Desorientación laboral

El mismo día que los universitarios volvían a las aulas, la Fundación Conocimiento y Desarrollo publicaba su informe anual sobre “La contribución de las universidades españolas al desarrollo”, en el que precisamente no se daban buenas noticias para iniciar el curso con optimismo. Ahí va una: el 35’5% de los graduados de Castilla-La Mancha que han encontrado un empleo realizan trabajos de baja cualificación, que no requieren su títulación. A esto le llaman sobrecualificación.

 

Pero busquemos noticias más positivas para animar a los cerca de 30.000 universitarios que tenemos en la región, de ellos casi 6.000 empiezan este curso su carrera. Otro informe, en este caso de Adecco e Infoempleo sobre “Oferta y demanda de empleo en España”, asegura que “la formación universitaria es uno de los criterios de selección prioritarios para las empresas. Tanto es así que en el último año el 42’4% de las ofertas de empleo publicadas recoge entre sus requisitos la necesidad de disponer de una titulación”. Y me consta, porque yo he visto ofertas de empleo para vender ladrillos con el requisito de que los candidatos tuvieran el título de arquitectos.

 

Todavía recordamos de la oferta de trabajo que pedía un pastor-esquilador para un pueblo de Ciudad Real con la exigencia de que el candidato supiera inglés e informática. ¿Y cuántos titulados están sirviendo copas, vendiendo seguros o atendiendo un teléfono en un call center? A esto se le llama subempleo.

 

Conclusión: es menos difícil encontrar empleo si tienes titulación universitaria, pero no está garantizado que para ese empleo necesites un título. Se da la paradoja de que mientras que el mercado laboral aumenta sus ofertas de saldo también incrementa las exigencias para sus empleados.

 

En este contexto, la desorientación laboral es total. Y aún hay quien critica el afán de los españoles por ser funcionarios, por tener un empleo público. Vuelve a haber fiebre opositoria y miles de personas compiten por una plaza en correos o por una vacante en la administración pública. Está más que justificado querer un trabajo estable, y hoy por hoy el sector privado no está en capacidad o en disposición de ofrecelo.

 

Otro titular para empezar el curso con alegría es de la página de al lado: “Castilla-La Mancha, la peor comunidad para trabajar”, pocas oportunidades laborales, menos satisfacción en el empleo, salarios más bajos de la media nacional, paro de mayor duración (se tarda más de 18 meses en encontrar un trabajo y menos de un mes en que se acabe un contrato)… Pero no hay que desanimarse, los políticos se fijaron la fecha de 2010 para conseguir el pleno empleo. Por cierto, ¿a qué año estamos?

Prado López Galán
Prado López Galán

Últimas publicaciones de Prado López Galán (Ver todas)