EL ALMA JOVEN DE VOIX VIVES TOLEDO

Un centenar de jóvenes, algunos incipientes poetas, colaboran como voluntarios para que durante tres días la ciudad rebose poesía, casi de cualquier estilo de poesía, con este festival internacional que alcanza su séptima edición entre el 6 y el 8 de septiembre.

 

Algunos de los jóvenes voluntarios de Voix Vives. Entre ellos la directora del festival, Alicia Es. Martínez, el coordinador del grupo, Amadeo Aranda, el poeta toledano Carlos Ávila o la exconcejala de cultura Nuria Cogolludo. Foto: Demian Ortiz.

Una treintena de recitales, talleres, presentaciones, performances… por todo el casco histórico de Toledo cada día, con 27 poetas que vienen de 16 países y 10.000 espectadores entre unos y otros el año pasado. Todo funciona por un ingente trabajo de organización previo y, también, porque un centenar de chicas y chicos de entre 15 y 26 años, la mayoría alumnos y exalumnos del instituto Sefarad de Toledo, de los talleres de Matadero Lab promovidos desde este centro y desde este año del instituto Condestable Álvaro de Luna de Illescas trabajan como voluntarios para que todo esté listo en cada momento.

 

“El festival lo hacen voluntarios de arriba abajo, pero este grupo de gente joven interesada por la poesía le da una alegría al festival, un carácter que no tienen otros. Y luego es muy bonito ver cómo participan y se interesan en cuestiones culturales”, señala Amadeo Aranda, el coordinador del equipo, profesor de francés y quien lo puso en marcha ya en la primera edición.

 

Los voluntarios se dividen en grupos de trabajo: uno de sonido que se encargan de ayudar a instalar y recoger equipos y de que todo esté a punto en cada escena, otro de acompañamiento de los poetas invitados, un grupo artístico que trabaja en la decoración, otro de comunicación que se encarga de difundir por las redes toda la información que se va generando y otros voluntarios disponibles para participar en performances donde se les solicite, como ocurrirá este año con la francesa Sabine Venaruzzo o en la inauguración.

 

“Para ellos es una experiencia vital muy satisfactoria; aún acabando agotados cada día, acaban felices y eso llama mucho la atención. El hecho de colaborar con tu trabajo, tu esfuerzo y tu tiempo siempre es muy enriquecedor. Y luego se hacen amigos y conectan con gente con la que coinciden y que igual no encuentran en el instituto o en su barrio”.

 

A todos se les certifica el voluntariado; útil para convalidar créditos en algunos grados o solicitar becas, sobre todo en otros países. “Amadeo ha conseguido algo muy fuerte, que es que un montón de gente joven se implique en un festival de poesía”, dice Alba González, una de las voluntarias más veteranas. Ella y otros tres voluntarios que también están ya escribiendo poesía nos cuentan su experiencia. Los cuatro han sido voluntarios también en el festival Voix Vives de Seté, en Francia.

 

ALBA M. GONZÁLEZ RAIMBAULT

 

Desde la segunda edición es acompañante de poetas en Toledo y así ha conocido a algunos que la han impresionado, como Marie Rouanet, Pauline Catherinot, el toledano Federico de Arce, que fue su profesor, o Alberto García Teresa; pero este año ha sido técnica de sonido en Seté y quiere repetir aquí. “El festival de Toledo, aunque lleve menos tiempo, no tiene nada que envidiar al francés”, nos dice.

 

Alba escribe relatos desde pequeña, pero en la poesía, en la surrealista, en el dadaísmo, ha encontrado el mejor estilo para canalizar “lo que me va surgiendo”. Admira a los poetas orales por “cómo se exponen” y sabe que atraen mucho a los jóvenes, pero ella prefiere escribir sus versos a recitarlos y leer poesía a escucharla. Le impactó Vicente Aleixandre. “¿Cómo se pueden decir así las cosas? pensé cuando le leí”. Con 21 años da vueltas a su primer libro de poemas, en el que quiere incluir ilustraciones propias y de su padre, el pintor Gonzo.

 

No tengo intención de habitar la segunda tumba a la izquierda siguiendo el pasillo recto de flores. Pero si es así, que me echen un chorro tibio. Cada día. Con atención y paciencia, a la misma hora, con rutina y devoción. Y vean si crezco y me nacen brotes del ombligo; si me desprendo de estos brazos y aparecen ramas verdaderas: cumplir alguna función: tejer naturaleza con hilo y agua.

 

SOUHAILA IBNERRADI

 

Escribe poesía desde los 14, “sobre lo que siento por lo vivido, mío y de los demás, me interesa lo más profundo”. Y bajo ese intimismo, denuncia social también, con un estilo muy propio al que ahora está dando una vuelta.

 

Desde los 15 es voluntaria como acompañante en el Voix Vives Toledo, que conoció en el Sefarad y en Matadero Lab. En el festival ha descubierto poetas y poemas que la han marcado, como la ternura recitando versos terribles de la libanesa Venus. Ya con 19, estudia cine en Francia, trabaja en un documental en Bélgica y en septiembre volverá a ser voluntaria en Toledo.

