CAROLINA FERNÁNDEZ, UNA GANADERA DEL SIGLO XXI

"Cada vez hay más gente joven innovando en el campo; hay que dar a conocer a la sociedad lo que estamos haciendo, porque lo que no se conoce no se valora"; lo dice Carolina Fernández, flamante ganadora del Premio Nacional Joven Agricultor y candidata al Premio Europeo Joven Agricultor.

Carolina Fernández en una de las fincas en las que crían en extensivo el vacuno.

 

 

Hay proyectos en la vida que llevan titular, como las noticias. El que emprendió Carolina Fernández Martín (Menasalbas, 1979) hace catorce años lleva por título “Lo que no se conoce no se valora. Crear abundancia”, tras el que hay una iniciativa empresarial grupal innovadora para impulsar uno de los sectores más tradicionales: la ganadería. Este proyecto, que ya pone en el mercado carne de vacuno especial, le ha hecho merecedora del Premio Nacional Joven Agricultor 2020, organizado por Asaja.  Y a finales de este mes de marzo competirá en Bruselas con agricultores y ganaderos de 26 países europeos en el Certamen Europeo de Jóvenes Agricultores Innovadores.

 

AQUÍ: Mujer, emprendedora, ganadera y reconocida nacionalmente por su labor profesional. ¿Es un mensaje de ‘sí, se puede’?

 

CAROLINA FERNÁNDEZ: Sí, claro que se puede, a pesar de tantas dificultades que hay en el camino. Este premio es un reconocimiento al trabajo hecho para sacar adelante un proyecto que nos apasiona a todo el equipo que formamos parte de él. En ‘Casa Gutier’, que es la marca con la que comercializamos la carne que producimos, somos cuatro socios. En realidad somos una familia que cuidamos de la mejor manera que sabemos nuestra ganadería y nuestra tierra, Castilla-La Mancha. Estamos convencidos de que hacemos un producto que es muy interesante y muy saludable para el consumidor y para la sociedad.

 

AQUÍ: ¿De pequeña soñaba con ser ganadera de mayor?

 

CAROLINA FERNÁNDEZ: Soy hija y nieta de ganaderos y siempre he sido una enamorada del campo, a pesar de que cuando tenía siete años me cogió una vaca (bromea). He visto toda mi vida a mi familia trabajando en esto y cuando fui a la universidad tenía claro que quería estudiar ingeniero agrónomo. Mis padres nunca pensaron que iba a dedicarme a la ganadería, yo misma me planteaba otras posibilidades profesionales, pero lo cierto es que cuando había una charla de ganadería ahí estaba yo, me tiraba todo lo que tenía que ver con el ganado. Sí, es vocacional.

 

 

AQUÍ: El Premio Nacional Joven Agricultor ha valorado la iniciativa de crear una explotación ganadera sostenible y abordar todos los procesos de la cadena alimentaria hasta poner en el plato una carne enriquecida con Omega-3. ¿Ésta era la idea inicial o ha ido surgiendo con la experiencia?

 

C. F: Todo esto empezó cuando mi marido (Higinio Gutiérrez) y yo teníamos un gabinete de ingeniería y uno de los trabajos que nos encargaron fue la tasación de 70 vacas avileñas; las tasamos, nos dijeron que las querían vender, nos enamoramos de estas vacas y las compramos. Aquí empezó esta locura. Pedimos un crédito y empezamos en un terreno cedido por mi padre hasta que alquilamos una finca en el Valle de Alcudia (en la actualidad tenemos dos fincas en el Valle de Alcudia, otra finca alquilada en Los Yébenes y otra en Chillón). Nuestra idea original era certificar la carne como ecológica y empezamos a intentar la comercialización de producto ecológico, pero fracasamos, era muy difícil y en ese momento no fuimos capaces. Más tarde hice un master en la Universidad de Nebrija y allí conocí a Luis García, ingeniero agrícola, y a Leandro Granado, veterinario; como nuestra idea nunca fue comercializar una carne convencional, con Leandro y Luis empezamos a ver qué podíamos hacer. Fuimos a la Universidad de Zaragoza a conocer una tesis doctoral que se titulaba “Somos lo que comemos” y nos pusimos a investigar. Modificamos la fórmula de la alimentación de las terneras y a partir de ahí tardamos dos años en poder poner en el mercado la ‘Casa Gutier’ como carne certificada, hace ahora cuatro años.

