Con la agenda llena

Los actos de protesta convocados por ASAJA CLM, en los que miles de agricultores y ganaderos demandaron soluciones a problemas que no están en sus manos, han derivado en un calendario lleno de reuniones con los responsables de que el campo esté atravesando una de las peores rachas de los últimos tiempos.

 

Los encuentros con el Gobierno, el regional y el central, están sirviendo para que la organización agraria exponga detalladamente cada uno de los puntos que recoge la tabla reivindicativa. Lamentablemente, ni unos ni otros han planteado soluciones, no obstante, se están atendiendo a cuentagotas algunas de las propuestas presentadas por ASAJA. La primera de las reuniones se produjo cuarenta días después de la gran movilización.

 

Aunque ya había trascurrido un tiempo prudencial, fue el Comité Ejecutivo de la organización agraria el que expuso los problemas y también el que propuso soluciones al Consejero de Agricultura. Aunque el balance del primer encuentro es pobre respecto a la espera, se consiguió establecer un clima de negociación y un calendario de trabajo para tratar por separado los puntos de la tabla reivindicativa. Ya se han producido dos reuniones, una para los daños producidos por especies cinegéticas y otra para el agua.

 

Diez días más tarde del encuentro con la Administración regional, cincuenta desde que se produjera la primera manifestación, ASAJA CLM se reunía con la Administración nacional, concretamente, con el Delegado del Gobierno en la región. El resultado esta vez fue decepcionante, pues no hubo respuesta para aquellos asuntos de competencia nacional incluidos en la tabla reivindicativa, a pesar de que pasó tiempo suficiente para que hubieran podido analizarlos y plantear soluciones. Lo más curioso es que, en aquellas reivindicaciones en las que las competencias están divididas entre la administración regional y la nacional, todos esperan que sea la otra parte la que solucione el problema o, lo que es lo mismo, pasar la pelota al otro tejado. Por ejemplo, la superpoblación de animales de caza mayor y la plaga de conejos.

 

El Delegado del Gobierno aseguraba que las competencias en este asunto son de la Junta de Comunidades. Por su parte, en la mesa de trabajo con el Director General de Política Forestal y Espacios Naturales, se criticaba a las Confederaciones Hidrográficas, al Ministerio de Fomento y a ADIF de no asumir su responsabilidad para limpiar los criaderos de conejos que se generan en las vías públicas bajo su jurisdicción. En definitiva, echar balones fuera. Así que creemos que la solución pasa por juntar en la misma mesa a las partes implicadas.

 

En este sentido, lo primero que hemos hecho ha sido solicitar formalmente a la Directora General de Agricultura y Ganadería que declare oficialmente plaga de conejos. Una vez establecida, las partes afectadas, incluidos los agricultores, deberían sentarse y consensuar las medidas excepcionales que cada uno tendría que asumir para luchar contra la plaga. Si esto no se produce, quedará en evidencia la voluntad de los que democráticamente gobiernan para solucionar los problemas de los ciudadanos. Porque el exceso de animales cinegéticos no sólo está devorando las explotaciones de los agricultores, sino también las infraestructuras y vías de comunicación, poniendo en riesgo la seguridad vial de todos.

 

Lo mismo ocurre con el agua: ciertas competencias están en el Gobierno regional y otras cuantas en el nacional. De momento, nos hemos reunido con el Director General de Desarrollo Rural y le hemos expuesto un amplio listado de problemas en cada una de las cuencas hidrográficas de la región: expedientes de pozos pendientes de regularizar, proyectos de nuevas infraestructuras, modernización de regadíos, ampliaciones de obras no ejecutadas (a veces incluso presupuestadas), etcétera, etcétera. Pero sobre todo, lo que hemos planteado en materia hidráulica ha sido un Plan de Regadío para la región. Aumentar a medio plazo, en al menos 500.000 hectáreas la superficie regable.

 

Nos preocupan los problemas de los regantes, pero más aún la de los agricultores de secano, porque la falta de agua supone una muy baja rentabilidad para sus explotaciones y es causa de la despoblación, del desierto demográfico en muchos pueblos de la región. Finalmente, habrá que esperar a mediados de junio para tratar la PAC, cuando el Consejero de Agricultura y el Comité Técnico de la organización agraria se sienten frente a frente para hablar. Paralelamente, atendemos a los grupos de trabajo que Agricultura ha creado para buscar una posición regional respecto a la PAC que se aplicará a partir de 2021. En definitiva, la agenda llena y las soluciones a cuentagotas. No obstante, las movilizaciones no están descartadas. El clima de negociación es un avance, pero si no se obtienen resultados, no nos quedaremos con los brazos cruzados. . .

José María Fresneda

José María Fresneda

Secretario general ASAJA Castilla-La Mancha
José María Fresneda