De vuelta a la subnormalidad

La noticia sorprendía: “No se encuentra mano de obra para la vendimia en Castilla-La Mancha”, decían los titulares, recogiendo los comentarios de algunos empresarios agrícolas que, a las puertas de iniciarse “el mayor acontencimiento laboral de la región”, como lo ha definido el sindicalista Ángel León, parecían tener problemas para completar sus cuadrillas.

 

Al mismo tiempo que se difundía esta noticia, otros titulares destacaban la subida del paro en agosto, que eleva a más de 171.000 la cifra de desempleados de nuestra Comunidad. Y así, mezclando ambas cosas, volvían a salir a la palestra viejos tópicos como los de “si no hay paro, hay vagos”, “el que quiere trabajar, trabaja en lo que sea”, “es que se gana más en el paro que trabajando”... Parece que escandaliza más y genera más debate el que no se cubra una oferta de empleo, por precaria o abusiva que sea, que el hecho de que miles de personas lleven años sin encontrar un trabajo o que vayan de contrato en contrato sin perspectivas de estabilidad. Tenemos una capacidad asombrosa para acostumbrarnos a lo que no es normal, sobre todo si lo sufren los otros.

 

Volviendo al campo, en el mes de agosto se registraban oficialmente 13.978 parados en el sector agrario de Castilla-La Mancha, frente a los 112.132 ‘apuntados’ en el sector servicios, en el que se incluyen la hostelería y el comercio, entre otros. Queda claro que el trabajo en la agricultura y la ganadería es el menos demandado, porque sigue siendo duro y muy inestable. Lo reconocía uno de esos empresarios agrícolas que no encuentran candidatos suficientes para vendimiar: “Es que si hay trabajo en la hostelería, cualquiera lo prefiere”.

 

Tampoco es que sea un chollo. Durante todo el verano, el sindicato CCOO ha realizado las campañas informativas “No se lo pongas en bandeja” y “No rebajes tus condiciones” para combatir las situaciones “de semiesclavitud y explotación laboral”, según denuncia, que se dan sistemática en los sectores de hostelería y comercio, en los que trabajan unas 100.000 personas en Castilla-La Mancha, pero sometidas a una elevada temporalidad.

 

Asociamos la figura del temporero con el jornalero que va de campaña agrícola en campaña agrícola, de la vendimia al tomate, del tomate a la aceituna, de la aceituna a los cítricos… Pero el campo ya no tiene la exclusiva de los temporeros, ha exportado ese modelo laboral a la hostelería, el comercio, la distribución… incluso a la medicina, la enseñanza o la seguridad, hasta que ha dejado de ser algo excepcional para convertirse en normal. Todos somos temporeros o terminaremos siéndolo algún día.

Prado López Galán
Prado López Galán

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