COSPEDAL COGE AIRE

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Los datos son claros, el PP de Castilla-La Mancha ha obtenido unos buenos resultados a tenor de las expectativas que se habían creado. El acuerdo entre Podemos e IU amenazaba con quitarle un parlamentario de los diez que en la región había obtenido el pasado diciembre y lo que ocurrió es que obtuvo dos diputados más, hasta llegar a 12 de los 21 que aquí se elegían. Los resultados obedecen fundamentalmente a una buena campaña electoral. Un aprovechamiento óptimo de todos los resortes con que se nutrió durante los cuatro años que presidió Castilla-La Mancha, tanto políticos como mediáticos, y que ha mantenido intactos durante el primer año del gobierno de García Page, ha permitido al PP trasladar de manera clara, nítida y a su conveniencia todos los mensajes que emitían. Y han sido muchos.

 

Los populares iniciaron la campaña electoral con tiempo y situando a la presidenta regional a la cabeza. María Dolores de Cospedal comenzó a recorrer pequeños pueblos, acompañándose en ocasiones del propio Mariano Rajoy, mucho tiempo antes de iniciarse oficialmente la campaña electoral. Era el marco elegido, el de los pueblos pequeños, para trasladar su idea de futuro. Un ambiente bucólico, que diría un literato, para transmitir tranquilidad, serenidad y moderación, frente a la vida de riesgo, aventura y radicalidad que, según ellos propagaban, nos esperaba con la otra opción política en liza, la de Unidos Podemos. A esas alturas y con la ayuda de sus medios de comunicación afines, que son casi todos, habían conseguido ningunear a PSOE y Ciudadanos y, al menos para un sector de la ciudadanía, el que normalmente inclina las balanzas electorales, las elecciones se habían circunscrito a esos dos modelos.

 

 

El incremento que añadirían los votantes de IU hacía pensar a los líderes de Podemos, primero que obtendrían más votos que el PSOE, puesto que en diciembre los de ambas formaciones sumados ya eran más que los de los socialistas; segundo que obtendrían también más diputados, puesto que en muchos lugares se habían quedado a las puertas y con los votos de IU los hubieran conseguido. En Castilla-La Mancha de esa forma hubieran logrado 4 en lugar de 1 en las elecciones de diciembre; en las de junio han conseguido 2. Tercero, que obteniendo más diputados que el PSOE y cercanos entre los dos a una mayoría absoluta, o consiguiéndola, éste partido se vería forzado a apoyar un gobierno de Podemos. Había una voz discrepante en todo esto, la de Íñigo Errejón, que sigue discrepando. El doctor en Ciencias Políticas consideraba y considera que el acuerdo con IU dirigía ideológicamente a Podemos hacia la izquierda y por lo tanto limitaba su campo electoral, que él basa en la transversalidad, en la superación del eje izquierda-derecha. Lo que sus críticos etiquetan como populismo.

 

Así las cosas el PP planteó una campaña a la antigua usanza, muy apoyada mediáticamente, en la que sus militantes se vieron movilizados, no tanto por su sempiterno enemigo, el PSOE, sino por otro más radical al que revistieron de alternativa. Lo hicieron con sus declaraciones, los medios de comunicación lo repetían y lo ratificaban extrañas encuestas que, una vez más, se demostraron mentirosas. El candidato del PP, Mariano Rajoy, solo necesitaba hacer una cosa, dar sensación de tranquilidad, moderación, no perder nunca los nervios aunque cayeran chuzos de punta y ofrecer datos, ciertos o no, daba igual, pero muchos datos positivos para crear una sensación de esperanza. Así diseñó el debate a cuatro por las televisiones y fue, sin duda, el ganador del mismo, aunque en aquel momento no se dijera porque interesaba más atribuir la victoria a Pablo Iglesias para poder seguir presentándole como peligro al electorado más moderado.

 

Con una campaña electoral clásica, el PP ha sido el único partido en ganar votos el 26 J con respecto a diciembre. Cospedal la inició muy pronto visitando numerosos pueblos pequeños y aprovechando los resortes, tanto políticos como mediáticos, que mantiene intactos a pesar de haber perdido la Presidencia de Castilla-La Mancha.

