Donde dije digo…

 

El gobierno y la oposición han aprovechado el verano para solventar sin polémica la cuestión del sueldo de los parlamentarios de las Cortes de Castilla-La Mancha y de paso el Gobierno, también, se ha dotado de estabilidad para toda la legislatura, salvo imprevistos que en política siempre hay, al anular la norma que impedía que Emiliano García Page pudiera volver a presentarse como candidato a la presidencia del Gobierno de Castilla-La Mancha dentro de 4 años.

 

Cospedal quitó, cuando era presidenta, el sueldo a los parlamentarios regionales. De hecho a quien se lo quitaba era a los de la oposición, entonces solo el PSOE, porque los del PP con unos nombramientos u otros, que para eso tenían el gobierno, todos vivían y bien de la política. La medida al PP le estalló en su propia cara cuando perdieron el gobierno, no del todo porque aún conservaron cierto poder institucional; pero completamente a raíz de las últimas elecciones autonómicas y municipales dónde ese poder institucional se les fue por las urnas y en tres capitales de provincia, Guadalajara, Ciudad Real y Albacete, por los pactos PSOE-Cs. Las elecciones provocaban en el PP una quiebra política; pero también una económica y los parlamentarios regionales se veían obligados a buscarse un sueldo, salvo tres: el presidente del grupo, Francisco Núñez; la portavoz, Lola Merino; y Ana Guarinos, como vicepresidenta segunda de las Cortes. Los otros siete tendrían que conformarse con las dietas.

 

En el caso de Cs al ser cuatro diputados y tres tener asegurado el sueldo, la cosa era menos traumática. En el PSOE, que para eso gobiernan, la cuestión se les hacía más fácil de resolver. Sin embargo había prácticamente unanimidad en considerar que fue una medida antidemocrática la adoptada por Cospedal con la excusa de un ahorro que no aplicaban para sí, y que de lo que se trataba era de entorpecer al máximo la labor de oposición y por ello se decidió solucionar esa contingencia antidemocrática y devolver el sueldo a los diputados.

 

Pero el PSOE aprovechó para dar solución a otra contingencia, puede que igual de anidemocrática pero en todo caso desestabilizdora, la limitación de mandatos del Presidente que el propio PSOE propuso y aprobó en su día, en tiempos de José Bono. Por aquel entonces Bono ya llevaba 16 años como Presidente y se daba la posibilidad de otros 8 más, de los que utilizaría algo más de 5 años, hasta que le nombraron ministro de Defensa.

 

Así las cosas el PP y el PSOE presentaron conjuntamente una Proposición de Ley para modificar la ley del Gobierno y del Consejo Consultivo, y que fue aprobada sin que Cs se opusiera, con la que se eliminó la restricción de 8 años máximo para ser presidente de Castilla-La Mancha. Antes se había aprobado el cambio en el Reglamento de las Cortes para permitir el sueldo de los parlamentarios. No hubo interés en que se debatieran estos asuntos y prácticamente no se hizo, lo justito para que Cs pudiera levantar la mano de que ellos no habían acordado nada; pero no se opusieron. Sin embargo las dos medidas son de importante calado político. La de los sueldos porque es dignificar el trabajo de las Cortes y facilitar el de la oposición. Además de porque Francisco Núñez despeja una nube, aunque tiene muchas encima, al poder conformar un equipo, para lo que siempre hace falta dinero, que le ayude a afianzarse internamente.

 

El caso de que García Page pueda volver a presentarse frena de golpe una batalla interna en ciernes por la sucesión, algo que de alguna manera ya se había iniciado en la prensa al lanzar al coso nombres de posibles sustitutos y hacer lecturas de nombramientos en función de ello. Las mayorías absolutas pueden ser aburridas para los comentaristas y a falta de otras tensiones la sucesión era toda una veta, ahora desaparecida, de elucubraciones que teníamos. Toda una faena. Despejados esos nubarrones que, sin duda, hubieran llegado al seno del PSOE y del Gobierno, es ley de vida, con los problemas que para la militancia causa forzada en muchos casos a tomar partido, con el riesgo que eso tiene de hacerlo por el perdedor, ya no le queda al PSOE más peligro que el de enamorarse de sí mismo y el de que no haya un gobierno en España que de solución a los problemas de financiación autonómica, lo que ya está creando problemas de tesorería.

 

Tal es así que hasta para crearle problemas al PSOE y a Pedro Sánchez, el PP y Cs no dudan en poner por lo más alto al Presidente García Page. Nada menos que el senador y ex alcalde de Guadalajara por el PP, Antonio Román, le ha propuesto como solución para presidir el gobierno de España en lugar de Sánchez. Prácticamente la única voz veraniega del PP de Castilla-La Mancha que deja las vacaciones para hacer declaraciones y estas son para ensalzar al presidente socialista García Page (Sic).

