DE SENDERISMO POR TOLEDO

La Red de Senderos Provinciales creada este año por la Diputación de Toledo acaba de incorporar siete nuevas rutas a pie que combinan naturaleza y patrimonio artístico y cultural. Las siete, que ya describimos, estarán completamente señalizadas y homologadas a finales de año y se suman a las cinco ya existentes, que han despertado un enorme interés en los últimos meses.

 

 

Son estas:

1- Sendero del Risco de Los Yébenes

2- Ruta de las fuentes de Cabañas de Yepes.

3- Sendero Cabeza del Oso y Pelados de El Real de San Vicente.

4.-El sendero de los Hitos de Orgaz.

5- La ruta del río Tiétar en La Iglesuela.

6- El camino norte de la Laguna en La Guardia.

7- El sendero de la ruta del pasado visigodo de Sonseca.

 

 

En la ruta del Risco de Los Yébenes.

 

SENDERO DEL RISCO DE LOS YÉBENES

 

Circular. 15,76 kms. Desnivel neto 247 mtrs. Dificultad media.

 

Esta ruta que parte y termina en la plaza de San Juan comienza ascendiendo por la Sierra de Los Yébenes, de cuya reforestación en la ladera más próxima al pueblo con vegetación autóctona (jara, tomillo…) se están encargando el Ayuntamiento y la asociación local de Amigos por Naturaleza, hasta la crestería molinera.

 

Desde allí, unas vistas espléndidas de los Montes de Toledo y del valle del Algodor. Y dos molinos de viento completamente recuperados, uno incluso con su maquinaria en perfecto estado realiza moliendas en fechas señaladas (se pueden ver por dentro concertando una visita guiada en la oficina municipal de turismo).

 

Avanzando por la cima pasaremos por un asentamiento de la Edad del Bronce (aún sin excavar) y alcanzaremos La Chorrera, un paraje con algún precipicio rocoso de hasta 15 metros desde donde las vistas vuelven a ser magníficas y la vegetación autóctona es ya mucho más abundante. Alcanzado el Puerto de Marjaliza, tomaremos la Cañada Real de la Merinas, que utilizaban los rebaños de La Mesta, y se inicia el descenso para regresar por una zona de colmenares, muy típicos en el pueblo; algunos antiguos y otros aún en uso.

 

Nos espera el barrio del Toledillo, que antiguas leyendas relacionan con el de las brujas y hechiceros. La ruta, diseñada por el ayuntamiento y la asociación local Bracea, nos permitirá también ver algún buitre leonado y negro, con suerte algún águila real o gavilanes, perdices, conejos y, si no hacemos demasiado ruido, algún zorro.

 

 

SENDERO DE CABEZA DEL OSO Y PELADOS. EL REAL DE SAN VICENTE

 

Circular. 12 kms. Desnivel 500 metros. Dificultad media.

 

Una buena ruta para el otoño porque durante el recorrido podremos encontrar una enorme variedad de setas, algunas muy apreciadas gastronómicamente, como el boletus edulis o la macrolepiota procera. La pintoresca plaza del Real de San Vicente es el punto de salida y llegada de este sendero por el que primero ascenderemos hasta el cerro Cabeza del Oso, desde donde contemplar unas vistas magníficas de la Sierra de San Vicente, de Gredos, del valle del Tajo y desde donde podremos ver hasta Madrid en los días más despejados. Allí se ha constatado la existencia de un castro celta, aunque aún no se ha realizado ninguna excavación.

 

La senda desciende hasta la gasolinera y desde allí vuelve a ascender al Piélago para terminar bajando al valle del Real de San Vicente. Durante el recorrido nos encontraremos con más de un centenar de especies vegetales endémicas, pasaremos por uno de los robledales más grandes del país (1.000 hectáreas estima el alcalde), podremos ver castaños centenarios (hay uno con un perímetro de nueve metros y medio) y antiquísimos pozos de nieve donde se conservaban los alimentos; uno de estos neveros se usaba hace cinco siglos. Y podremos tomarnos un respiro junto a la pradera situada junto al convento del Piélago, construido en el siglo XVII y hoy abandonado.

 

 

Desde la ruta de Los Hitos, en Orgaz

 

SENDERO DE LOS HITOS. ORGAZ

 

Circular. 14,7 kms. Desnivel neto 155 mtrs. Dificultad media.

 

Este sendero nos conduce, a mitad de recorrido, a uno de los yacimientos visigodos más importantes del país: el de los Hitos, cuyas excavaciones fueron retomadas el año pasado tras décadas de abandono, impulsadas por la Diputación toledana. Junto a los restos del palacio, en esta campaña se han descubierto la planta de la iglesia, con al menos otro importante enterramiento, y la de otro edificio que probablemente fue reconvertido en mezquita tras la conquista árabe y en el que se ha hallado una antigua moneda islámica. (en Arisgotas podemos ver un pequeño museo con restos del yacimiento encontrados hace décadas cedidos por los vecinos).

