Demasiado daño al que produce alimentos sanos

Acabó 2019 con una nueva composición de la Comisión Europea, con los debates abiertos sobre el futuro de la Política Agraria Comunitaria (PAC), sobre todo, en los que respecta al Marco Financiero Plurianual, con la presentación de la hoja de ruta del Pacto Verde Europeo y con unos acuerdos comerciales que flaco favor le hace a nuestro sector agrario. Y, 2020, lo comenzamos con un nuevo Gobierno español, aunque seguirá al frente de la cartera de Agricultura, Luis Planas. Hecho que valoramos, primero, porque seguimos contando con un Ministerio propio y, segundo, porque Planas es conocedor del sector y de los entresijos de la Unión Europea.

 

Sin embargo, la Vicepresidencia de Transición Ecológica y Reto Demográfico, en manos de Teresa Rivera, así como la Vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2030 que encabeza Pablo Iglesias, tendrán competencias que afectarán directamente al sector agrario y que, al igual que las tendencias políticas de Bruselas, serán altamente ambiciosas en materia de medio ambiente y clima. Mientras tanto, los agricultores y ganaderos están en pie de guerra, y desde ASAJA hemos anunciado movilizaciones por todo el territorio nacional, hartos de los ataques injustificados hacia su profesión y de la campaña de desprestigio que padecen en la actualidad, precisamente, por responsabilizarlos del cambio climático y otras cuestiones conservacionistas.

 

 

Lamentablemente, tanto las instituciones europeas como las nacionales parecen olvidar que, producir alimentos en cantidad suficiente, con calidad, sostenibilidad y seguridad contrastada y a precios asequibles para los consumidores, convierte esta profesión en primordial. Y, por si fuera poco, la agricultura en este país es fundamental para la economía y la generación de empleo, por lo que no cabe duda de que este sector debería ser el gran mimado por todos, y no el trato que recibe, llegando incluso a ser utilizado como moneda de cambio de otros intereses económicos o políticos.

 

Por ello, necesitamos la complicidad de la sociedad para que los diferentes gobiernos sean conscientes de la importancia de la agricultura y la ganadería española, no solo por “el pequeño detalle” de que nos alimentan cada día y por los beneficios socioeconómicos que generan, sino también porque, medioambientalmente, se está criminalizando al único sector que lucha por preservar el planeta. Demasiado daño a quien produce alimentos sanos y a quien los quiere consumir. Así pues, todas las negociaciones y acuerdos que se lleven a cabo en 2020 y años sucesivos, tanto en el ámbito nacional como comunitario, deberían tener muy en cuenta esta premisa.

 

Veamos más detenidamente algunos de los asuntos pendientes para este año. En primer lugar, encontramos el Pacto Verde Europeo -European Green Deal en inglés-, que fue presentado a finales de año por la nueva presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen. Se trata de una hoja de ruta con la que se pretende convertir a Europa en el primer continente con una economía neutra en emisiones de CO2 para 2050. En este pacto se incluye con carácter protagonista la Iniciativa “Farm to Fork” (F2F o de la Granja a la Mesa) que pretende involucrar a toda la cadena, incluyendo consumidores en una producción, elaboración, transformación, transporte y consumo de alimentos en la UE con el objetivo de lograr una Europa climáticamente neutra en 2050.

 

Es de suponer que este Pacto Verde Europeo, y su “estrategia de la granja a la mesa” se integrará en las medidas de la Reforma de la PAC post 2020, y será una de las prioridades para la UE. Sin embargo, las discusiones sobre la próxima PAC seguirán dependiendo mucho de los avances en las negociaciones sobre el marco financiero plurianual de la UE. Sin acuerdo presupuestario, los ministros de la UE no cerrarán sus conversaciones y probablemente tampoco lo hará el Parlamento Europeo. Así pues, ya vamos con retraso en la adopción de la PAC y, como pronto, entrará en vigor en 2022. Por último, y aunque existen otros muchos asuntos que atañen al sector agropecuario, hablaremos del nuevo orden de comercio internacional.

 

El Brexit, Mercosur, el veto ruso o los aranceles de Trump traen consigo graves consecuencias para nuestra agricultura y nuestra ganadería. Nuestro sector vuelve a ser moneda de cambio de otros intereses ajenos al campo. Así que no me extraña que nuestros agricultores, y los de resto de Europa, se estén echando a la calle para protestar. La Unión Europea, y España en particular, necesitan tener una posición común y ser mucho más firmes ante este tipo de decisiones y acuerdos. No podemos consentir que nuestro sector primario siga sometido al hundimiento de los precios agrarios y a las importaciones de productos que no juegan con las mismas reglas de juego. Es hora de reivindicar la figura del agricultor y el ganadero que proporciona alimentos sanos y de calidad a toda la sociedad, los que realmente contribuyen a la sostenibilidad y a la lucha contra el cambio climático y la única garantía real de supervivencia de un mundo rural.

 

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José María Fresneda

Secretario general ASAJA Castilla-La Mancha
José María Fresneda

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