COLECCION ROBERTO POLO

El 27 de marzo el Museo de Santa Fe, en Toledo, reabre sus puertas con una colección de arte contemporáneo excepcional: un Grotesque de Oskar Schlemmer, pinturas de Delacroix, de Daumier, de Flouquet, de Degas, de Kandinsky, de Marthe Donas… cedidas durante al menos 15 años por Roberto Polo, uno de los mecenas y coleccionistas de arte más importantes del mundo, que nos cuenta cómo será la exposición y cómo se siente en Toledo.

 

Roberto Polo junto a a una de las pinturas de la serie Feminidades, de Flouquet, que se exhibirán en la Colección.

 

“Está siendo muy conmovedor para mí. En mi casa, en París, en Bruselas, puedo tener una cierta cantidad de obras expuestas para mi placer, pero no cientos porque es imposible en una residencia. Y verlas así en conjunto es muy conmovedor aunque sean el 7% de mi colección. La gente que conocía las obras por fotografías y ahora las ha tenido aquí delante, físicamente, el mismo Rafael Sierra (director artístico de esta Colección cedida a Castilla La Mancha) también ha quedado muy conmovida”, nos cuenta el coleccionista de origen cubano que creció en Estados Unidos.

 

Este museo es una maravilla y para mí es muy importante porque el corazón de mi colección es verdaderamente los orígenes de la abstracción y del modernismo. A finales del siglo XIX y principio del XX los primeros abstracionistas se inspiraron en el pensamiento islámico que está muy presente en Toledo, en este mismo edificio. Y es muy interesante ver la abstracción moderna dialogar con la abstracción arqueológica porque esos son sus orígenes (…) Henry van de Velde, el cerebro más grande del fin del siglo XIX y principios del XX, decía que el arte moderno, el arte nuevo como él lo llamaba, es pensamiento islámico: la representación del alma, del mundo interior, de lo que vemos con el ojo interior que por su propia naturaleza es abstracto. La revolución de finales del siglo XIX es esa”.

 

Escultura de Miklos.

 

Roberto Polo anda estos días de arriba abajo en el museo, supervisando cada detalle de la instalación. “Todo, todo, haciendo muchas cosas que ni siquiera debería estar haciendo. Soy un profesional”. Es fácil darse cuenta de su exquisita pasión por el arte solo con verle mirar o hablar de cualquiera de las obras. En el mundo del arte está considerado uno de los grandes conocedores de las vanguardias europeas y americanas, lo que le ha permitido rescatar y poner en valor a grandes artistas y adquirir una impresionante colección de 7.000 obras escultóricas, pintura, artes decorativas, fotografía… ‘El Ojo’ le llaman por su agudeza en anticiparse al mercado del arte.

 

Por eso hace unas semanas un correo electrónico de un director de Sotheby’s, la mítica casa de subastas y una referencia para el arte mundial, anunciándole que la Colección de Toledo, ya antes de abrir sus puertas, se había incluido en su lista de los 350 museos de referencia en el mundo, “me hizo llorar. Eso no lo hacen fácilmente, no pueden poner su sello en algo dudoso. Pero lo que más me

 

emocionó fue la razón por la cual nos habían seleccionado y esa razón fue: ‘Roberto Polo por haber vivido múltiples vidas navegando por los mares desconocidos de la historia del arte y echando nueva luz sobre artistas y movimientos artísticos que habían caído en el olvido”.

 

“Yo siempre he hecho grandes esfuerzos para comprar, no soy un nuevo rico que compra con mucho dinero fácilmente para entrar en un club jet set ni nada. Yo soy un historiador del arte y un teorista y cada vez que he ganado dinero no hay sido para ponerlo en el banco, ha sido para comprar arte. De hecho nunca pensé que haría un museo, pero de repente en un periodo de dos o tres años tuve muchas proposiciones. Desde hace 30 años la prensa internacional de arte publica listas de las 20 colecciones antológicas del siglo XX y la mía siempre está dentro”.

 

Con esos reconocimientos, una vida trepidante, de película, con amigos como Andy Warhol, Karl Lagerfeld o Grace Jones, su paso por la cárcel como él mismo cuenta en su web, su vida después entre París y Bruselas, siempre rodeado de arte y artistas, ha optado ahora, a sus 67 años, por ceder casi 500 obras a la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha valoradas en 400 millones de euros. “Yo conozco Toledo desde niño, venía aquí como turista con mis padres y después de adulto también. Pero ahora ha sido Toledo quien ha venido a mí. Fueron a verme a Madrid (el director general de Cultura del Gobierno regional, Jesús Carrascosa), a presentarme el proyecto y me invitaron a venir a ver este edificio. Y para mí es un honor obviamente estar aquí”.

 

A cambió,

 

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