DANIEL ROMERO: “Me veo malviviendo de la música toda la vida. Hasta que reviente”

Daniel Romero en plena actuación

Daniel Romero en plena actuación

Se define como multiinstrumentista y autodidacta. Incapaz de aguantar una clase de solfeo, confiesa su incapacidad para leer música. Suple esa carencia dedicando muchas horas a aprender de oído, repitiendo una y otra vez melodías sobre las canciones originales al teclado de su inseparable Hammond, un órgano de 1962. Con 9 años, un disco de los Beatles cambió su vida. A los 16 se subió al escenario del Teatro de Rojas de la mano del mítico grupo toledano May para interpretar algunos temas compuestos por él. Hoy no compone, pero canta y toca el piano, la guitarra, la batería…y tiene en mente aprender viento porque, asegura, “los vientos son los que mejor viven”. Se considera un mercenario de la música. Ve con pesimismo el panorama musical actual y, quizás por ello, en el futuro, se ve malviviendo de la música hasta que reviente.

DANIEL ROMERO

Daniel Romero, no el DJ Danny Romero con quien le confunden a menudo en Facebook, nació en Toledo hace 21 años. El menor de cinco hermanos, desde niño manifestó su amor por la música. “Mi padre cuenta que cuando era muy pequeño me solía poner discos de vinilo y asegura que cuando terminaba la primera cara me ponía a llorar y tenía que levantarse a dar la vuelta al disco para que escuchara la cara B y dejara de hacerlo”, explica riendo Daniel.

 

AQUÍ: ¿De dónde te viene ese sentimiento por la música?

DANIEL:  Mi padre no es músico pero es un melómano y llora escuchando música. Recuerdo que, a mis hermanos y a mí nos ponía música de los 80, los 70, jazz, swing… Sin embargo ninguno de mis hermanos se ha mostrado interesado por este mundo. Sólo yo.

 

AQUÍ:  ¿Hubo algún momento en el que decidieras que ibas a dedicarte a la música?

DANIEL:  Cuando tenía 9 o 10 años mi hermano trajo a casa un disco de los Beatles.  Fue descubrirlos y no poder escuchar otra cosa. Supongo que las voces de los Beatles son muy divertidas para los niños… Me monté mi propia banda. Hice una guitarra con cartón, una batería…mi padre me preguntaba qué instrumento quería tocar pero no me decidía, ¡y así sigo!

Empecé tocando la guitarra, pero me aburría así que me pasé al piano. Me gusta el teclado aunque también toco la batería, la guitarra…Compuse algunas canciones y llegué a interpretarlas en un concierto en el Teatro de Rojas junto al grupo May, en el aniversario de la muerte de mi madre. Yo tenía 16 años y no he vuelto a componer.

 

AQUÍ: ¿Nunca has asistido a clases de música?

DANIEL:  En el colegio, donde aprendí las notas musicales, pero no he ido al Conservatorio. Nunca he querido entrar por el aro del Conservatorio ni de escuelas similares. Prefiero encontrar a una persona que entienda mi concepto de música y pueda aprender de él como a mí me gusta y lo que yo necesito. Sin embargo la persona que me gustaría que me enseñara, lamentablemente es demasiado cara para mí. No puedo pagar sus clases.

Soy consciente de que, como no sé solfeo tengo muchas limitaciones. En algunos grupos no he podido entrar por eso. Yo toco varios instrumentos, pero de oído. En los grupos en los que estoy me aprendo el repertorio y no tengo problema.

 

AQUÍ: ¿En cuántos grupos colaboras actualmente?

DANIEL:  ¡Ahora estoy en 17.000 proyectos! No puedes vivir de un solo grupo. Hay cuatro grupos a los que me dedico más. Uno de ellos es TWM Collective, un grupo de blues de Córdoba. Acabamos de grabar un disco en vinilo, un maxi single. Es gente de mi edad y ¡ya lo echaba de menos! Aquí en Toledo este tipo de música no les interesa a los chicos de 20 años así que suelo tocar con gente de 40 años o más (¡los May tienen 70!).

Otro grupo en el que estoy es Organ

Freeman, un trío compuesto por un órgano Hammond, una batería y  un trombón. Hacemos versiones.

El grupo que más está sonando últimamente, y eso que llevamos muy poco tiempo, es la Funkdición Dani Romero. Nos definen como “un alarde de Soul, Rhiythm and Blues, Funky, secciones de cuerda y viento que se añaden a los Hammonds y pianos, guitarras con mucho funk, bajo y batería y percusiones que nos trasladan a los sonidos 60 y 70 más auténticos”.

Somos 16 músicos de Toledo y hemos actuado en La Peraleda, en el Margot, el TempoClub en Madrid y en la sala Dubai de Olías del Rey. También vamos a tocar en la sala Clamores de Madrid. En este grupo yo soy el cantante. Hacemos homenaje a todas las bandas de Soul, a Barry White, The Temptations o The Meters. Hacemos media hora de canciones hiladas de James Brown al siguiendo el estilo de su propio espectáculo; dirigir a la banda, cantar gospel…

AQUÍ: ¿Y cómo se traduce todo esto económicamente?