 

En la carretera que une esta pedanía con Marjaliza está la Umbría del Madroñal, un área recreativa desde donde parte y termina el sendero, que nos conducirá primero al Morro de la Silla ascendiendo por la sierra entre madroños, típicos de la zona, algún arce, enebros de miera, quejigos, encinas, romero y cantueso, además de atravesar pinos piñoneros plantados en 1957. En primavera, cuando la jara está en flor, resulta especialmente bonita. Hay que descender a Los Hitos y volver a subir por los caminos del Chinarral, Santa Bárbara y la vereda Colorada a la Umbría, el punto más alto de la ruta, desde contemplar una panorámica única y amplísima de esta zona. La bajada y el regreso a la Umbría se hace por el camino del Coto. En este paraje, incluido en la zona protegida lic y zepa de los Montes de Toledo se ha visto últimamente un lince ibérico y hay corzos, jabalíes, zorros, mochuelos y también la sobrevuela el águila imperial, el buitre negro y la cigüeña negra.

 

 

 

El alcornoque centenario de La Iglesuela.

RUTA DEL TiÉTAR. LA IGLESUELA

 

Circular. 10,5 kms. Desnivel neto 22 mtrs. Dificultad media.

 

Entre prados verdes, olivares centenarios, fresnos, encinas, alisos, sauces y helechos siguiendo el curso del río transcurre este sendero que nos permitirá ver un gigantesco alcornoque con más de 500 años y una copa espectacular que alcanza los 30 metros. O culebras bastardas, libélulas multicolores y también las diminutas y longevas tortugas verrugosas que cumplen los 200 años y, desde el final de la primavera, lagartos celados (ambos en peligro de extinción), buitres negros y leonados, águilas imperiales y, con suerte, alguna de las 25 parejas de cigüeñas negras que habitan en la zona o algún petirrojo o garzas reales. El paraje es una zona de especial protección para las aves (zepa).

 

La ruta parte del ayuntamiento, un curioso edificio de 1792 y, tras pasar frente a la iglesia de Nuestra Señora de la Oliva, del siglo XVI (se puede acceder al interior solicitando la llave a una vecina), nos conduce a lo que en La Iglesuela llaman ‘la charca del Tiétar’, donde los vecinos van a bañarse en verano y donde se han pescado barbos de hasta 3 kilos. Hay que seguir el río aguas abajo dos kilómetros para llegar a La Nava, una enorme dehesa con encinas y blancas formaciones rocosas que la hacen muy peculiar.

 

Allí se toma la ‘cuesta del pino’, una pronunciada pendiente de 300 metros que nos acerca de nuevo al pueblo. El centenario alcornoque aguarda unos metros antes de llegar a El Ejido, un prado comunal en el que detenerse hasta en 5 fuentes, como la barroca del Caño (siglo XVII).

 

Mirador en el Camino Norte de La Laguna.

CAMINO NORTE DE LA LAGUNA. LA GUARDIA

 

Circular. 13,5 kms. Dificultad media-baja.

 

La Chimenea de las Hadas, un paraje casi mágico de pequeñas formaciones calizas que el viento y el agua han ido moldeando y que aún resulta más bonito tras un día lluvioso, cuando se forman multitud de regueros entre ellas, es la primera sorpresa que nos depara este sendero, que se inicia y termina en las pistas de pádel de La Guardia.

 

Accedemos por el camino de Carahorma, desde donde divisar los curiosos cerros y las cuevas de Villapalomas, refugio en más de una guerra y donde aún se pueden apreciar los impactos de las contiendas. Entre pinos y espejuelos (como llaman en el pueblo a estas formaciones de cal cristalizada con un brillo intenso) alcanzamos la zona más baja de la Chimenea de las Hadas y desde allí un camino agrícola, paralelo al canal de riego, nos conduce a las lagunas. A una primera artificial y a otra mayor con un mirador para contemplar en silencio malvasías y flamencos. Águilas, algún jabalí y muchos conejos también viven por allí.

 

Entre pinares, un camino asfaltado nos conduce a la ermita del Santo Niño, excavada en la roca en el siglo XVI (abierta mañana y tarde). Allí se encuentra el patrón del pueblo y desde su mirador se pueden ver los pueblos del entorno. A 3 kms está La Guardia, al que regresamos atravesando otro pinar desde el que contemplar la laguna.

 

 

Por el camino de la Cárcava de Cabañas de Yepes.

SENDERO DE LAS FUENTES DE CABAÑAS DE YEPES

 

Circular. 8,16 kms. Desnivel neto 80 mtrs. Dificultad baja.

