El ARTE DE LA ESCUCHA CONSCIENTE

Así se define musicosophia, un método singular para escuchar y disfrutar descifrando la esencia de una melodía clásica. Sus seguidores encuentran en él un enorme enriquecimiento y satisfacción personal y, también, una forma de meditación. Dos toledanos que lo siguen desde hace años y lo enseñan a niños nos cuentan en qué consiste y cómo acercarse a este método que prioriza el papel del oyente.

Ángel Tomás Lázaro y Sonia Ramírez.

Ángel Tomás Lázaro y Sonia Ramírez.

 

No hay que ser compositor ni intérprete, ni siquiera saber leer una partitura para acercarse a musicosophia y escuchar ‘de otro modo’ una melodía de Mozart, de Wagner o de Beethoven hasta interiorizarla y lograr comprender la composición y todos sus matices. Simplemente “tiene que gustarte la música y no hace falta que sea clásica. Y tienes que tener capacidad de escucha porque lo que se practica es la escucha”, explica Sonia Ramírez Parenteau.

 

“Y escucharse a uno mismo. Vivimos en una sociedad sobreexcitada en la que hace falta pararse, serenidad, buscar el silencio interior. Y a través de la música ese silencio interior es desbordante, increíble. La música descubre una realidad humana trascendente”, añade Ángel Tomás Lázaro.

 

Los dos pertenecen desde hace años a la Asociación de Amigos de Musicosophia que agrupa a los seguidores en España, aún un reducido número, de este método desarrollado por George Balan a comienzos de los 80. Ambos conocen personalmente a este musicólogo y filósofo rumano, con quien han compartido seminarios y encuentros internacionales, como el celebrado en Toledo en 2001. En 2012 la ciudad volvió a acoger un encuentro nacional y volverá a hacerlo en mayo del año que viene.

 

 

Musicosophia se basa en la predisposición innata del ser humano hacia la música. Como método ofrece unas pautas, explican entre los dos, que hacen más accesible la música a cualquier oyente. “Es una herramienta para profundizar dentro de la escucha, lo que llamamos una escucha consciente. Estamos acostumbrados a oír música por todas partes, pero de una forma superficial”, cuenta Sonia, pediatra de profesión; Ángel Tomás, profesor de la Escuela de Arte, lo concreta: “se trata de un proceso de escuchas repetitivas que te permiten ir descubriendo los tesoros musicales”.

 

Esa estructura, cada matiz, se va plasmando en un dibujo que luego se expresa gestualmente con brazos y manos y que se llama melorritmia. “Es una partitura del oyente en la que cada detalle está presente y te permite ser consciente de todo lo que está pasando. Es fascinante contemplarla desde dentro”.

 

En toledo se imparten tres talleres infantiles de musicosophia al año desde 2012 con notable éxito. es una de las pocas ciudades del mundo donde se ofrecen

 

¿Qué encuentran quienes practican este método? “Te da lo que tú quieras buscar”, indica Sonia. “No es una doctrina, ni tiene nada de esoterismo, pero yo sí le veo mucha parte de meditación por el silencio interior que consigues mientras realizas la escucha, al concentrarte en ese fragmento de música que estás analizando”. El método requiere, y también desarrolla, la capacidad de atención y de escucha, la paciencia para ir desentrañando la esencia musical de la pieza, la memoria musical y la creatividad.

 

El método de musicosophia se practica con composiciones clásicas. “Escuchamos grandes músicas que han perdurado en el tiempo, desde el canto gregoriano”, cuenta Sonia. “Yo he escuchado mucha música contemporánea siempre y (tras practicar este método) te vuelves más exigente y le pides más a la música, la escuchas de forma diferente y valoras mejor su fuerza, que sea realmente una novedad”. Ángel Tomás se enganchó a musicosophia a principios de los 90; Sonia diez años después.

 

Ahora los dos forman parte del grupo pedagógico de la Asociación nacional e imparten talleres para niños en Madrid y en Toledo. Son de las pocas ciudades del mundo donde se ofrecen. “Te sorprenden por la sensibilidad especial que tienen con los sonidos. Con ellos trabajamos la musicalidad, las emociones, el juego social o la creatividad a través de la vivencia y el juego”, dice él. Hace unos días también contaron su método a los estudiantes de Magisterio en Toledo.

 

Musicosophia-niños

 

 

CÓMO INTRODUCIRSE EN MUSICOSOPHIA

Para seguir el método es necesario un aprendizaje previo de las pautas para adentrarse en la melodía, analizarla y disfrutar de una escucha consciente. La Escuela de Musicosophia establece 6 pasos para la comprensión musical: 1.-Ser consciente de las primeras impresiones.

2.-Cantar o tararear con la música y distinguir atmósferas.

3.- Preguntar a la música.

4.- Descubrir la arquitectura de la obra musical

5.-Expresar la estructura gestualmente (melorritmia).

6.- La meditación musical.

 

En el portal de la Escuela www.musicosophia.com se puede encontrar la programación de los talleres y seminarios donde iniciarse o avanzar en el método y cómo contactar en España con la Asociación de Amigos. Sonia Ramírez y Ángel Tomás Lázaro organizan desde 2012 tres talleres infantiles al año en la Biblioteca regional de Toledo, a los que los niños acuden acompañados de un adulto. El próximo se impartirá el 25 de junio.

Más información e inscripciones en el correo electrónico: musicosophia.info@gmail.com

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