Detrás de las celosías

En el Año Europeo del Patrimonio Cultural empiezan a alzarse voces que alertan de la preocupante situación del patrimonio conventual de Toledo, con el 20% de su casco histórico ocupado por 14 monasterios de monjas. Dos se han cerrado en los últimos años y el envejecimiento de las comunidades y sus dificultades para mantener enormes edificios con siglos de historia amenazan con el cierre de otros.

 

Patio mudéjar de la Enfermería en el convento de Santa Isabel. Fotos: GÓMEZ HERRUZ

 

Foco político y religioso de primer nivel durante siglos, Toledo fue elegida por reyes, nobles y órdenes para fundar grandes conventos de clausura que entre el siglo XIII y el XVII gozaron de ricos benefactores dispuestos a costear nuevas y robustas construcciones del gusto de la época o a cederles sus palacios y a dotarlos de valiosas obras de arte y ornamentos.

 

Parte del convento de Santa Clara fue la espléndida casa de un alfaquí y aún conserva una columna que le regaló Abderramán II o las yeserías, y gozó de las prebendas que el Rey Enrique II le cedió cuando dos de sus hijas, las infantas Isabel e Inés entraron como monjas en 1376 (están enterradas en el coro y allí se conserva el documento que lo detalla). Además de los bienes que fueron acumulando con los siglos. También en el coro se puede ver un cáliz que las monjas atribuyen a Isabel La Católica.

 

La amenaza para el patrimonio conventual está ahora en la falta de vocaciones, en el envejecimiento de las comunidades y en las dificultades para mantener las actividades con las que se financiaban tradicionalmente

 

O las Capuchinas, que tuvieron como protector al virrey de Nápoles y arzobispo de Toledo Pascual de Aragón, que quiso ser enterrado en su convento y se trajo con él su colección de arte napolitano. “Tienen obras de primera fila del siglo XVII”, señala la profesora de la Universidad de Castilla La Mancha Palma Martínez, comisaria de la gran exposición que en 2006 reunió en Toledo 300 obras de arte guardadas en los conventos de Castilla La Mancha y una de las principales investigadoras sobre patrimonio conventual en esta ciudad y en la región. Entre esas obras, por ejemplo, una Santa Faz de El Greco.

 

El 40% de la monjas de Toledo tienen más de 75 años y el resto rozan la mediana edad.

 

Esta orden dejó la ciudad en 2006 y sus bienes bajo la custodia de las Carmelitas que ocuparon su monasterio. En 2014 intentaron negociar con la Junta de Comunidades la propiedad de ese patrimonio sin éxito, aunque se evitó que los bienes salieran de la región. Ahora están bajo la tutela del Arzobispado y permanecen en el mismo convento, según las informaciones que maneja Martínez.

 

La decadencia de los conventos que se inició en el siglo XIX y la desamortización, los saqueos durante las guerras, problemas económicos, el desconocimiento y una escasa concienciación sobre el valor de las obras de arte hicieron que algunas fueran desapareciendo y otras se vendieran sin ningún control.

 

Hasta 1995 la Junta de Comunidades no comenzó a hacer un inventario de los conventos de Castilla La Mancha. Algunos siguen incompletos y otros no lo tienen

 

El convento de Santa Isabel vendió un Velázquez (el retrato de una superiora) al Museo del Prado, que años después les facilitó una réplica para la clausura. Muchas de esas piezas se catalogan ahora como de gran valor artístico e histórico. “En los conventos afortunadamente hoy ya las monjas y los frailes están muy concienciados y no tiene por qué pasar eso, pero puede haber robos, piezas muy delicadas, pequeñas, que hoy se guardan aquí y no sé dónde están mañana. Es fundamental tenerlo todo inventariado y controlado porque si un día una pieza aparece en una subasta, en una venta, podremos saber donde estaba registrada”, explica Palma Martínez.

 

Hasta 1995 el Gobierno de Castilla La Mancha no comenzó a hacer un inventario exhaustivo de los conventos. Y a día de hoy sigue sin estar completo el de algunos monasterios y quedan otros que todavía no lo tiene. Los alumnos del master de Patrimonio de la UCLM han colaborado algunos años en la actualización y digitalización de los que ya están hechos y que están depositados en el Centro de Rehabilitación y Conservación de la Consejería de Educación y Cultura.

 

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