CÓMO MANEJAR A LAS PERSONAS TÓXICA (II)

 

En la revista del mes pasado hablábamos de las características de las personas tóxicas y de cómo identificarlas. Haciendo una breve introducción- resumen sobre el tema, las personas tóxicas son con las que, a veces sin saber por qué, nos sentimos incómodos, ansiosos. En sus comportamientos y comentarios hacia nosotros o hacia los demás, siempre encontramos pegas o menosprecio, críticas, y cuando hablan sobre ellos suelen adoptar el papel de víctima. Los encontramos en forma de envidiosos, celosos, histriónicos, narcisistas, los pesimistas, los falsos…y son los que son capaces de arruinarnos momentos sobre todo si para nosotros son importantes. Son felices cuando nos ven afectados. La principal actitud es alejarnos de ellos sutil o abiertamente, porque de lo contrario tendremos que estar enfrentándonos constantemente y sin poder cambiarles ya que siempre actúan sabiendo lo que hacen, con la intención que lo hacen. Así vemos, que la peor situación es la de convivir habitualmente con ellos, ya que pueden llegar a minarnos la autoestima, a cambiar nuestro comportamiento en favor suyo y a estar en un permanente estado de ansiedad “midiendo”, por miedo, lo que hacemos y lo que decimos.

 

LA CLAVE: TENER INTELIGENCIA EMOCIONAL

 

Cuando estemos ante cualquier persona, familiar, amigo, pareja, compañero de trabajo… ante el que nos sintamos incómodos, juzgados y con una actitud de tener que defendernos ante ellos, lo mejor es sacar la antenita emocional del no enfrentamiento, y de la autoprotección psicológica, es decir, no entrar en su juego tóxico del que siempre saldremos perdiendo, no entrar en el juego de sentirnos culpables, poco válidos, y cuanto antes salir de esa situación y de esa relación. Las personas no cambiamos, sí modelamos comportamientos con voluntad, así que piensa en lo que te aportan porque un tóxico no va a cambiar precisamente para agradarte a tí, precisamente busca lo contrario. No sirven las conversaciones sobre “me siento mal si tú…” “me gustaría…”, así incluso le estás dando pistas de tus puntos débiles. Lo más importante es controlar nuestras emociones y aparentar calma, y la mejor defensa ante una crítica es no esperar nada de nadie, así nos afectarán menos. Nadie es más que nosotros ¡nadie! así que aunque cualquiera intente hundirnos la no idealización del otro nos mantendrá a flote. Si las interacciones como digo son con habitualidad, es muy importante marcar límites y ser asertivo.

 

No intentes dar explicaciones ni razonamientos, ellos no las quieren, y te agotas. Intenta mostrarte indiferente o contestar solo con monosílabos, sí o no.

 

Es el momento, más que nunca, de pensar en ti. Piensa en ti por favor, ahora sí, porque estoy acostumbrada a ver cómo personas con baja autoestima y dependientes emocionales son absolutamente manipuladas por estos depredadores emocionales que te utilizan una y otra vez para su desahogo y para subir su ego. Si no eres capaz por miedo, o no cuentas con las habilidades para ser asertivo, es necesaria la visita al psicólogo. Con frecuencia son personas con baja autoestima, complejos y que suelen manifestarse más intensamente cuando están pasando por algún mal momento personal. Aunque suelas tener mucha paciencia y seas muy empático, ni tú tienes la culpa de los problemas del otro, ni tienes la solución. No tienen la habilidad emocional de relativizar, de ver otros puntos de vista, ni la capacidad de “encajar” las situaciones o problema por lo que están amargados y son infelices. Es que incluso en la consulta a veces se dan situaciones en las que el paciente “persona tóxica” intenta convencerme de lo malo malísimo de su situación (mal pronóstico de cambio).

 

No intentes dar explicaciones ni razonamientos, ellos no las quieren, y te agotas. Intenta mostrarte indiferente o contestar solo con monosílabos, sí o no. Así es difícil seguir elaborando nuevas respuestas por su parte. Otra opción que me gusta recomendar, si no se sabe qué decir, es poner una sonrisa y ya. Eso descoloca al otro. Mientras sonríes puedes pensar qué decir aunque no es necesario que digas nada. Las personas positivas no les gustamos nada y ofrecerles un punto de vista positivo sobre el contenido de sus quejas les hace pensarse dos veces si seguir o no con el tema. Cuando estamos en público con ellos y no consiguen un enfrentamiento directo con nosotros, siempre intentarán ridiculizarnos. El descalificador tiene como objetivo hacernos sentir nada ante los demás, para sentirse él el centro de atención. Si nos critican o menosprecian hay que ser firmes y cortarles radicalmente o estarás mandando el mensaje “puedes humillarme lo que quieras que no pasa nada”. No les regales tu dignidad. Con estas personas y en estas circunstancias, o se corta por lo sano o nos veremos envueltos una y otra vez en malestares innecesarios.

    

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