 

Así la han llamado porque pasaremos por cinco fuentes durante el recorrido, que tiene como origen y final la iglesia de La Asunción, del siglo XVI. Tres miradores, en el mismo pueblo, nos permiten hacernos una idea del trayecto, que transcurre en buena parte por el interior de barrancos de yeso, por un paso de ganado tradicional. La primera parte discurre por el Camino de la Cárcava, entre campos de cereal, vid y olivo, donde pronto encontraremos la primera fuente. Desde ahí descenderemos hasta el ‘yesar’, una antigua cantera excavada en el cerro donde hoy anidan chovas y murciélagos (hay una gran variedad) y donde podremos adentrarnos en una cueva.

 

Pasada la derruida ‘casa del Valle’, encontraremos un par de fuentes más en la ladera del cerro y la ermita del Socorro, también abandonada (la talla románica de la Virgen que custodiaba está ahora en la iglesia de Cabañas). De regreso pasaremos por la fuente Nueva y la de Santa Agüeda, a las que muchos vecinos siguen acudiendo a por agua, y ya más cerca del pueblo por la más monumental: la Fuente Vieja que varios siglos después conserva el área de lavadero, en el que podían congregarse hasta veinte mujeres. Junto a ella hay un merendero desde el que se vuelve al pueblo. Atentos, entonces, al monumental ábside de la iglesia que se levanta sobre el cerro y que vemos al llegar.

 

La primavera, cuando los almendros asilvestrados están en flor y los cerros verdes, es la mejor época para recorrer este sendero, junto al que crecen un buen número de esparragueras. Está incluido en la zona de especial conservación (zec) de los Yesares del Valle del Tajo, con estepas yesosas bien conservadas donde crece vegetación endémica. Por las noches hay búhos reales, autillos y mochuelos.

 

 

RUTA DEL PASADO VISIGODO. SONSECA

Circular. 17 kms. Dificultad media.

 

Une el patrimonio artístico más destacado de las inmediaciones de Sonseca por un agradable sendero, uno de los más largos de la Red provincial. El primero, la iglesia del siglo XIV que se levanta en la pedanía de Casalgordo, catalogada como monumento desde 1991 (abierta los domingos durante la misa). Un camino nos conduce directamente hasta el segundo monumento, las ruinas de la iglesia de San Pedro de la Mata, levantada en el siglo VIII y que este año un grupo de arqueólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas han vuelto a estudiar.

 

El mismo camino nos adentra desde allí en el monte y entre almendros, madroños, encinas, alcornoques y robles llegaremos a la La Estrella, un área recreativa recién acondicionada utilizada por ciclistas y senderistas para hacer un alto en el camino. No lejos se encuentra la presa romana de Vallehermoso, que aún conserva alguno de sus muros entre una vegetación más abundante, y un espacio de enterramiento datado en la misma época. Regresaremos a Casalgordo pasando por la Mezquitilla, un prado en el que también se han hallado vestigios arqueológicos aún por investigar.

 

LAS CINCO PRIMERAS RUTAS DE LA RED

 

Fueron las que inauguraron a principios de este año la Red de Senderos Provinciales que ha puesto en marcha la Diputación de Toledo para promocionar la riqueza natural, cultural y artística de la provincia. Estos cinco primeros senderos ya están señalizados, acondicionados y homologados por la Federación de Deportes de Montaña de Castilla La Mancha, que en su web senderosdecastillalamancha da detalles de los trayectos. Son estos:

 

1.-La ruta de las tres villas. 16 kms entre Huecas, Rielves y Barcience para conocer un paraje natural extraordinario, con vegetación húmeda en las vaguadas, varios yacimientos arqueológicos, la iglesia del siglo XVI del primer pueblo o el sorprendente castillo del tercero.

 

2.-El sendero del Charco negro. Para llegar a esta cascada que alcanza hasta los 6 metros en Santa Cruz de la Zarza, un lugar especial en mitad de la árida Mesa de Ocaña, hay que adentrarse en barrancos y una zona rocosa. Es una ruta de 8 kms.

 

3.-La senda del lince. 20 kms entre bosque mediterráneo, pinares, roqueros de cuarcita y cuevas naturales en la Sierra de Valdehierro, en Madridejos, donde el lince llegó a tener un espacio privilegiado.

 

4.-El sendero de las aves. Discurre junto al pantano de Navalcán, en la mejor zona de dehesa de la provincia. Las miles de grullas que se concentran en invierno son todo un espectáculo.

 

5.-El sendero del Lazarillo. Un paraje sinuoso y muy diverso, entre extensos pinares y bosque mediterráneo podremos encontrarnos en esta senda de 20 kms que discurre por Almorox.

 

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