COMPAÑÍAS TÓXICAS, FUERA

Caín matando a Abel de Frans Franken II. La envidia llevada al más alto extremo.

No hay personas tóxicas “oficialmente” aunque sí la mayoría reúnen unas características de comportamiento que las define así. Alguien que nos crea malas sensaciones emocionales e incomodidad cuando estamos a su lado por sus comentarios, actitud…, sin saber exactamente por qué, es para nosotros, una persona tóxica. Es muy importante que no perdamos de vista nunca la intuición, esa gran capacidad que no tiene que ver con la voluntad de razonar, y que muy muy pocas veces falla a la hora de advertirnos sobre algo, bueno o malo. Nunca debemos perder de vista a la intuición.


Y bueno, ¿los tóxicos? pobres de nosotros si caemos en sus dominios aunque también pobres de ellos que convierten en maldad hacia los otros sus propias inseguridades, miedos e incapacidades. Su necesidad de ser “el Centro”, de ser “vistos”, su conciencia de sentirse menos, les convierte en nuestro peor enemigo. Así que ¡compañías tóxicas, fuera!


Los rasgos y características más llamativas de estas personas es que son envidiosas, criticonas, siempre con la pena o intentando dar pena, individuos mandones cuando se vienen arriba, chismosos, orgullosos, celosos… toda una joyita. Nos crean agotamiento emocional o por su discurso de todo está mal o porque tenemos que estar defendiéndonos de su constante lenguaje de reproche o crítica. Somos contínuamente juzgados en lo que decimos o hacemos por lo que no nos sentimos libres estando con estas personas, siempre hay tensión y por supuesto malestar, por lo que la intuición y el propio malestar van a ir haciendo que la necesidad de estar con esas personas sea cada vez menor tendiendo a evitarlas, afortunadamente. Este es el mecanismo de defensa psicológico inconsciente, uno de nuestros mejores aliados. Hay casos en los que ya hablamos de dependencia emocional, y aquí es más difícil darse cuenta de la maldad y egoísmo de estas personas, y si la percibimos, la dificultad para alejarnos en algunos casos tiene que ser tratada por un especialista ( por ej. si es la pareja)


Siguiendo con las características, para que a partir de ahora a nadie le pase desapercibida su pareja, amiga, madre… tóxica, otra de las emociones que sentimos es ansiedad al pensar “cómo puede estar diciéndome esto, o haciendo tal.. si yooo” o siempre está quejándose y haciéndose la víctima porque lo suyo y lo que le pasa siempre es lo peor…Uf! Y siempre claro está, todo es culpa de los demás. Es agotador. Son personas que sonríen poco, ya que sonreír es incompatible con quejarse. Las personas positivas somos sus peores enemigas, pero de todos los tipos de personas tóxicas. Èstas no tiene un comportamiento típico de momentos, sino que actúan de forma estable en el tiempo.

Es una forma de ser, aprendida, para sentirse mejor o para hundir a alguien por envidia, pueden llegar a romper círculos de familia y amigos. En general tienen una característica en su forma de actuar, sobresaliente sobre las demás, los criticones siempre hablan mal de los otros, siempre opinan mal. El envidioso, odia a quienes tienen lo que ellos no. Les desprecian. Les hacen ver los fracasos y los logros de los demás. Son los que no nos felicitan cuando conseguimos algo y por el contrario nos sacan pegas. Se alegran de las desgracias y nos descalifican contínuamente. Son adictos a menospreciar a los demás para sentirse ellos bien. Intentan bajarnos la autoestima para reforzar así la suya.


Falsamente son amables cuando quieren algo de nosotros y nos necesitan colmándonos de cumplidos, amor… lo que nos descoloca, pero entramos.
Saben lo que tienen que decir tanto para conseguir algo como para hacernos sentir mal. Y es que todos ellos tienen una gran capacidad para detectar nuestros puntos débiles, y hasta pueden cambiar nuestra forma de ser. Cualquier cosa sobre la que tengamos ilusión siempre va a tener un punto de vista negativo de ellos, siempre con ellos va a ser todo más difícil. Como he dicho antes, nos sentimos obligados constantemente a justificarnos con ellos y eso nos resulta agotador y termina por generar en nosotros un distanciamiento hacia ellos. Todas estas personas tóxicas saben lo que hacen y son conscientes del lenguaje que utilizan para minarnos.
En el próximo artículo hblaremos de: “Como tratar y protegerese de un tóxico”

    

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