DE TOLEDO AL CIELO

Escalar por las paredes rocosas del Cerro del Bú, la Virgen de la Cabeza o los escarpes de la senda ecológica del río Tajo es privilegio de los más osados, como los integrantes del club toledano de Montaña y Escalada Cota 8.000. Es un club abierto y activo, unido por la misma pasión: la montaña.

 

 

Dicen que es más que un deporte y mucho más que una afición: es un estilo de vida. Caminar por las sierras, escalar paredes o ascender montañas es un impulso individual que, paradójicamente, requiere de compañeros. Y así, buscando compañeros, nació hace seis años en Toledo el Club de Montaña y Escalada Cota 8000.

 

“La idea me surgió porque no tenía gente con la que escalar asiduamente, tenía uno o dos compañeros pero no siempre podíamos coincidir, así que decidí hacer el club para tener gente con la que salir y compartir vivencias, nos cuenta Diego Mora Rojas, alpinista toledano fundador de este Club de Montaña en 2011. Empezamos seis aficionados (entre ellos Jezabel María, Carolina, Cristina y Antonio) y nos fuimos formando juntos en montaña (yo estuve formándome en la Federación de Montaña de Castilla-La Mancha, que cuenta con 3.700 licencias) y aprendiendo unos de otros. La formación es uno de los principales valores que intentamos inculcar. Ahora somos 80 socios, 50 federados, practicando este deporte asiduamente. Dentro y fuera de Toledo”.

 

Es un club abierto y heterogéneo. “El perfil de los coteros es muy variado, dice Diego Mora. El más joven tiene 20 años y el más veterano 73 años. Hay muchas chicas, sobre todo en la escalada deportiva, y no es preciso ser de Toledo, tenemos mucha gente de fuera. Hacemos todo tipo de actividades relacionadas con la montaña: barrancos, vías ferratas, esquí, senderismo, escalada deportiva y escalada libre, etc.”

 

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Diego, presidente del Club de Montaña y Escalada Cota 2.000, en los Alpes.

En Toledo se les puede ver frecuentemente escalando en el Cerro del Bú, en la Virgen de la Cabeza o en las paredes verticales junto a la senda ecológica del Tajo. “Toledo es uno de los pocos lugares de España que tiene escalada dentro de la misma ciudad, y si se implicaran las administraciones se podría hacer una escuela parecida a las que hay en ciudades de otros países de marco alpino, como Chamonix. Ya que tenemos paredes naturales podríamos potenciarlo con un parque en condiciones, reivindica el presidente de Cota 8.000, que lamenta que haya poco apoyo público a esta actividad deportiva. El único sitio que ahora tenemos para entrenar es un plafón sin altura, que lo tiene el Club Vertical, cedido por el ayuntamiento, y nos piden mucho dinero si lo queremos utilizar”.

 

Los coteros son inquietos. “Nos movemos por todos lados. Vamos mucho a Gredos, a la Pedriza, yo he venido hace poco de Laponia -donde he puesto la bandera del club-, Nuria ha estado ahora en Guatemala”…, cuenta Diego Mora. Como club, las próximas actividades serán subir el pico Morezón (Gredos) y escalar en San Martín de Valdeiglesias”.

 

La cercana sierra de Gredos es un lugar recurrente para los escaladores. Experto en este terreno es David de Esteban Resino, que acaba de publicar la guía “Gredos, 350 escaladas en el Macizo Central”. David, que nació hace 45 años en Hinojosas de San Vicente, se incorporó al club Cota 8.000 hace cuatro años, después de haber pertenecido a otros clubs de montaña. “Estoy muy bien aquí y lo que más me gusta es que es gente muy espontánea, acogedora, no es excluyente ni elitista y se organiza mucha variedad de actividades. Cada dos meses se intenta hacer una actividad común para pasar un día agradable y conocerse,” valora Resino, que aporta al grupo su amplia experiencia en escalada libre en Gredos. “Yo he hecho un poco de todo: alta montaña, escalada en roca, expediciones… y ahora estoy más dedicado a abrir nuevas vías en Gredos en zonas que se habían escalado poco, nos cuenta David Resino. La escalada deportiva es una actividad muy sana y divertida y relativamente barata. Escalada en montaña ya necesitas más material y puede encarecerse más. Lo que ya es más caro es participar en alguna expedición. Para muchos de nosotros, que empezamos de jóvenes, la montaña se acaba convirtiendo en un estilo de vida, porque es lo que acaba influyendo en tu alimentación, en tus lecturas, en tu día a día… Como anécdota puedo decir que siempre que he viajado fuera de España ha sido para hacer montaña y de las ciudades sólo conozco sus aeropuertos”.