 

AQUÍ: ¿Y qué hace especial esta carne? ¿Cómo es el proceso productivo?

 

C. F: Yo siempre digo que la reproducción y la nutrición están intrinsecamente ligadas, nosotros tenemos más de 650 madres en extensivo y gestionamos todos los pasos de la cadena: controlamos la reproducción, tenemos las vacas, tenemos las crías… tomamos todas las decisiones hasta que la carne llega al consumidor. Yo controlo el destete, los sementales que tenemos en el campo, estoy pendiente de los partos y de la alimentación que tienen las terneras en los últimos cuatro meses de vida con una fórmula diferente al resto de la ganadería convencional, rica en cereales y con lino y aceite de oliva para mejorar el perfil lipídico de la grasa. Ahora tenemos otra investigación abierta, estamos trabajando con subproductos del aceite, en concreto con la pulpa de la aceituna, para incorporarlo también en la alimentación del ganado.

 

En la manera de producir de antes había mucha sabiduría y ahora, con innovación, estamos consiguiendo hacer una carne que sabe como sabía hace cuarenta años. Es un producto que habla

 

AQUÍ: ¿Valora el mercado este esfuerzo innovador y lo compensa a la hora de la comercialización?

 

C. F: Es un proceso lento. En nuestro caso, y esto vale para el resto de la producción agrícola y ganadera, primero la sociedad tiene que entender que estamos produciendo con unos niveles muy altos de exigencias, tanto en bienestar animal como en seguridad alimentaria, y sin embargo tenemos que competir con productos que entran de fuera de la Unión Europea que no cumplen esos parámetros de calidad. Hay que mandar a la sociedad este mensaje, porque es el consumidor el que tiene la opción de elegir. Es por esto por lo que el proyecto premiado, y con el que voy a Europa, es “Lo que no se conoce no se valora”, porque hay que cambiar la imagen del sector, donde cada vez hay más gente joven muy formada y hay que poner en valor la calidad del trabajo que se hace en el campo hoy.

 

AQUÍ: Tras cuatro años comercializando este producto de calidad, ¿están satisfechos de la acogida por parte del consumidor?, ¿es ya un negocio rentable?

 

C. F: Ahora mismo es rentable, pero con muchísimas dificultades porque no controlamos los precios y dependemos de si llueve o no, no sabemos si vamos a tener producción o no. Hay años que compensamos pérdidas con ganancias de otro. Nuestra salida es intentar poner nosotros el precio.

 

AQUÍ: ¿Cuáles son los canales de comercialización y dónde puede el cliente encontrar los productos ‘Gutier’?

 

C. F: Hacemos venta on-line a través de nuestra web, vendemos lotes a partir de 50 euros, pack familiares; también vendemos vía whatsapp y para el sector de la restauración y carnicerías. De momento vendemos toda la producción en el mercado nacional y en las islas Canarias lo hacemos a través de una franquicia que se llama Pasto y Bellotas.

 

AQUÍ: Viniendo de una larga tradición ganadera ¿Qué ha mantenido del saber hacer de siempre?

 

C. F: Tanto mi marido como yo venimos de familias ganaderas y de nuestros padres hemos aprendido mucho. Valoro especialmente la constancia y la perseverancia de mi padre, que no ha tirado nunca la toalla, pese a las dificultades. Mi madre siempre me decía que la pereza es el mayor pecado y ha sido una referencia para mí verles trabajar tan duro, así que cuando hay días grises, que también los tenemos en ‘Casa Gutier’, echamos la vista atrás y vemos cómo tiraron siempre hacia adelante. En la manera de producir de antes también hay mucha sabiduría; cuando nos dan algún consejo, siempre tienen razón. AQUÍ: ¿Y cómo ven vuestros padres la apuesta innovadora que estáis haciendo?

