De la locura del Quijote, a la austeridad de Cervantes

Dicen las crónicas históricas que Miguel de Cervantes murió “pobre como una rata” un día de abril de 1616; sin embargo, dejó en herencia una obra literaria que no tiene precio. En justo agradecimiento, al cumplirse 400 años de su muerte, la Comisión Nacional para la Conmemoración del IV Centenario de la muerte de Cervantes va a gastarse unos 4 millones de euros en más de 200 actividades culturales y lúdicas.

 

En Castilla-La Mancha, que tanto le debe al autor del Quijote, el presupuesto estimado para pagar medio centenar de actividades es de unos 2’5 millones de euros. ¿Es mucho? ¿Es poco? Es sorprendente, sobre todo si aplicamos las odiosas comparaciones. Desempolvemos el archivo: en el año 2005 se conmemoraba el IV Centenario de la publicación de la primera parte de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha” y el gobierno de la región, entonces presidido por el socialista Barreda, decidió tirar la casa por la venta: creó la empresa pública Don Quijote 2005, que empezó a trabajar en el año 2002 preparando un ambicioso programa de eventos para la conmemoración; sólo en 2005 presupuestó 45 millones de euros (empresas privadas aportaron mediante mecenazgo 27 millones de euros).

 

Es justo decir que Castilla-La Mancha fue en 2005 un hervidero cultural y se hizo una promoción internacional a lo grande. El problema vino después, cuando cambió el gobierno, con Cospedal al frente, y el síndico de cuentas contabilizó unas pérdidas de la empresa pública Don Quijote 2005 de 64 millones de euros, déficit que sirvió al gobierno del PP de punta de lanza en su denuncia contra el despilfarro socialista y la herencia recibida. Así, cuando llegó la hora de conmemorar la publicación de la segunda parte del Quijote, en 2015, el evento pasó sin pena ni gloria, tanto que se oyó a Sancho decirle a Don Quijote aquello de “días de mucho, vísperas de nada”.

 

Y ahora, en 2016, que le toca a Cervantes su conmemoración, con otro gobierno socialista, el de García-Page, se hace lo que se puede. Que no es mucho. La Fundación Cultura y Deporte (a punto de desaparecer e integrarse con otras cuatro fundaciones en una sola que se llamará Fundación Impulsa Castilla-La Mancha) es la encargada de organizar esta conmemoración y no tiene aún cerrada la agenda de actividades, ya que en palabras del propio coordinador de la comisión regional, Gabriel González, “ha habido poco tiempo” .

 

Y no se sabe de dónde sacar el dinero (las empresas no están siendo receptivas). Sólo costear la exposición del artista chino Ai Weiwei prevista en la catedral de Cuenca se llevaría la mitad del presupuesto previsto para todo el año y para todas las actividades. Siempre nos quedará la mejor opción: releer El Quijote. Yo lo compré por 1 euro en el año del despilfarro socialista. Visto con la perspectiva que dejan los años transcurridos, la mejor iniciativa -y la más perdurable- fue la edición económica de la novela que salió a la venta por 1 euro y se vendieron más de 1’5 millones de ejemplares. Eso sí es fomento de la cultura y de la lectura a precios populares.

    

Prado López Galán

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