CUANDO LA COMIDA ES LA ENEMIGA

Los trastornos de la alimentación, la obsesión por estar delgado, ya no suelen acaparar la atención de los medios como hace unos años, pero que cada vez hay más casos, se registran a edades más tempranas y hay más hombres que los padecen. Así se trabaja en Castilla La Mancha con los afectados y sus familias.

 

En la unidad de trastornos alimentarios del hospital Virgen de la Salud de Toledo.

 

Cuando la alimentación, lo que decidimos comer o dejar de comer, se convierte en una obsesión que termina condicionando nuestra vida, volviéndonos irritables, más tristes y deprimidos, nos aísla o nos lleva a una extrema delgadez que implique una desnutrición, entre otros riesgos físicos, debemos pedir ayuda profesional cuanto antes.

 

“La salud mental del entorno también se ve muy afectada y pasamos de tener un paciente enfermo a tener una familia. Llegan aquí desesperadas y sintiéndose culpables”, dice Concha García, presidenta de ABUCAMAN

 

Podríamos estar sufriendo un trastorno alimenticio, aunque nos cueste reconocerlo, que requiere atención médica y psicológica porque puede terminar siendo muy grave. Se trata del trastorno mental con mayor índice de mortalidad, bien por causas físicas directas provocadas por el propio trastorno o por suicidios.

 

400.000 personas en España, según un estudio publicado por la fundación FITA a principios de año, sufren alguno de estos trastornos de la alimentación. Y tres cuartas partes de ellos son adolescentes y jóvenes de entre 12 y 24 años, para quienes sus padres y su entorno son claves para detectarlo y para buscar atención sanitaria.

 

En la sede de ABUCAMAM: La psicóloga Cristina Vicente, la presidenta de la asociación Concha García y la enfermera Irene Rodríguez.

 

El programa de trastornos alimentarios para menores del Hospital Virgen de la Salud de Toledo, dentro de la unidad de salud mental infanto-juvenil, se puso en marcha en 2016 y desde entonces reciben cada año a pacientes de menos edad.

 

“Vivimos en un ambiente obesogénico. Recibimos mensajes en los que tenemos que ser supermodelos, también los hombres cada vez más, y por otro lado la estimulación de alimentación insana”

 

Han atendido a alguno con solo once años y cada vez es más frecuente que lleguen niños por debajo de los 14, señala Laura Hernangómez, psicóloga clínica de este dispositivo asistencial y también de la unidad de trastornos alimentarios para adultos de este hospital, además de coordinadora del grupo de trabajo del SESCAM que elaboró un informe en 2017 sobre el abordaje de estos trastornos en Castilla La Mancha.

 

En este programa infanto-juvenil atendieron el año pasado a 63 menores; 16 de ellos nuevos. En los nueve primeros meses de 2019 han pasado por el programa (requiere tratamientos largos, normalmente de años) 79 pacientes y 25 de ellos han accedido por primera vez.

 

El aumento no solo se debe, señala esta psicóloga, al incremento de casos y a que cada vez sean de menos edad, también a que el programa es cada vez más conocido y valorado por los servicios de atención primaria y salud mental, que son quienes les derivan a este programa especializado, y por los propios afectados y sus familias.

 

Múltiples y complejos factores hacen que la adolescencia sea el colectivo más vulnerable y que una persona termine sufriendo alguno de estos trastornos de la alimentación.  “A nivel de características psicológicas a veces se asocia mucho con el perfeccionismo, con la impulsividad, con una elevada sensibilidad que predisponen a sufrir el trastorno. Y sí que puede haber cierta predisposición genética, pero también es importante cómo lo va moldeando el ambiente, los factores sociales”, señala Hernangómez, que recuerda un significativo dato: cómo los casos de bulimia y anorexia eran inapreciables en las Islas Fiji, hasta que se generalizó el uso de la televisión y se dispararon hasta un 60%.

 

La bulimia nerviosa y la anorexia son los trastornos de la alimentación más conocidos, pero la mitad del total son trastornos no especificados, como el trastorno por atracón

 

Los mensajes en los medios de comunicación ensalzando cuerpos delgados y perfectos previamente retocados y cómo supuestamente conseguirlos siguen muy presentes. La Agencia de Calidad de Internet ha alertado sobre cómo en los últimos cinco años ha aumentado un 470% los contenidos que fomentan los trastornos de la alimentación en las redes sociales, y estima que un 85% de los jóvenes que han caído en ellos buscaron en internet información relacionada con alimentación cuando aún eran menores.

 

Facebook e Instagram se comprometieron hace unos meses a reducir estos mensajes y no admiten imágenes de cuerpos excesivamente delgados, con costillas marcadas o abdómenes cóncavos.

 

Cristina Vicente es psicóloga e imparte talleres de prevención de trastornos de la alimentación a todos los niños de 5º y 6º de primaria de Toledo, a través del programa Educa, financiado por el ayuntamiento y gestionado por ABUCAMAN (la asociación de familiares y enfermos de trastornos de la conducta alimentaria de Castilla La Mancha).

 

“A veces les pongo

Seguir leyendo...