Brazadas en el Mediterráneo contra el cáncer

Partir de Formentera y llegar a Menorca, pasando por Ibiza y Mallorca, podría parecer un buen plan para las vacaciones de verano. Sin embargo, realizar los 300 kilómetros de trayecto nadando y corriendo, sin parar, en algo más de 60 horas, deja de ser un plan para convertirse en un reto.

Los integrantes del Mediterranean Challenge junto a los niños que dan sentido a sus retos deportivos

Los integrantes del Mediterranean Challenge junto a los niños que dan sentido a sus retos deportivos

 

 

Un desafío que se han propuesto llevar a cabo, entre los días 14 y 16 de este mes de julio, los cinco componentes de Mediterranean Challenge (MC). Javier del Cerro, Juan Carlos del Cerro, Raúl del Cerro, Chema López y Abraham Trigo constituyen el núcleo de Mediterranean Challenge. Pero, tal y como explica Javier, “MC no somos sólo nosotros cinco. Es toda la gente que colabora en el proyecto; los que compran las pulseras o los productos de MC, los voluntarios, los patrocinadores, los que envían SMS, los que nos apoyan de una u otra forma. Nosotros somos el símbolo, la excusa. Lo importante es todo el mundo que colabora”.

 

Javier del Cerro tiene 21 años. Es toledano y, aunque durante el curso vive en Madrid, donde estudia Arquitectura, reside con su familia en la localidad toledana de Nambroca. En 2013, tras enfermar de cáncer, su abuelo murió. Decidió entonces hacer algo para concienciar a la sociedad sobre esta enfermedad y ayudar, en la medida de sus posibilidades, a mejorar la situación de los enfermos de cáncer.

 

 

Contando con el apoyo de su familia, se puso en contacto con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) para ofrecerles lo que él podía aportar; ilusión, vitalidad, determinación y un cuerpo acostumbrado a los entrenamientos. “Yo nadaba en el Club Oriol, del Polígono, desde los 13 años y decidí basarme en ello. Involucré a mi tío Raúl (también toledano) y a un par de amigos de Madrid; Abraham y Chema, también acostumbrados a los retos físicos. Por último, entró en el equipo mi hermano Juan Carlos (el benjamín de la familia, de 19 años, que estudia Ingeniería Industrial en Toledo)”.

 

“Abraham es bombero de la UME (Unidad Militar de Emergencias) de Madrid. Estuvo seleccionado para las Olimpiadas de Atenas pero un problema físico le impidió asistir. Chema sabe en qué consiste poner el cuerpo al límite. Ha hecho ocho veces (a nado) el Estrecho de Gibraltar, explica Javier, la última, el pasado 30 de junio junto a Raúl”.

 

Mediterranean Challenge 2014

 

En 2014 llevaron a cabo su primer reto; cruzar de Menorca a Barcelona nadando, por relevos, sin parar. 200 kilómetros que tardaron en realizar en 48 horas “con muchísimo esfuerzo”. Javier, y su hermano Juan Carlos recuerdan que llegó a haber olas de 3 metros. Precisamente el movimiento del mar y la noche le hicieron pasar un mal momento a su tío Raúl. “Hubo un momento en que dejamos de verlo. Por la noche sólo se lleva una pequeña luz (para no atraer a los peces) y las olas impedían verla. Él se desorientó y se mareó. Empezó a vomitar y a tragar agua. Tuvo que pedir ayuda a gritos. Fue un momento complicado”.

 

Afortunadamente, explican, a pesar de este y otros sustos “conseguimos terminar la prueba. Salió todo muy bien y como nos gustó tanto, y fue tal la emoción y la satisfacción personal, decidimos organizar otra edición. Recaudamos 90.000€”.

 

Los hermos del Cerro se han comprometido con los niños que padecen cáncer

Los hermanos del Cerro se han comprometido con los niños que padecen cáncer

“La quimio jugando, se pasa volando”

 

En esta ocasión, el dinero que logren reunir será para la Fundación Juegaterapia. Se trata de una Fundación que hace todo lo posible por mejorar la estancia de los niños con cáncer en los hospitales. La Fundación se creó en el año 2010 con la certeza de que los niños mejoran en su tratamiento si están entretenidos y se divierten.

 

De hecho, su lema es “La quimio jugando, se pasa volando”. Una de las acciones que ha llevado a cabo la Fundación es la construcción de parques de juegos para los niños con cáncer en las azoteas de los hospitales. “Ya se han construido jardines en los hospitales 12 de Octubre y La Paz, de Madrid y en el Hospital La Fe, de Valencia. Con el dinero que recaudemos en esta edición, queremos contribuir a la construcción de un nuevo jardín en la azotea del Hospital Gregorio Marañón, en Madrid”.

 

Llevar a cabo la planificación y construcción de estos jardines no es barato por el tipo de materiales que se utilizan; “Unos 200.000 euros, de los que nos gustaría poder contribuir al menos con la mitad”, asegura Javier que cree que, hasta el momento, han conseguido recaudar unos 60.000 euros. Javier y Juan Carlos quieren dejar claro que el 100% del dinero que consigan con las acciones promocionales que están llevando a cabo durante este año, es íntegramente para la Fundación Juegaterapia.

 

“Nosotros no nos quedamos nada. Lo único que no ha consentido la Fundación es que paguemos nuestros billetes de avión para viajar a Formentera”. Una de las últimas acciones promocionales del desafío tuvo lugar el pasado 5 de julio; un cóctel benéfico, celebrado en The Roof- Hotel ME Madrid, al que asistieron unas 200 personas, entre las que estaba el presidente de honor de la Fundación Juegaterapia, Pablo Ibáñez, más conocido como “hombre de negro” en el programa El Hormiguero.

