El calvario de la Fudación CCM

Tocada pero no hundida. La Fundación Bancaria CCM, heredera de la Obra Social de la extinta Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha, sigue a flote pese a arrastrar más de un lustro de precariedad económica, de pleitos judiciales, embargos, deudas... Un patronato demediado intenta, con un severo ajuste, devolverle a la Fundación el papel para el que fue creada.

El presidente de la Fundación Bancaria CCM, José María San Roman, y el director general, Rogelio Sánchez.

 

Aquí lo hemos pasado muy mal. Cada día era un problema nuevo: embargos de Hacienda, de la Seguridad Social, citaciones judiciales, no tener dinero para pagar las nóminas…, confiesa José María San Román, el empresario toledano que asumió la presidencia del Patronato de la Fundación Bancaria CCM en junio de 2016. Cuando llegamos nos encontramos una situación muy complicada, porque no había ingresos por ningún lado y sí unos gastos de personal (casi 90 trabajadores) y de mantenimiento tremendos, insostenibles”.

 

Rogelio Sánchez, director general de la Fundación, repasa las cuentas de memoria: “Sólo los 18 trabajadores que tenía la Fundación en Toledo, Albacete y Cuenca (sin contar los 65 de la residencia Virgen de la Blanca) costaban 577.000 euros al año. El coste de mantenimiento de los edificios de la Fundación oscilaba entre los 30.000 euros al año del Palacio de Benacazón, de Toledo, y los 70.000 del edificio de San Marcos, también en Toledo. Mantener el edificio Iberia en Cuenca costaba una media anual de 40.000 euros. A esto se suman las pérdidas que daba todos los años la residencia de ancianos Virgen de la Blanca (en Burguillos), que llegó a tener un déficit de 500.000 euros en 2013”.

 

 

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