cruz en las Cortes de Castilla-La Mancha defendiendo el agua del Tajo

 

A las 12:05 de este martes 4 de abril fallecía a los 44 años de edad Elena de la Cruz Martín, Consejera de Fomento del gobierno de Castilla-La Mancha. Sus compañeros de gobierno se encontraban reunidos en Consejo presidido por Emiliano García Page y al enterarse de la fatal noticia suspendieron el mismo y depositaron como homenaje y recuerdo a la joven consejera unas rosas blancas en el lugar que hasta ese día ella ocupaba.

 

Elena de la Cruz padecía una leucemia que finalmente ha resultado mortal. A pesar de ello mantenía una actividad política intensa hasta el punto de que fue el día anterior, interviniendo en el Pleno de las Cortes de Castilla-La Mancha, explicando los planes de su departamento para extender la banda ancha en Castilla-La Mancha, cuando se sintió indispuesta y tuvo que ser ingresada en el hospital Virgen de la Salud de Toledo, mientras el pleno era suspendido por el Presidente de las Cortes, Jesús Fernández Vaquero.

 

La noticia del fallecimiento ha causado una gran conmoción en Castilla-La Mancha y en especial en la provincia de Guadalajara de la que era natural, el ayuntamiento de Cabanillas del Campo, lugar donde nación, ha decretado tres días de luto oficial. También en todos los edificios administrativos de la Junta de Comunidades en Castilla-La Mancha ondearán a media asta sus banderas oficiales desde hoy mismo y durante todo el día de mañana, 5 de abril, en señal de duelo.

 

Elena de la Cruz era una consejera que poseía una gran formación, era licenciada en Arquitectura por la Universidad Polítécnica de Madrid y así mismo licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense.

 

Políticamente había ocupado con el PSOE los cargos de concejal de Guadalajara, diputada provincial, delegada de Empleo, Igualdad y Juventud de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha desde junio 2010 a junio 2011 y había sido directora de la Escuela de Arte de Guadalajara, puesto que dejó al ser nombrada consejera de Fomento. En la actualidad formaba parte del grupo de apoyo a Susana Díaz para secretaria general en Guadalajara.

 

Elena de la Cruz estaba casada y tenía una hija. Será enterrada en Guadalajara.

 

La consejera mantuvo, durante los casi dos años que ha ocupado el cargo de Fomento, una fuerte polémica con el ministerio de Fomento, que prácticamente se repetía cada mes, por los continuados trasvases de agua del Tajo al Segura que autoriza el gobierno de Rajoy. Presentó recursos, que están sin dirimir, prácticamente cada vez que se aprobaba una nueva derivación. Era firme y contundente en sus intervenciones por este asunto. Sin embargo ofrecía una imagen de moderación y dialogante para todo aquello que no fuera aceptar que se llevaran el agua del Tajo.

 

En sus inicios mantuvo una dura polémica con el alcalde de Talavera, Jaime Ramos, y sin embargo fue una ciudad que frecuentó en muchas ocasiones. Precisamente el alcalde, Jaime Ramos en nombre de la Corporación Municipal de Talavera y en representación de los talaveranos, envió su pésame a la familia y también trasladó al gobierno de Castilla-La Mancha “su pesar por esta triste noticia “que nos ha dejado a todos impactados”, , y ha mostrado su apoyo desde Talavera en este doloroso duelo”.

 

Otras reacciones de pésame han sido la de la presidenta del Partido Popular de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal, que trasladado “su más sentido pésame a la familia, amigos y allegados de la consejera de Fomento, Elena de la Cruz, y al Gobierno regional, tras su lamentable fallecimiento en el día de hoy. Asimismo, todos los miembros del Partido Popular de Castilla-La Mancha se unen a este sentido pésame”, decían en un comunicado del PP.

 

Desde Ciudadanos Castilla-La  Mancha  enviaban un mensaje “de apoyo en estos momentos tan duros tanto a la familia como amigos de Elena De La Cruz por su fallecimiento. También queremos expresar nuestras condolencias por el dolor que supone esta pérdida para toda la familia socialista de Castilla-La Mancha”.

 

El ayuntamiento de Toledo también mandaba un comunicado en el que decían “El Gobierno local destaca de Elena de la Cruz su compromiso con los ciudadanos de Toledo, convirtiéndose en una firme aliada del Ayuntamiento en la defensa del río Tajo y en los intereses de nuestra tierra, así como en un importante activo del Ejecutivo autonómico para el progreso y el desarrollo de la región”.

 

Igual hacía la Diputación de Toledo con un comunicado en el que señalaban que “El presidente de la Diputación de Toledo, Álvaro Gutiérrez, y todo su equipo de gobierno lamenta el fallecimiento de la titular de la Consejería de Fomento de la Junta de Comunidades, Elena de la Cruz Martín y muestra su pésame, cariño y cercanía a todos sus familiares, amigos y al gobierno de Castilla-La Mancha.

 

La Institución muestra así sus condolencias más sinceras al entorno de Elena de la Cruz, por su brillante trayectoria política y ejemplo personal y humano en cuantas facetas desarrolló a lo largo de su vida”.

 

Los sindicatos y otras instituciones, según iban conociendo la noticia, manifestaban su pesar por lo sucedido y el Presidente del gobierno, Emiliano García Page mandaba un escrito de despedida a su consejera.

 

Adiós Elena, un abrazo eterno

Uno nunca termina de aprender a decir adiós. Y menos aún, cuando la despedida llega así, de sopetón, como un golpe seco, tan injusta como es a veces la vida, sin darte tiempo a asimilar lo que ha pasado. Te repites, pero, ¿cómo puede ser? ¿Qué es esto? ¿Es posible que el jueves estuviera dando el callo, trabajando, y hoy ya no esté?

 

            Me cuesta mucho hacerme a la idea de que mañana, en las Cortes de Castilla-La Mancha, o el martes de la semana que viene, en la próxima reunión de mi Consejo de Gobierno, voy a volver la cabeza hacia un lado y ya no voy a ver a Elena.

 

Recordarla, sí. Me acordaré yo tan a menudo como todos los que la conocieron y compartieron con ella alguna parte de su vida. Porque Elena quería y era imposible no quererla. Nunca una mala palabra, nunca un mal gesto. Siempre con una sonrisa. Siempre dispuesta a trabajar lo que hiciera falta.

 

Ha sido una gran colaboradora porque era, lo primero, una gran persona. Una gran compañera y una gran consejera, que hablaba con la misma ilusión de cómo ayudar a una familia para evitar un desahucio, que cuando nos contaba lo inteligente que demostraba ser, cada día más, su hija Daniela.

 

Nadie puede llenar nunca el vacío que deja ninguna persona. Y menos aún en casos como el de Elena, que era una mujer muy formada y culta, pero que demostraba una sensibilidad hacia los demás, hacia quienes peor lo pasan, que estaba muy por encima de su curriculum académico y de su trayectoria profesional.

 

El vacío que dejas en nuestra Mesa del Consejo de Gobierno es irremplazable no como consejera, sino como Elena De la Cruz. Termino estas líneas y llego a la conclusión de que sigo sin saber despedirme bien. Por eso te digo lo único que me sale de una garganta que ahoga un sollozo y de un corazón que sufre, pero que está orgulloso de ti:

 

            Adiós Elena, un abrazo eterno.

 

EMILIANO GARCÍA PAGE