Daniel Gutiérrez: “en la música española falta innovación”

Por este promotor de Doctor Music, toledano, de Urda, pasan las giras de buena parte de las estrellas internacionales que tocan en España.

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Acaba de terminar la maratoniana gira de Red Hot Chili Peppers en España, la séptima que Doctor Music organiza con la veterana banda californiana. Daniel Gutiérrez ha estado con ellos, supervisando hasta el último detalle de los dos conciertos multitudinarios en Madrid y otros dos en Barcelona en seis días. Unas semanas antes se encargó de que todo fuera perfecto en la de Ricky Martin. Este urdeño que sigue muy vinculado a su pueblo y a Toledo se codea con los grandes desde hace dos décadas y lo sabe casi todo de la música internacional.

 

Cuéntenos cómo empezó a trabajar en este mundo.

He sido un loco de la música desde siempre, sigo siendo coleccionista de discos y siempre me ha gustado estar muy al día. Tengo un gusto muy ecléctico que me ha servido de mucho y me ha facilitado tener conocimiento de la música, a lo que ahora además me obliga el negocio. Empecé muy jovencito trabajando con bandas españolas, con Toreros Muertos, Desperados, Pistones, Nacho García Vega… y luego pasé a una empresa de producción de espectáculos y allí comencé a tener contacto con la música internacional, en los 80-90 que fue cuando empezó a bullir el gran espectáculo en España y se empezaron a traer grandes giras internacionales. Con Doctor Music comencé a trabajar a mediados de los 90 y ahora llevo su oficina en Madrid.

 

¿En qué consiste su trabajo en Doctor Music?

 

Nosotros somos promotores de conciertos, no productores. Yo me encargo de todo lo que se hace en Madrid y de supervisarlo, de las relaciones institucionales que son muy importantes, de la imagen, el marketing, la promoción, las salas… Doctor Music trae giras internacionales a España asumiendo el riesgo al 100%, con toda la organización, todo el marketing y la comunicación o la venta de entradas. Hemos traído a Bruce Springsteen, a Bon Jovi, la última gira de Rolling Stones, Beyoncé, ahora tenemos a Justin Bieber o a Shawn Mendes. Sería más fácil decir a qué gran artista no hemos traído a España.

 

¿Cómo es su relación con ellos?

 

Tenemos más relación con el equipo que con el propio artista, que va siempre muy protegido a la hora de trabajar. Pero muchas veces sí coincides, sobre todo con los que ya son como muy nuestros: Bruce Springsteen, Bono de U2, Jon Bon Jovi... y con los emergentes que suelen ser muy amables. Con Red Hot Chili Peppers compartimos una cena en una gira anterior, viendo un partido de baloncesto porque ellos son muy fans.

 

¿Es cierto eso de que los grandes son muy excéntricos, que les piden cosas ‘raras’ durante las giras?

 

 

Para mí no son excéntricos, hay que conocer cómo es la vida de un artista. Es un trabajo muy duro, moviéndose en el escenario a 50 grados y fuera de casa 8 meses. Lo que te piden es, en los momentos que tienen de descanso, estar lo más cómodos posibles. Si su almohada favorita es roja y la tienen en su casa, ¿por qué no la van a tener de gira para intentar sentirse como en casa o porque le da buenas vibraciones o por lo que sea?

 

Para poder aguantar giras tan largas cambiando de un país a otro necesitan una dieta, alimentos naturales y si son orgánicos mejor, mantenimiento, un masajista, agua, dormir todo lo que puedan, seguir una rutina y no pasarse en nada. Casi todos los grandes llevan a sus propios cocineros. Todo esto tiene mucho de trabajo y de profesionalidad. Lo de sexo, drogas y rock and roll desapareció hace décadas durante las giras.

 

Eso es un mito, pero está muy bien porque el mundo del rock tiene que tener esa especie de glamour, que es algo que desgraciadamente los artistas españoles no saben mantener. En una gira de The Backstreet Boys me preguntaron para qué habían pedido un camión de hielo. No seamos retorcidos, que estos chicos no tenían una desviación sexual ni se bañaban en hielo. Era un montaje de una semana en pleno julio con un montón de gente trabajando. O cuando me preguntan para qué quieren 200 toallas: son para todo el equipo.

 

 ¿Quiénes son sus favoritos, quiénes le han impresionado?