 

C. F: Están muy orgulloso de la carne, dicen que les recuerda a la carne que tuvieron hace cuarenta años. Me lo dicen mi madre y mi suegra, que son las mejores embajadoras -y consumidoras- de nuestro producto. Es una carne que no suelta nada de agua, el solomillo casi se parte con el tenedor… es un producto que habla. Hay muchos consumidores que cuando la prueban ya no quieren otra carne.

 

La ‘familia’ de Casa Gutier al completo.

 

AQUÍ: En este afán de acercar a la ciudadanía la realidad del campo, ha puesto en marcha la iniciativa agroturística ‘Ganaderos en familia’. ¿Cómo surgió esta idea?

 

C. F: Fue a raíz de un viaje a Luxemburgo que hicimos mi marido y yo. Nos gusta mucho viajar e ir a ferias internacionales para ver qué se está haciendo en otros lugares y en un congreso al que asistimos en Luxemburgo nos llevaron a ver una explotación ganadera del país, y, sin intención de desprestigiar a nadie, ahí me di cuenta de lo que teníamos nosotros, a valorar nuestras fincas, nuestro territorio y nuestras explotaciones ganaderas. Con lo que tenemos en España, me dije, y no nos sentimos orgullosos del Valle de Alcudia, de los Montes de Toledo, que son una maravilla. Ahí es cuando pensé que había que mostrar a la sociedad lo que hacemos. Un día invité a unas amigas a hacer un día de ganaderas en familia en una de las fincas y gustó mucho la experiencia. Es el agroturismo una buena forma de compartir nuestro trabajo con la sociedad.

 

AQUÍ: ¿Cómo se puede participar en estas visitas ganaderas?

 

C. F: Hay que estar pendiente de nuestra web (http://casagutier.com/ganaderas-en-familia/) para saber los días de visita y rellenar un formulario online porque hay plazas limitadas. Durante la visita se comparte la jornada con los trabajadores de la finca: Mauri, Hassam, Agustín, Gabriel… se ve cómo se cuida y alimenta a las vacas, les contamos el proyecto y cómo es el día a día, la labor del vaquero, etc. Desde las 12 de la mañana hasta la tarde, con comida incluida y degustación de los productos Gutier; la gente disfruta mucho.

 

El consumidor tiene mucho que decir en esta crisis del campo, debe comprometerse y dedicar 10 segundos cuando hace la cesta de la compra para ver el origen de ese producto que va a consumir

 

AQUÍ: Parece una imagen mucho más bucólica de la que vemos estos días con las protestas agrarias por todo el país. ¿Hay razones para la revuelta?

 

C. F.: Claro que las hay. Las reivindicaciones que estamos haciendo ahora se llevan haciendo hace ya muchos años. Siempre ha habido que luchar (yo recuerdo que estudiando en Madrid me fui a manifestar en la crisis de las vacas locas, que fue muy gorda para los ganaderos). Uno de los mayores problemas que tenía el campo hace 40 años y que sigue teniendo ahora es que realmente no somos los productores los que ponemos el precio a nuestro producto. Cuando empecé a dedicarme a la ganadería con mi marido no sabíamos los precios a los que podíamos vender, había que defenderlos lo mejor que se podía. Y no poder poner precio a lo que tú haces es muy duro. Y así seguimos, incluso vendiendo a pérdidas. Hay muchas cosas que hacer para solucionar el problema de precios, pero insisto en que el consumidor tiene mucho que decir en esta crisis, nos debemos de comprometer y dedicar 10 segundos cuando hacemos la compra para ver el origen del producto. El compromiso de la sociedad debe aflorar en estos momentos duros del campo, que valore todo el trabajo que hay detrás de una hamburguesa.

 

AQUÍ: Con la gran situación de incertidumbre actual, ¿Hay motivos para animar a los jóvenes a incorporarse a la agricultura y a la ganadería?

 

C. F: Sí, soy optimista y tengo confianza en que esto tiene futuro, si no no estaría aquí. Tenemos muchos retos, hay que diferenciarse mucho, apostar por la calidad y por la salud, que es lo que le interesa a la gente. La ganadería es dura y no se valora como se merece, pero yo me siento una privilegiada, obtengo muchos beneficios del campo y estoy muy orgullosa de producir alimentos de calidad para la sociedad de hoy.

 

Seguir leyendo… »