 

En Cs no han sido castellano-manchegos quienes han dejado momentáneamente sus vacaciones para hacer declaraciones, el portavoz de guardia, en este caso, ha sido Marcos Quinto, parlamentario de la comunidad de Madrid y ex alto cargo de Coca-Cola. Pero las declaraciones han ido en la misma línea, la de considerar a García Page como una solución, por representar una izquierda moderada, incluso justificándole porque hubiera pactado con Podemos en la pasada legislatura. Evidentemente la intención de Román y de Quinto no es de las mejores, se trata de debilitar la posición de Pedro Sánchez y, a ser posible, reverdecer los problemas que hubo en el PSOE a raíz de que un sector, entre los que estaba García Page, se mostrara favorable a la abstención para permitir que Mariano Rajoy gobernara y salir de la parálisis institucional. Cosa que ocurrió; pero que ahora no está teniendo reciprocidad por parte de los partidos de la derecha. Tampoco de la izquierda.

 

Aunque esa es la intención y algún problemilla puede originarle con Pedro Sánchez despertar esos recuerdos, lo cierto es que haciendo balance a García Page no le está pudiendo venir mejor políticamente el verano y sin necesidad de moverse.

 

Señalaba los problemas que traen consigo las batallas cainitas de los partidos por la sucesión, esas que de un plumazo ha parado en el PSOE regional García Page. Quien mejor puede hablar de ello últimamente es el PP. El primero Vicente Tirado al que Pablo Casado ha apeado del puesto número 4 del escalafón del partido al que había llegado como compensación al apoyo que Cospedal dio a Casado para ganar Soraya Saenz de Santamaría, apoyo que fue imprescindible. No ha tardado mucho Casado en incumplir su compromiso y a cambio le ha entregado la presidencia de una de las comisiones del Congreso, la de Seguridad Nacional, lo que le permite un plus en su nómina a final de mes. La cuestión está en si llegara a final de año, tal como está el paño parece que nos dirigimos a elecciones en noviembre y en ese caso, y dado que las relaciones de Tirado con Francisco Núñez no son especialmente afables, no solo peligra esa presidencia de comisión sino que también el repetir como diputado.

 

Tres históricos han dejado este verano distintos cometidos en el partido. En Toledo, Vicente Romera, ha presentado su dimisión como tesorero con un escrito muy crítico con la dirección dirigido al presidente provincial, José Julián Gregorio. Fundamentalmente se queja de que nadie haya asumido responsabilidades por el fracaso electoral por errores que, asegura, él llevaba tiempo advirtiendo.

 

En Seseña el ex alcalde, Carlos Velázquez, deja su puesto de concejal y dice que se vuelve a su actividad profesional como trabajador de un banco en Illescas. A la fuerza, en la política ya no tenía cargo remunerado. Carlos Velázquez fue el único candidato que se enfrentó a Francisco Núñez en las elecciones primarias para la presidencia regional del PP, que era el candidato propuesto por Cospedal. Tuvo un importante apoyo; pero insuficiente, y ya no cuenta.

 

El tercero lo que deja es el partido, se trata de Leandro Esteban, el que fuera consejero de Presidencia con Cospedal y luego reubicado como asesor en el ministerio de Defensa, dice que lo deja por motivos profesionales, que tiene que tratar con gente de todas las ideologías. Puede que su experiencia en aquel gobierno que participó en el que quien no era de ellos era arrojado a las tinieblas le haya aconsejado dar ese paso pensando que, si todo el mundo es igual que ellos, pueda quedarse sin clientes. En todo caso ha dejado una puerta abierta, por si vuelven algún día, diciendo que el PP siempre será su partido.

 

En Cs como son menos los problemas también son menores en cantidad, aunque no distintos. Orlena de Miguel, la que durante la pasada legislatura fue portavoz de este partido en la región y en un primer momento aspirante a candidata a la presidencia de la Junta, hasta que Madrid le pidió que se retirara a favor de Carmen Picazo, continua su camino hacia el ostracismo. Ahora ha sido Albert Rivera quien, en los cambios que ha realizado en la dirección de Cs para blindarse en su rechazo a Pedro Sánchez, ha apartado a Orlena de Miguel. Habrá que esperar también al final del verano toda vez que el coordinador regional de Cs, Alejandro Ruiz, que mucho tiene que ver en ese ostracismo, ha anunciado la convocatoria de un Comité Regional “para terminar de estructurar su nuevo organigrama interno”, según ha dicho. En el PSOE el morbo está en ver como resuelve la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, ese semi desmantelamiento del equipo municipal que le ha provocado el nombramiento de algunos de sus más próximos colaboradores para distintos cargos de la Junta de Comunidades.

    

Francisco José Gómez Herruz

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