 

ÁFRICA ALONSO

 

Hija de los poetas Alicia Es. Martínez y de Isaac Alonso, siempre rodeada de artistas y otros escritores, ella se recuerda escribiendo y leyendo poesía desde pequeña. Le gusta la poesía actual y Elena Román está entre sus autoras preferidas.

 

En sus versos hay protesta sobre “cosas, demasiadas, que me gustaría cambiar”; hablan de violencia machista, de mujeres y todo aquello que la conmueve. “Casi todo es poesía”, nos dice para explicar cómo el género está presente en su generación. “Hay muchos chicos haciendo rap y eso también es poesía”. Con 17 años, este será su cuarto año como voluntaria de logística en el festival de Toledo y ha sido su tercero en Seté.

 

 

Pero un te quiero atragantado

 

Un te quiero que raja gargantas al pasar

 

Un te quiero amargo y áspero

 

Un te quiero silencioso

 

Frena todo de golpe

 

O lo acelera

 

Poco a poco

 

Lo acelera

 

ERNESTO DEL ÁLAMO

 

Toledano, 17 años, a punto de comenzar Medicina en Toulouse. Fue voluntario de sonido en el festival de Toledo y en el de Seté en 2018.“Lo disfruté mucho, aprendí una barbaridad y conocí a mucha gente superinteresante y una poesía diferente”. Su profesor, Félix Chacón, poeta también, le animó a recitar en un poetry slam con 16, formato con el que se siente cómodo, y escribe desde entonces.“Lo que se me viene a la cabeza, lo que siento, libre, sin rimas y siempre en un tono optimista”. Le encanta Pessoa, al que acaba de descubrir.

 

Vivimos en un mundo inimaginable

 

para quien no ha aprendido a sufrir

 

, Pero un mundo insufrible para quien

 

ha aprendido a vivir sin límites.

 

 

 

ZALES SAN SEGUNDO

 

Segoviano, estudiante de escena (teatro de improvisación, poesía…) Vino a Voix Vives en 2016 y 2017 para acompañar a su padre, Chema San Segundo, en la presentación de su libro y participar con él en la performance ‘Secretos Poéticos’.

 

Este año ha sido voluntario por primera vez en Seté y también lo será en Toledo. “En mi círculo poético encontré la posibilidad de ser voluntario en un festival donde empaparme de toda esa literatura y me pareció superguay. Un festival de poesía en una ciudad como Toledo es algo mágico”.

 

Le gusta y hace perfopoesía. “La poesía empezó siendo oral y está resurgiendo” y atrayendo a nuevo público a este género, sobre a todo jóvenes, al igual que los versos cortos que circulan por las redes, señala. Junto a su padre organiza el festival poético Pan Duro de Segovia (14-15 septiembre) y después presentará nuevo proyecto poético en el festival francés de Charleville-Mézières.

 

27 poetas de 16 países y más de un centenar de actos en tres días

 

Desde las 10 de la mañana hasta las 2 de la madrugada, poesía en las plazas, en las calles, en las terrazas, en jardines, en los baños árabes, en los bares… del casco histórico de Toledo, con 27 poetas invitados recitando sus versos en su lengua y otros muchos más en la escenas libre, como harán algunos jóvenes poetas de los institutos Condestable Álvaro de Luna de Illescas y Sefarad de Toledo, muy vinculado al festival desde sus inicios.

 

Ecos del Mediterráneo será una nueva sección, con poetas muy relacionados con nuestra tradición, como el bibliotecario de Tombuctú Ismael Diadé o la hispano-búlgara Zhivka Baltadzhieva.

 

Podremos ver la poesía más escénica de Laura Sam y Nazareno en Los Clásicos, de Javier Gallego ‘Crudo’ y Seward en El Círculo o a Gonzalo Escarpa, Iris Almenara, Sabine Venaruzzo, Yolanda Castaño o Julio Hernández en El Pícaro. En la inauguración, homenaje a la poeta valenciana Paca Aguirre, Premio Nacional de Letras 2018 y fallecida en abril; y en la clausura, este año en Zocodover, el dúo Versonautas.

 

Además conoceremos y escucharemos los versos de los premiados poetas Mercedes Roffé (Argentina), Jacques Ancet (Francia), Primo Shllaku (Albania), Tarik Hamdan (Palestina), Tahel Frosh (Israel), Zuher Karim (Irak), Mirko Bozic (Bosnia), o a los españoles Jorge Riechman, Concha García, Verónica Aranda...

 

“Este festival es muy heterodoxo, con poéticas muy diferentes que van de un extremo a otro y cubren todo el espectro: desde la poesía más joven, más performática, más híbrida, con música, con nuevos tecnologías, más escénica a la más clásica. No creemos en un camino unívoco de la poesía, que es el lenguaje más libre, y eso tiene que demostrarse en este festival”, señala la poeta Alicia Es. Martínez, directora del festival. En unos días la programación estará disponible AQUÍ