 

El objetivo fundamental del PP era recuperar votos que fueron a la abstención y un porcentaje de los que se dirigieron a Ciudadanos. Y Rajoy ganó porque ayudó de manera clara a ese objetivo. También le ayudó en ese mismo debate Pablo Iglesias. Ciudadanos se vio perjudicado en la misma manera en la que antes, en diciembre, se había visto beneficiado. Si por entonces aparecieron las mismas extrañas encuestas que le ofrecían sorprendentes subidas electorales y su líder Rivera ocupaba frecuentemente las portadas de los periódicos nacionales y los programas de TV, ahora en junio todo se mostraba mucho más apagado. De ello se responsabilizaba al partido y a su líder cuando la realidad es que los focos mediáticos habían dejado de iluminarlos porque Rajoy volvía a ser la apuesta clara. En Castilla-La Mancha Ciudadanos en diciembre había conseguido tres diputados, pero los tres de manera muy ajustada. A poco que descendieran en votos y se incrementarán mínimamente los de sus rivales podría perder alguno.

 

En principio se pensaba que sería a manos de Unidos Podemos, por la suma aritmética de los resultados que obtuvieron IU y Podemos por separado, y que lograrían mantener el de Toledo. Perdieron todos y fue el PP quien le arrebató dos de ellos, más por la subida de votos que este partido tuvo que por el descenso de Ciudadanos. En Castilla-La Mancha de diciembre a junio perdieron tan solo 15.700 votos, un 0,7%; pero fue suficiente para que se quedaran sin representación parlamentaria en la región. Ocurrió un proceso similar al de las elecciones autonómicas de 2015 que, a pesar de tener un elevado número de votos, no consiguió ningún escaño como consecuencia de la Ley Electoral que aprobó Cospedal. Con la antigua Ley electoral esos mismo resultados le hubieran dado cuatro diputados regionales y, caso de haber contado con su apoyo, lo más probable por ser el PP el partido más votado, Cospedal podría haber sido reelegida presidenta. Al ninguneo de Ciudadanos por la mayoría de medios de comunicación se sumó el del PSOE, al que prácticamente solo se le daba cancha mediática en sus divergencias con Unidos Podemos. El PSOE consiguió que esta vez, durante la campaña, no surgieran voces discrepantes internas; pero no pudo evitar que diera la sensación de que mientras el PP salía a ganar el Gobierno, el PSOE aspiraba y se conformaba con ganar en la izquierda. Ya no se hablaba de corrupción, evidentemente no porque el PSOE no lo planteara, sino por el apagón informativo que se hizo sobre este asunto y sobre otros como los recortes, la sanidad, las hipotecas, etc. sobre todo aquello que ha sido el día a día de los casi 5 años de gobierno de Rajoy.

 

Podemos volvió a contraprogramar el acto institucional del Día de Castilla-La Mancha con un mitin en Ciudad Real, donde confiaban obtener un escaño. Finalmente solo sumaron el de Guadalajara al que ya tenían en Toledo.

 

En Castilla-La Mancha se vivió una situación similar. Antes de llegar al año de su derrota electoral, la secretaria nacional del PP, María Dolores de Cospedal, ha logrado suavizar su imagen. Primero con un cambio de look en el vestir y en el pelo, que se lo cortó. Luego visitando numerosos pueblos pequeños y mezclándose con la gente, algo que durante su etapa de Gobierno no hacía. La única mezcla era con los agentes de la guardia civil que impedían que nadie se le acercara y con la corte de asesores que ejercían como segundo cinturón de seguridad para evitarlo. La política de no hablar de herencias recibidas del gobierno de García Page ha ayudado mucho a esa suavización de la imagen de Cospedal. Al contrario de lo que le ocurría al actual presidente, cuando el PSOE perdió las elecciones autonómicas, el PP mantiene prácticamente intacta en la región su influencia política, social y mediática, a pesar de la pérdida de poder institucional.

