Cuando los hijos se van

 

Los hijos establecen varias tapas en la evolución de la pareja y hasta determinan en ésta, conductas y emociones de forma directa e indirecta que influyen en crear un camino de mejor entendimiento y complicidad a todos los niveles o por el contrario un campo de minas que terminará con la relación. Cuando los hijos desaparecen de casa se dan varias situaciones posibles tanto a nivel individual como de pareja. Síndrome del nido vacío e incluso todo lo contrario, el deseo de que se vayan. En general las madres son las que están más apegadas y “entregadas” en el cuidado de los hijos y repito que es una generalidad.

 

Ya desde el momento en el que se toma la decisión de ser padres cada uno lo está haciendo por su propia razón, y puede ser para cumplir con un esquema particular de vida, en el que es necesario o deseado tener un hijo, o por causas que tienen que ver con el otro, como intentar cubrir una carencia en la relación o por ejemplo asumir el deseo del otro de ser padre. Y esto va a influir también en cómo se gestione el momento del vuelo, también tanto a nivel individual como de pareja.

 

Ya he comentado otras veces que las razones que nos unen cuando comenzamos una relación hace años y siendo muy jóvenes, pocas veces se mantienen en el tiempo y si además introducimos más variables como los hijos, puede empezar a crearse una disonancia tal entre “la realidad de lo que queríamos” y “la realidad de lo que vivimos” que aquí es cuando entra en juego la expresión: los hijos unen o los hijos separan.

 

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