DE LA CEPA A LA COPA, ASÍ SE LE SIGUE LA PISTA AL VINO

Todos lo saben: Castilla-La Mancha es la gran productora de vino del mundo; pero más allá de una cantidad desbordante, el Gobierno autonómico quiere poner en valor la calidad. Desde hace tres años aplica el plan de control de la trazabilidad del vino, con el que le sigue la pista a la uva hasta que llega convertida en vino al consumidor. El consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, Francisco Martínez, nos cuenta cómo se hace este proceso de control y qué se espera de esta iniciativa.

 

El consejero de Agricultura, Francisco Martínez, en el centro de un grupo de viticultores en un viñedo de Castilla-La Mancha.

 

Cuando se habla de trazabilidad de los alimentos se habla de garantizar la seguridad alimentaria. ¿Es una opción o es una obligación?

Francisco Martínez: Las empresas ya tienen la obligación de cumplir la normativa de seguridad alimentaria y la administración la tiene de controlar a las empresas. Lo que se pretende garantizar con la trazabilidad es que lo que llega a la mesa, al consumidor, responde a un origen, a una forma de elaboración y que hay una correspondencia entre lo que dice la etiqueta y lo que se ha hecho durante todo el proceso. En Castilla-La Mancha hemos ido más allá de lo que obliga la norma y hacemos esa trazabilidad en un sector que para nosotros es capital, el vino. Esa trazabilidad la hacemos desde la cepa a la copa y la llevamos desde esta consejería de Agricultura, pero en el caso de que sea necesario interviene Consumo o la Administración general del Estado. Por ejemplo, a raíz de la denuncia que hizo Asaja hace dos años contra algunas bodegas por chaptalización (añadir azúcar al vino) nosotros contactamos con la Guardia Civil, e incluso yo he ido a dos reuniones con el Fiscal Jefe de Castilla-La Mancha por este asunto. Cada vez que tenemos indicio de algún problema por nuestras propias inspecciones o por denuncias recibidas, lo ponemos en conocimiento de otras administraciones.

 

Aquí: ¿Cómo se puede hacer un seguimiento y controlar una producción de más de 20 millones de hectolitros de vino y mosto?

Francisco Martínez: Hay una normativa obligatoria, los viticultores al entregar la uva en bodega están obligados a presentar declaración de cosecha, con datos de procedencia de la uva, si es de Denominación de Origen, de Indicación Protegida, etc. Estos datos tienen que coincidir luego con la declaración de producción que hace la bodega o cooperativa. Pero antes de esto, el plan de control de trazabilidad lo empezamos en el campo haciendo a mitad de campaña aforo de previsión de cosecha que va a tener un viticultor, que luego tiene que coincidir con el aforo de cosecha. Se hace de manera aleatoria, pero si hay parcelas que el año anterior han declarado un rendimiento muy alto se controlan. Posteriormente controlamos en bodega, no solo a través de la documentación, sino el propio producto, verificando que lo que figura en el libro de bodega como vino es vino y lo que figura como mosto es mosto. Se puede detectar si hay producto exógeno añadido o si hay mezcla de mostos de otra campaña. Esto nos ha permitido encontrar infracciones, más de las que teníamos antes de hacer este plan.

 

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