Caminando por el Valle de Alcudia y Sierra Madrona

Adentrarse en el Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona, al suroeste de la provincia de Ciudad Real, es toparse con un territorio tan desconocido como sorprendente para el viajero actual. Muchas son las motivaciones para conocer el último gran espacio natural protegido por Castilla-La Mancha: paisajísticas, culturales, senderistas, literarias, históricas, faunísticas... o el simple goce de disfrutar de la naturaleza en estado puro.

Cascada del río Cereceda, la encontramos de camino a las pinturas rupestres de La Batanera

 

La primera sorpresa grata que se encuentra el viajero atento en la carretera que desde Puertollano en dirección a Fuencaliente (N-420) atraviesa el Valle de Alcudia es la presencia constante de cigüeñas, entre ellas la poco común cigüeña negra; en invierno, numerosos grupos de grullas corretean por las dehesas del valle y si alzamos la vista veremos rapaces planear con su elegante vuelo, entre las que es posible distinguir al buitre negro e incluso al águila imperial ibérica.

 

Una de las grandes riquezas del Valle de Alcudia y Sierra Madrona es la fauna que la habita, determinante para que este territorio fuera finalmente protegido y declarado, en marzo de 2011, Parque Natural de Castilla-La Mancha.

 

Este Parque cobija a 275 especies de vertebrados, seis de ellas catalogadas en peligro de extinción. Una de las mayores colonias reproductoras de buitre negro del mundo, con más de 100 parejas; entre 7 y 10 territorios de águila imperial ibérica, águila perdicera y cigüeña negra, todas ellas gravemente amenazadas; es posible observar águilas reales y alimoches por toda la superficie del Parque Natural; pequeños carnívoros como el gato montés o la gineta; diversas especies de murciélagos. Esta biodiversidad, junto a la aparición del lince y del lobo ibérico conforman un valor faunístico de primer orden”, explica la información didáctica que ofrece el Parque.

 

Con una extensión cercana a las 150.000 hectáreas, el Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona abarca los municipios ciudadrealeños de Almodóvar del Campo, Brazatortas, Cabezarrubias del Puerto, Fuencaliente, Hinojosas de Calatrava, Mestanza, San Lorenzo de Calatrava y Solana del Pino. Hay dos vías de entrada principales, la ya citada por Puertollano y Brazatortas, que da acceso a la parte central del Parque, y un segundo acceso por Mestanza y Solana del Pino (autonómica CR-500), que lo aborda por su parte más oriental.

 

Un buen mirador para observar los diferentes y contrastados paisajes que integran este espacio natural es el Puerto de Niefla (entre Brazatortas y Fuencaliente). Al norte, vemos los encinares y pastizales del Valle de Alcudia; al sur, las abruptas crestas de Sierra Madrona, las profundas gargantas (hoces entre las que destacan las de Valdoro, Riofrío y Jándula), las pedrizas y los bosques de robles.

 

El agua embellece por doquier los paisajes cambiantes de este Parque: ríos, arroyos, cascadas naturales, cluses fluviales, humedales permanentes o temporales (llamados localmente bonales)…

 

Una de las rutas más interesantes para tomar un primer contacto con este Parque Natural es la subida del río Cereceda. Se puede dejar el coche a unos pocos kilómetros antes de llegar a Fuencaliente, en el camino de Peña Escrita. Por un sendero ascendente, inmerso en un bosque de alisos, queijigos y alcornoques, se llega al paraje conocido como “Las Lastras”, rocas pulidas por el río que en verano constituyen una de las zonas predilectas para el baño por sus refrescantes pocetas de aguas claras.

 

Continuando al subida por el río llegamos a la Cascada del Cereceda, un hermoso salto de agua de varios metros de altura. Justo arriba de esta chorrera se encuentra el abrigo rocoso de La Batanera, con pinturas rupestres esquemáticas declaradas como Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural. Forman parte, junto a las pinturas de Peña Escrita (muy cercanas), una de las manifestaciones pictóricas prehistóricas más relevantes.