DANIEL:  Los ingresos son nulos. Sobre todo con esta última banda, somos tantos que ni repartimos el dinero que ganamos. La última vez fuimos “a taquilla” y sacamos 240 euros. Además tuvimos que llamar a dos vientos porque el nuestro no pudo ir. Cada uno de ellos se llevó 50 euros. En Toledo no hay ningún viento que se quiera involucrar. Tienes que llamar a profesionales que lo van a hacer “de puta madre”, pero hay que pagarles. Quitando esos 100 euros y los gastos de desplazamiento, nos quedamos con 110 euros a dividir entre 10. Así que lo metemos en un bote para grabar un vídeo o hacer merchandising o si tenemos que hacer un bolo en Vigo… Vivimos de hacer bodas, estar en varios proyectos…todos somos, y yo en concreto, unos mercenarios. A no ser que seas un personaje como Julián Maeso…y aun así. Es un genio y está malviviendo.

 

AQUÍ: ¿Y estas condiciones no te desaniman para seguir?

DANIEL:  Sí, claro, pero ¿qué voy a hacer? Lo mío es una pasión. A pesar de esto, hay “momentazos” que hacen que todo el sufrimiento merezca la pena.

 

AQUÍ: ¿Cómo ves el panorama actual musical en Castilla-La Mancha?

DANIEL:  Prácticamente igual que en otros lugares. Mal. La música es la más puta del mundo porque es a la que todo el mundo se puede follar. Hay músicos mejores y peores que yo pero yo soy uno de esos bichos que se han comprado una guitarra y que dicen que son guitarristas o pianistas cuando hay verdaderos profesionales que se están “comiendo los mocos”. Hay gente que ha estudiado y que merece más que yo. Por ejemplo ¿cómo voy a dar yo clases de guitarra o clases de piano y le voy a quitar el trabajo a un tío que ha estado estudiando magisterio? Hay que respetar a todo el mundo. Al margen de esto, tenemos una normativa en el Ayuntamiento de Toledo muy relativa en el sentido de que unos bares tienen licencia y otros no, y unos pueden abrir hasta una hora y otros hasta otra… Habría que hacer una asociación de músicos de Toledo para saber por qué pasa esto, qué criterios se siguen. Yo estoy pagando un local aquí y me tengo que ir a tocar a Madrid.

 

AQUÍ: ¿Quizás porque Toledo es una ciudad pequeña y no hay demasiados sitios en los que tocar?

DANIEL:  No es una ciudad tan pequeña. Bares hay. Lo que no hay son permisos. Así de primeras recuerdo el Ágapo, el Crowfunding, el Internacional, el Margot, el Último, que era un bar referente en toda España donde ¡llegaron a tocar Jorge Pardo y Carles Benavent!  Yo apuesto por la convivencia; yo respeto, tú me respetas. Un día se te escuchará a ti, otro a mí. Vamos a convivir todos. Los vecinos se quejan y su presión es la que influye en que no haya permisos… En mayo, muchos músicos nos manifestamos junto al colectivo La Cuarta Cultura para reivindicar la falta de política cultural profesional. Según este colectivo la gestión cultural de Toledo es “restrictiva, caciquil y provinciana, tanto de las ordenanzas como de las licencias y la concesión de los contratos culturales”.  Reivindicábamos poder actuar en la calle y poder pasar la gorra.  Ahora no se puede salvo si vas vestido de época medieval…

AQUÍ: ¿Qué significa la música para ti?

DANIEL:   La música es un apoyo muy grande. Los momentos más críticos de mi vida…Supongo que a todo el mundo les pasa; vas a oír una canción y te va a recordar algo. No es un perro que se muere. La música siempre va a estar ahí.  Me gustó mucho un experimento. Le ponían a personas con alzheimer, que ni siquiera podían reconocer a sus seres queridos, canciones y ¡se acordaban de la letra!, ¡qué curioso! El cerebro almacena eso y otras cosas no. La música siempre va a estar ahí para cualquier persona y para un músico más porque es tu forma de trabajar. Es una compañera, te traiciona, te da buenos momentos, alegrías, disgustos…

 

AQUÍ: Y en el futuro ¿cómo te ves? ¿Con qué sueñas?

DANIEL:  En el futuro me veo igual que ahora. Cuando sueño me veo con mi banda y cobrando cada uno 100 o 150 euros por bolo…Ahora nos dan la bebida y la cena y nos dicen eso de “esto para ti es un escaparate”.  Pero yo tengo que pagar el local de ensayo, los desplazamientos al local, el desplazamiento para ir al “garito” y llevar todos los equipos. Por no hablar de las horas de ensayo… Entre mis proyectos está meterme con “los vientos”. Siempre me han llamado la atención y además pueden “salvar” mi vida porque son los que mejor cobran en el mundo de la música (risas). En realidad, me veo malviviendo de la música toda la vida hasta que reviente.