 

Es complicado, son tantos. Para mí Bruce es el jefe de verdad, la persona más honesta encima y fuera del escenario. Disfruta y transmite un espíritu del rock que es muy difícil encontrar hoy en día. Un tipo con su edad que no tira de grandes éxitos, que generacionalmente va renovando público, porque el 40% de los que van a verle tienen menos de 30 años, después de tantas décadas, es espectacular.

 

Además Bruce es un enamorado de Toledo. Lo ha visitado tres veces, la última cuando le trajimos en mayo. Le encanta callejear por aquí y tomarse una cerveza, va con una gorrita y no le reconoce nadie. Y también a Jon Landau, su manager. Estuve cenando con él la noche antes del show en Madrid ¡y me contó él la historia de Toledo, que es para mí la ciudad más bonita del mundo!

 

Otro muy muy grande era Paco de Lucía. Cuando me lo presentaron en Mallorca y le di la mano, ¡uff! Me impactó conocer a Mick Jagger y luego The Who es una de mis bandas favoritas, pero nunca he trabajado con ellos.

 

En noviembre traen a España a Justin Bieber y ya tienen todas las entradas vendidas, ¿qué le parece el fenómeno?

 

Siempre le hemos promovido nosotros en España, desde que empezó su carrera. Me da mucha pena que a un artista como él se le juzgue por el personaje controvertido que es. Hace un espectáculo que puedes ver en New Jersey o en New York pero que es muy difícil ver en Europa a nivel de producción, muy americano: con tres escenarios en uno y una coreografía impresionante.

 

El chico compone sus canciones, canta, baila, toca la guitarra, el piano, la batería y lo hace bien. No es un producto discográfico. Creo que desde Michael Jackson, que por cierto fue a uno de los primeros artistas que trajo Doctor Music a España, en 1987, no ha habido un fenómeno igual: un niño creado así mismo que haya llegado a esto. Si sigue una buena carrera artística será espectacular. Este último disco ha sido número uno a nivel mundial.

 

 Entre los artistas emergentes, ¿de quién tenemos que estar pendientes? 

 

Es muy complicado decir quién va a ser superfamoso, otra cosa es por quién se apuesta. Nosotros apostamos, siempre estamos haciendo cantera. Hace dos semanas trajimos a un club de Barcelona y a otro de Madrid a un artista sudafricano que se llama Jeremy Loops. Fue a verle mucha gente y la prensa ha dicho que es fascinante, a poco que se le empuje será muy grande. De estas apuestas la mayoría se quedarán en el cajón o crecerán pero no lo suficiente.

 

Es difícil apostar. Hace una década las corrientes musicales estaban más definidas, pero ahora mismo hay una especie de amalgama. Tenemos a los hipster, hace 6 años nadie conocía a Mumford&Sons y ahora llenan un arena. Pasa lo mismo con el teen pop, hace nada no sabíamos quien era Shawn Mendes y este mes ponemos a la venta un Palau Sant Jordi y un Barclaycard center (Barcelona y Madrid, para mayo de 2017). Él era una apuesta y ya lo tenemos ahí. O Adele, que es otra artista nuestra. La primera vez vino a una Riviera (sala madrileña con un aforo de 1.800 personas) y la siguiente vez hizo dos Palau Sant Jordi (17.000).

 

Hay una banda americana que se llama The Head and the Heart que son muy independientes, acaban de sacar el primer disco con multinacional y ya son número uno. O The Black Keys, que estuvo en España en una salita de 300 personas, vendió 50 entradas y en la siguiente vendimos todas para el Palacio de Deportes.

 

¿En qué basan esas apuestas?

 

Lo de promotor tiene mucho de intuición, de seguir al mercado y al público, que es lo más importante para nosotros. Tienes que cuidarle y saber lo que le gusta. Y eso se nota en todo: en cómo se viste la gente, en el look, las tendencias, en lo que escuchan, en si van a conciertos o no… Hay que estar muy despierto. Hoy las redes sociales nos ayudan muchísimo. Es el termómetro para medir lo que se demanda.

 

 ¿Cómo anda el panorama musical en España?

 

Fantástico. Cualquier tipo de género musical está llenando. Antes era impensable que una banda recién llegada tocara en un recinto de 5.000 personas. Las nuevas generaciones han crecido con la cultura del concierto, todo lo contrario a las anteriores, que les gustaban mucho Los Brincos pero no les cabía en la cabeza que tocaran en directo. Hace poco hemos tenido en Madrid una buena noticia: ha cambiado la ley de espectáculos y ya se permite a los menores de 18 años acceder a las salas. Era vergonzoso porque el 40% del público de los conciertos es menor de 20 años y en Madrid los veías llorar a las puertas porque no les dejaban pasar.