 

No es extraño pues que Cospedal, que encabezaba la candidatura por Toledo, haya recuperado un diputado por esta provincia consiguiendo 3 de los 6 que se elegían y que salvo en Seseña y Villacañas se hayan situado por encima del 40% de los votos en las principales poblaciones. Algo que ha sido tónica general en la región puesto que, exceptuando Puertollano, las elecciones de junio han arrojado una clara victoria del PP en las poblaciones más habitadas. Ante los resultados, el PSOE castellano manchego, siguiendo la línea nacional, ha preferido en sus declaraciones públicas retrotraerse a diciembre y responsabilizar a Podemos de que Rajoy pueda gobernar por no haber apoyado a Pedro Sánchez. Cuando los análisis ya no son de cara al público las manifestaciones son de desconcierto. Un año después de recuperar ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas no entienden el descalabro.

 

Ciudadanos fue el gran derrotado. A pesar de que el descenso en votos fue pequeño, la Ley Electoral, como ocurriera en las autonómicas, les perjudicó y perdieron los 3 diputados que tenían en la región.

 

En la región se aferran a que se han mantenido los 7 diputados de diciembre, aun cuando ha obtenido 28.000 votos menos. Sin embargo surgen otras lecturas no muy académicas; pero a tener presente en cuanto a tendencia. Comparando los resultados de las generales de junio con las autonómicas de 2015, el PSOE es el único partido que desciende en votos y también es el único que, extrapolando los resultados, tendría menos escaños. El PP mantendría sus 16 parlamentarios, el PSOE perdería 6 quedándose en 9 y Podemos conseguiría 4 diputados, lo mismo que Ciudadanos. Curioso que los mismos votos que no le han servido para mantener ninguno de sus tres diputados castellano manchegos en el Congreso servirían a Ciudadanos para inclinar la balanza de la presidencia a uno u otro lado si estos datos se hubieran dado en las autonómicas.

 

Pon en marcha algo, que se cumplirá

 

Días después de las elecciones el colegio de sociólogos de Castilla-La Mancha organizaba una mesa redonda con representantes de los cuatro principales partidos, que inauguraba el Presidente de las Cortes Jesús Fernández Vaquero. Éste acusaba implícitamente a los medios de comunicación y al gobierno nacional de los errores de las encuestas. “No son estas – decía- las que fallan, sino la transmisión de los datos, y aseguro que es así”, y añadía en referencia la CIS: “algo tendremos que hacer con que se esté manipulando con dinero público”. Fernández Vaquero, que señaló la financiación autonómica y la situación de Cataluña como dos problemas sin cerrar, y en este sentido y para el futuro de posibles acuerdos abogó por separar lo que son acciones de gobierno de lo que son acciones de Estado, señaló que en Castilla La Mancha se había mantenido prácticamente la situación de bipartidismo, probablemente por su componente rural, poniendo de manifiesto que los cambios empiezan por las ciudades y por tanto hay que analizar el voto joven y el de las grandes poblaciones. Terminó asegurando que “la política no es el mal, la política es la solución”.

 

El sociólogo y profesor de la Complutense, Lorenzo Navarrete, decano del colegio de sociólogos de Madrid, también habló de las encuestas recordando las elecciones del 3 de marzo de 1996 en las que el PP de Aznar obtuvo la mayoría, consiguiendo un 1,16% de votos más que el PSOE, y pudo gobernar gracias al apoyo de los partidos nacionalistas catalán, vasco y canario. Entonces las encuestas decían que el PP obtendría 10 puntos por encima del PSOE. También entonces el partido en el gobierno, el PSOE, estaba aquejado de fuertes críticas por la corrupción que, a juicio del profesor Navarrete, no se tuvieron en cuenta porque la construcción de un gran estado de bienestar estaba en el subconsciente colectivo. Dio importancia al brexit en el resultado de las elecciones; pero señalando que hay un problema en Europa que no solo es el brexit. Considera que un sector muy importante de la sociedad percibe que está en riesgo Europa como comunidad. En este sentido distinguió la percepción que tienen los jóvenes que nacieron ya dentro de la comunidad europea. Y se hizo una pregunta ¿en qué cabeza cabe que siendo menos vas a tener más? Advirtió de “la profecía que se cumple a sí misma. Pon en marcha algo que se cumplirá aunque no sea verdad”.

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