 

David Resino escalando La Vela, en Gredos.

El toledano Francisco José López, Guardia Civil de Tráfico, llegó al club Cota 8.000 con una motivación en buena parte profesional. “Conocí el club y empecé a hacer actividades sobre todo de senderismo, pero me atrajo el tema de la escalada porque entre las especialidades que tiene la Guardia Civil está el servicio de rescate en montaña, y me planteé que cuando terminara mi etapa de tráfico podría acceder a esa especialidad. Digamos que en principio me atrajo un poco por el tema profesional, pero como también me gusta la montaña y salir empecé a meterme en el mundo de la escalada, que es algo que tienes que hacer en compañía. Me iniciaron poco a poco, me enganché y ya llevo cuatro años con el Club Cota 8000. Mi experiencia es muy buena, porque la gente con la que contacté aquí compartía la misma visión de la montaña que yo, que no es tanto lo técnicamente difícil como un abanico de posibilidades diverso: escalada en roca, ascensiones clásicas, escalada en hielo…. Nada muy difícil técnicamente pero muy gratificante. Entre nosotros somos un poco autodidactas, y una de las cosas bonitas que tiene el alpinismo es que es un deporte que se desarrolla en un entorno que puede ser hostil y hay que salir acompañado, es lo recomendable. Siempre se entablan unas relaciones de compañerismo algo especiales, diferente a otros deportes. Estás todo el tiempo acompañado, compartes no sólo el tiempo deportivo y eso une más”.

 

Para los miembros más activos del grupo, la formación es vital. “Desde el Club poco a poco hemos intentando fomentar la formación más reglada, a través de guías profesionales que enseñan técnicas de seguridad supervisadas por la Escuela de Alta Montaña de la Federación Española y a través del club hemos subvencionado parte del curso de técnicas de auto-rescate y de técnicas de aseguramiento. La montaña tiene rutas de senderismo o trekking que no necesita que seas un especialista o que tengas una gran forma física, pero para la escalada tienes que saber las técnicas básicas, hay que saber bien donde te metes, cuáles son tus cualidades y lo que puedes abarcar. Y la preparación psicológica forma parte del juego a la hora de meterte en actividades más específicas o exigentes”, dice López.

 

Beatriz Roset es una de las muchas mujeres integradas en este club. Nos cuenta su experiencia: “Cuando empecé a escalar iba con mucho miedo a la altura y con desconfianza…Desconfiaba de mí, de la cuerda, de las cintas exprés, de la roca…de todo!! Pero poco a poco vas perdiendo el miedo y te va picando el gusanillo y cada vez quieres más, subir más para poder contemplar el paisaje desde allí arriba… Porque cuando observas desde abajo la pared que tienes que subir piensas ‘Madre mía, eso es imposible!’, pero una vez que estás arriba y miras hacia abajo te dices a ti mismo ‘Lo hice!! He sido capaz! Bien por mí!’ Y empiezas a confiar, casi sin darte cuenta, en tus capacidades, el material que utilizas, en la roca y, sobre todo, en tu compañero de cordada… Te da igual levantarte antes de las 7 de la mañana, después de haber dormido, a medias, en la furgoneta, para darte una caminata de 2 horas y media con todo el material, la comida y el agua en la espalda, para poder subirte en otra pared y sentirte grande, capaz de todo y satisfecha contigo misma por haber subido. Y terminas la jornada destrozada, llena de arañazos, morados y con unas ganas locas de llegar al coche y soltar todos los trastos para poder tomarte algo y reponer fuerzas”. Experiencias similares comparten los socios del club Cota 8000, abierto a nuevos apasionados de la montaña.

“Los que estamos ya en el club queremos crecer, marcarnos otros retos, dice Diego. Aunque seguiremos formando a los que lleguen. Estamos intentando hacer un rocódromo en nuestra sede y una biblioteca. Estaría bien contar con ayudas”…

 

Francisco José en la via ferrata de La Hermida, en Picos de Europa.