 

Encina milenaria conocida como la de “las mil ovejas”

DE LA ENCINA MILENARIA AL ROBLE ‘EL ABUELO’

En el interior del Parque se encuentran algunos ejemplares de árboles que han cumplido, de largo, más de cien años. Protagonista indiscutible del Valle de Alcudia es la encina ‘Bonita’ o también conocida como la de las ‘mil ovejas’, porque es el número que cabía bajo su copa. Se le estiman cerca de 1.000 años de vida y está catalogada como ‘Árbol Singular’ por la legislación de Castilla-La Mancha.

 

Se encuentra en la finca privada Hato Blanco, pero se puede acceder a contemplarla (justo antes de emprender la ascensión al puerto de Niefla). Ya dentro de Sierra Madrona, en el Robledo de las Hoyas, se encuentra el roble melojo, conocido como ‘el abuelo’ por su cerca de 500 años de edad. Impresiona la estampa de este roble rebosante de vida, con ramas extraordinariamente corpulentas. No es difícil ver por toda esta sierra quejigos y enebros también centenarios, al igual que madroños, la especie autóctona que según algunos estudiosos de la zona han dado nombre a la Sierra (Madrona).

 

UN PASADO MINERO Y GANADERO

Hay que remontarse a los siglos II y I antes de Cristo para conocer la actividad minera en el Valle de Alcudia, de mano de los romanos. En las Minas de Diógenes se extraía galena argentífera (plata), también en las minas de Romana y Villagutiérrez. Ligada a esta actividad económica, junto al volcán Los Castillejos se instaló la ciudad romana de Sisapo, hoy en la aldea La Bienvenida.

 

En este yacimiento arqueológico se pueden contemplar restos de la muralla y el conjunto de columnas de la ‘Casa de las Columnas Rojas’ (los mosaicos están cubiertos para mejor protección del yacimiento). La ganadería ha sido una actividad principal en la zona. El Valle de Alcudia se convirtió desde la Edad Media, en tiempos de Fernando III, en Dehesa Real para la invernada de la ganadería trashumante castellana.

 

De esta tradición quedan cañadas, cordeles, veredas y coladas, diferentes categorías de los caminos mesteños. Estas cañadas ganaderas pueden hoy ser transitadas por los senderistas, gracias al trabajo que realiza la Diputación Provincial de Ciudad Real para recuperar estos caminos y ponerlos en valor.

 

Chorrera de la Sierpe

 

DE INTERÉS CULTURAL

En el interior del Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona se encuentran numerosos lugares declarados Bien de Interés Cultural (BIC). Estos son algunos de los más destacados:

PINTURAS RUPESTRES ESQUEMÁTICAS Las de Peña Escrita fueron descubiertas por el cura de Montoro en 1783. Datadas en la Edad del Bronce, forman junto a las de La Batanera un conjunto prehistórico artístico de gran interés. Otras pinturas rupestre protegidas son las de la Cueva de las Sierpes, Cueva de la Estación, Abrigo de la Sierrezuela, Morrón del Pino, Escorialejo y Abrigo de la Jalbegada.

 

YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO SISAPO Ubicado en la aldea de La Bienvenida (Almodóvar del Campo), se trata de un antiguo enclave romano fechado en torno al sigloVIII a.C; vinculado con la actividad minera de Almadén. Quedan en pie las columnas de una casa principal y restos de la muralla de la ciudad.

 

VENTA DE LA INÉS La Venta de la Inés, o del Alcalde, daba posada siglos atrás a los viajeros que recorrían el camino Real de la Plata (de Toledo a Córdoba). Cervantes la cita en una de sus novelas ejemplares. Desde 1911 es una vivienda particular que se conserva como era antaño y que abre sus puertas a los viajeros curiosos.

 

MINAS Y FUNDICIONES ROMANAS Muy recomendable la visita a las Minas de Diógenes, a la Fundición romana de Valderrepisa y a las Minas del Horcajo.