 

 ¿La crisis no ha afectado a la grandes giras?

 

Nosotros tenemos una reivindicación muy importante. En 2012 el Gobierno del señor Rajoy nos provocó una crisis que no existía por la subida del iva cultural un 21%, que es algo salvaje, incomprensible, que ha hecho caer la facturación de manera brutal y que no se puedan asumir algunas giras. ¿Cuántos artistas no han pasado por Madrid en los últimos años? U2, Madonna, Coldplay, Adele… El Camp Nou o el Palau Sant Jordi (en Barcelona) tienen más aforo y ofrecen más margen para poder pagarles.

 

Este gobierno ha considerado la música un artículo de lujo. Recaudará más con la subida del iva, pero ha perdido mucho más por todos los despidos que ha generado en el sector.

 

¿Qué le parece la música que se está haciendo en España?

 

Se hacen cosas interesantes pero veo que falta, y me preocupa, innovación, que una banda me sorprenda sin caer en fórmulas ya hechas. La vanguardia y las tendencias nos vienen de fuera y a nivel pop y rock seguimos teniendo un atraso muy considerable. Hace poco estuve viendo una banda americana que se llama Twenty One Pilots y me sorprendió, pero no veo que una española haga una propuesta así, diferente. Como somos que tampoco explotamos lo que tenemos, una maravilla de música como es el flamenco y no sabemos ni venderla en nuestro país.

 

¿A qué músicos españoles destacaría?

 

Dani Martín está encauzando muy bien su carrera, acaba de presentar nuevo disco, es un gran artista y a nivel de público funciona. Y tiraría de los clásicos, hemos tenido a artistas con mucha personalidad que me han encantado, como Extremoduro que fue una propuesta distinta. Leiva hace una música personal. Y me encanta la propuesta deliciosa, apasionante, preciosa y distinta de Silvia Pérez Cruz, a la altura de las grandes en Europa.

 

¿Con qué nos sorprenderá ahora Doctor Music?

 

Estamos trabajando en muchas giras, pero de momento tenemos cerradas las de Shawn Mendes en mayo de 2017, Lukas Graham en abril, The Head and Heart que vendrán en febrero y vamos a hacer una cosa muy interesante en la que también Dr. Music volverá a ser pionera en Europa: ocho conciertos este mes de octubre con Kraftwerk, los padres de la electrónica, en el Guggenheim de Bilbao. Algo así solo lo han hecho en el Moma de Nueva York.

 

Háblenos de su colección de discos.

 

No tengo ya donde meterlos. Son entre 10.000 y 15.000, no los he contado exactamente, aunque sí tengo un registro. Tengo la edición inglesa del primer álbum de My generation de los Who y uno que es realmente raro, que editó Coca Cola en su 50 aniversario en Estados Unidos con los 25 o 30 artistas clásicos que cantaron en su publicidad, como Ray Charles, Aretha Franklin, Jerry Lee Lewis … Hablo con coleccionistas que no tienen ni idea de ese disco y yo lo tengo.

 

Y de reciente adquisición ha sido un regalo de un gran amigo, un disco de The Band, que era una banda americana de finales de los 60 que representaba esa América vagabunda y profunda. Tenía muchas ganas de tenerlo. Solo había dos copias localizadas, una en Japón y otra en Amsterdam y esta última la tengo yo ahora. Es maravilloso y estoy muy feliz.

 

Es verdad que es magnífico para la difusión de la música lo de las descargas y Youtube y escuchar online, para que llegue a todo el mundo, pero yo sigo siendo un romántico y me gusta tener el formato físico, verlo, tocarlo y sentirlo.

 

¿Sigue teniendo relación con Urda?

 

Siempre la he tenido muy fuerte, aunque me fui a vivir a Madrid con cinco años. Tengo allí a toda mi familia, a muchos amigos y nunca he dejado de ir por mi pueblo. Mi corazón y mi espíritu están allí, que es mi tierra y significa mucho para mí. No voy tanto como me gustaría por cuestiones de trabajo. En las fiestas, si no me pilla fuera de España o en alguna gira, me acerco siempre.

 

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