 

Llevan un año con el proyecto Mediterranean Challenge 2016. Ellos gestionan prácticamente todo (la búsqueda de patrocinadores, la gestión de las entrevistas en los medios, la petición de permisos a las autoridades de tierra y mar para poder llevar a cabo el reto, la difusión en redes sociales…) aunque quieren dejar claro que cuentan con una persona que les ha ayudado muchísimo. Se llama Enrique y para ellos es su “Presidente de Honor”. “Nos hace los vídeos, nos reserva los hoteles, el barco…Es una persona que lo está dando todo por nosotros. Sin él, posiblemente no hubiéramos podido entrenar juntos ni hacer otras muchas cosas”.

 

Enrique no quiere notoriedad ni que se sepa el nombre de su empresa, pero desde el principio ha estado ayudándoles y apoyándoles en todo lo posible. Este año también han contado con un apoyo indiscutible, el de Telefónica. “Nos ha ayudado muchísimo”. Además de los contactos y el apoyo que les han facilitado, les han dado unos relojes de pulsera que monitorizarán sus constantes durante los dos días de reto. De esta manera, el equipo médico (entre el que figura el doctor Villamor, que operó al Rey) podrá conocer en todo momento la velocidad, temperatura, ritmo medio, longitud de zancada o número de brazadas entre otras variables. Por otra parte, gracias a la tecnología aportada por Telefónica, se podrá hacer un seguimiento del barco y ver dónde se encuentra en todo momento. También se podrá ver la evolución de la travesía y la situación de los atletas a través de las redes sociales. La presente edición del MC cuenta con 50 empresas colaboradoras.

 

Los integrantes del equipo MediterraneanChallenger

Los integrantes del equipo MediterraneanChallenger

 

“Hemos llegado a más medios y a más gente conocida que en 2014” explica Javier. “Gracias a eso, hemos llevado a cabo una campaña con famosos para pedir el envío de SMS al 28011 por 1,20€ y se han recibido cerca de 800 mensajes”. Preparar cuerpo y mente El formato del reto de este año es similar al de hace dos. Es por relevos. “Nadas o corres durante una hora y descansas cuatro”, explica Juan Carlos, aunque asegura que “no llegas a descansar demasiado porque el tiempo pasa mientras sales del agua, te quitas el neopreno, comes algo… dormimos poco y acumulamos cansancio. En total nos tocará hacer unas 15 ó 16 horas a cada uno”.

 

¿Cómo se preparan para afrontar el reto? Si el trabajo o los estudios se lo permiten, entrenan juntos en un gimnasio de Pozuelo de Alarcón. Allí tienen entrenadores personales. Cuando esto no es posible, cada uno se organiza para estar en forma. Juan Carlos suele entrenar en el Centro del Agua de Toledo. También han hecho entrenamientos de noche en el pantano de Burguillos, nadando y corriendo.

 

Hay que estar acostumbrado a nadar por la noche porque tener miedo es muy peligroso. Hay que estar lo más centrado posible” asegura Javier mientras reconoce que, lo que más miedo le da, son las medusas, “por la noche no las ves y no las puedes esquivar. Saben que los trajes de neopreno (por la noche también utilizarán máscaras) les protegerán de ellas, pero eso no evita que, al menos a Javier, pensar en ello le quite el sueño”.

 

A pesar de todo, los hermanos creen que este reto va a ser más fácil psicológicamente que el de 2014 porque llegar a tierra (se alternan etapas de mar y tierra), se convertirá en pequeños objetivos cumplidos. La experiencia previa y los entrenamientos (han preparado retos de 12 o 24 horas nadando o corriendo sin parar) también ayudan. “La cabeza, insiste Javier, es lo más importante. Hay que tener la cabeza centrada y no dejarse llevar por las emociones. Por eso la motivación es fundamental”.

 

Y motivación no les falta. Las historias que los padres de niños enfermos de cáncer les han contado en este tiempo, les animan a seguir. “Un grupo de niños, ingresados en el hospital, nos ha grabado un vídeo animándonos con el reto. La emoción que sientes al verlo es la que te permite seguir” reflexiona Juan Carlos. “Somos conscientes de que nuestro sufrimiento es relativo. Nosotros sufrimos solo dos días y medio, pero hay niños que sufren durante meses o años debido al cáncer”.

 

Un nuevo reto La organización logística de este reto ha sido complicada y no han pensado en el siguiente desafío. Pero creen que sí seguirán haciendo lo que esté en su mano por ayudar a estos niños. Animan a todo el mundo, especialmente a los jóvenes como ellos, a colaborar. “No hace falta organizar una travesía para hacerlo, explica Javier, se puede ser voluntario o hacerse socio de alguna organización. Con un pequeño gesto se puede ayudar porque con pequeños gestos de muchas personas, se pueden hacer muchas cosas”.

 

“Los jóvenes, insiste, tendríamos que pensar qué nos gustaría que hicieran por nosotros si estuviéramos en la situación de esas personas que están pasando por el trago de tener un familiar, un hijo con cáncer”. Eso es, al menos lo que Javier, Juan Carlos, Raúl, Abraham y Chema piensan con cada brazada que dan en el Mediterráneo. “Nuestra familia estará esperándonos en la playa al final del reto para celebrarlo…si podemos”, ríen resignados. Después se van a tomar unos días de vacaciones en Menorca. Lo que no saben, bromean, es si aún les apetecerá acercarse a la playa…

 

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