El asombro de Don Pío

El mercado laboral nos ofrece todos los días historia del tebeo. Personajes como las ‘kellys’ (las keli-mpian en los hoteles y que cobran 2’30 euros por cada habitación), los ‘gladiadores’ (autónomos a la fuerza que trabajan a destajo en mataderos y empresas cárnicas), los ‘low cost’ del reparto a domicilio (recaderos a bajo coste y alto riesgo personal) y tantos otros que han de aceptar, muy a su pesar, condiciones de trabajo de esclavitud y salarios más cercanos a la propina.

 

Si Don Pío levantara la cabeza se quedaría asombrado de cómo están los trabajadores del siglo XXI. Este entrañable personaje del tebeo creado por el dibujante Peñarroya era un gris oficinista de los años ‘40 y ‘50 del siglo pasado, con un empleo fijo y un salario modesto, que nunca conseguía prosperar pese a su tenacidad. Sus frustraciones eran las de muchos españoles de la época y la vía de escape era reir por no llorar, en espera de tiempos mejores.

 

En un contexto político, económico y social radicalmente diferente, es doblemente frustrante convivir con un mercado laboral desierto de oportunidades, que maltrata por igual a jóvenes menores de 30 años y a mayores de 45 años, a mujeres y a discapacitados, a licenciados y a los de baja cualificación profesional.

Ya lo decía Ortega y Gasset: “No hay ningún progreso seguro, ninguna evolución sin la amenaza de involución y retroceso”. Hemos retrocedido en el derecho al trabajo, en el acceso a un empleo digno y a todo lo que ello impacta en la vida cotidiana de una persona. El supuesto ciclo económico de crecimiento no está repercutiendo en el empleo, el paro sube y baja en función de circunstancias como campañas agrícolas o temporadas turísticas; nueve de cada diez contratos nuevos son temporales) y de ellos una buena parte no dura más de una semana)…

 

Así las cosas, el nuevo Plan de Empleo y Garantía de Rentas que el Gobierno de Castilla-La Mancha ha firmado este mes con empresarios y sindicatos es justo y necesario. No dará solución a todos los desempleados de la región (más de 188.000 según las listas del SEPECAM), ni a todos los parados de larga duración que ya no cobran prestación ni subsidio (más de 90.000); tampoco mejorará la calidad y el salario de todos los trabajadores en precario… pero si finalmente consigue el objetivo de emplear a 60.000 parados y a garantizar una renta a quienes peor lo están pasando, y contribuye a dinamizar la economía de los pueblos y a mantener viva la esperanza de quienes ya la están perdiendo, podrá decirse que el dinero público estará bien invertido.

Prado López Galán
Prado López Galán

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