Así es la vendimia del siglo XXI

Septiembre huele a mosto en Castilla-La Mancha. Vendimiadores (cada vez menos) y modernas cosechadoras de uva (cada vez más) trajinan entre cepas para recoger con mimo las miles de toneladas de uvas que producirán este año unos 24 millones de hectolitros de vino. La vendimia no es una campaña agrícola más, es la base de la más potente industria castellano-manchega.

Vendimiando en La Mancha. Foto de José Beut, premiada por Cooperativas Agro-Alimentarias de Castilla-La Mancha

Vendimiando en La Mancha. Foto de José Beut, premiada por Cooperativas Agro-Alimentarias de Castilla-La Mancha

 

“De unos años a este parte, las cosas de la vendimia han variado mucho en mi zona de La Mancha”, decía el escritor Francisco García Pavón (Tomelloso, 1919-1989) en un artículo que titulaba “La noria del desarrollo”. Era el año 1972 y ya se hacía evidente que tiempos nuevos habían llegado a la vendimia.

 

Desde entonces hasta hoy, la noria del desarrollo no ha dejado de girar, sometiendo a una gran transformación a la que -eso sí no ha cambiado- sigue siendo la reina del campo y de la economía castellano-manchega: la viña. Desde la cepa hasta la botella de vino, el siglo XXI ha traído grandes innovaciones, como apunta el dato de la inversión de más de 1.000 millones de euros que se ha hecho en la reconversión del viñedo de Castilla-La Mancha en los últimos 15 años.

 

Las viejas cepas en vaso se han ido sustituyendo por nuevas plantaciones en espaldera, el regadío ha ido ganando terreno al secano y, aunque en 2016 Castilla-La Mancha mantiene el título del mayor viñedo del planeta, las hectáreas dedicadas a este cultivo se han reducido notablemente: la cantidad se ha sacrificado en aras de la calidad.

 

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