Muere el artista toledano Luis Pablo Gómez Vidales

Luis Pablo Gómez Vidales en el último retrato que el fotógrafo y artista toledano Dani López le hizo recientemente.

 

El artista toledano Luis Pablo Gómez Vidales, de 71 años, expresidente del Círculo de Arte,  miembro fundador del Grupo Tolmo y conocido gestor cultural de la ciudad para la que trabajó también desde los servicios culturales del Ayuntamiento,  ha fallecido en la madrugada  del miércoles 13 en el hospital Virgen de la Salud de Toledo, donde ingresó hace unos días aquejado de una enfermedad terminal que le ha mantenido alejado del circuito cultural en los últimos meses y que nada tiene que ver con el covid-19.

 

La alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón, ha lamentado «la gran pérdida que supone para la ciudad» y ha anunciado esta misma mañana un homenaje durante el que se instalará en La Cornisa la última obra que donó a la ciudad, que ya exhibe en espacios públicos otras de sus obras: “Movimiento de ida y vuelta”, en la rotonda de las calles Bullaque y Alberche (Polígono), el monumento a Santa Teresa de Jesús, en la plaza de las Carmelitas Descalzas (Casco Histórico) u otra de sus obras que donó al centro de mayores Ángel Rosa (Santa Bárbara), donde se exhibe.

 

Sus compañeros del Círculo de Arte también le han recordado esta mañana con un comunicado en el que lamentan, además, no poder acompañar a la familia por las restricciones en los funerales impuestas por la pandemia. «Este buen artista está aún con nosotros, sus obras quedarán como se quedan para siempre los amigos a los que ya no puede abrazarse. Toledo pierde a un artista, pero los creadores de esta ciudad tampoco desaparecen en la nada, dejan huellas imborrables por las que otros pasan aprendiendo mientras la ciudad crece, gracias a ellos, en belleza, cultura e historia»,.

 

Reproducimos a continuación, íntegramente, la extensa entrevista que Paco Herruz le realizó para la Revista Aquí al inaugurar la exposición retrospectiva que presentó en el Museo de Santa Cruz de Toledo en mayo de 2018, y en la que repasa su trayectoria artística y la trascendencia de su obra:

 

Considera Luis Pablo (Ocaña 1948) que es la exposición más importante que ha hecho a lo largo de su carrera. Un resumen personal, una reflexión sobre su trayectoria artística siempre cambiante. Ahora está inmerso en un proceso en el que “de mis mundos de color y expresionistas emergen personajes de la fantasía de mi nieta, hechos por ella, me parece un movimiento interesante y muy apasionante” pero también dice que “eso no es el futuro”, porque ese no sabe cual es.

 

A la inauguración asistió el Presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page “En principio dijo que venía por amistad, pero al final creo que es un guiño que hizo al arte contemporáneo y a los artistas de la región en particular”, dice Luis Pablo quien tiempo atrás consiguió la firma de cien personas para un manifiesto en el que reivindica para Toledo y para la región un Centro de Arte Contemporáneo. Lo considera de justicia, puesto que es la única autonomía que no tiene ninguno, y porque se necesita un referente para los nuevos creadores como en su día considera que fue el grupo Tolmo.

 

 

Dijo el viceconsejero de Cultura en la inauguración que “eres uno de los artistas verdaderamente buenos, interesantes y grandes que hay en la región” ¿Te ves así?

 

Depende de como te levantes, si es con el ego subido quizá; pero si no te levantas con el ego subido me quedo con que soy un artista bueno e interesante, luego ya si soy de los mejores de Castilla-La Mancha es otro cantar.

 

‘Arte entre dos siglos 1970/2018’ la antológica del artista toledano en el Museo de Santa Cruz es una de las grandes muestras artísticas del mes de mayo en Toledo.

 

Participaste en la formación del grupo Tolmo y en la del Círculo de Arte, dos movimientos de alguna manera rompedores, cada uno en su tiempo, del arte y de la cultura en Toledo. Pero también has tenido siempre buena sintonía con el mundo institucional. ¿Eso es compatible o también es arte?

 

Bueno quizá sea un poco arte al estilo Curro Romero. Siempre he sido una persona de consenso, dialogante, de ir a lo positivo y a lo que resuelve, de buscar la parte que acerca. Desde ese punto de vista con las instituciones me he llevado bien, luego a partir de una fecha formé parte de una institución que es la municipal y ya no he tenido más remedio que llevarme bien con todas. Yo no niego una cierta habilidad para navegar entre medias de estas aguas.

 

 

Qué similitudes y qué diferencias encuentras en ambos grupos en el momento de su constitución.

 

Sustancialmente la diferencia es que Tolmo nace por necesidad perentoria, estamos hablando de los prolegómenos de los años 70 en que esto era no un erial sino un desierto hacia abajo sobre el arte contemporáneo y sobre la cultura. Era tan evidente, tan fuerte que en cuanto hubo un grupo de personas jóvenes que más o menos teníamos algunas ideas tenía que saltar la chispa y surgir Tolmo. El Círculo de Arte, sin embargo, ya nace por vocación y sin una necesidad perentoria. Cuando nace existe ya la cultura en Toledo, existen los movimientos, existe la parte final de la trayectoria de Tolmo.

 

¿Y en la evolución?

 

La evolución es diferente porque cada uno lo hace según el periodo en que le toca vivir y soportar. Tolmo tiene una evolución ascendente en cuanto al sentido teórico, al sentido crítico y al sentido amplio de la defensa del arte contemporáneo. Cuando nace eran atacadas las galerías de arte en Madrid por los guerrilleros de Cristo Rey. Por tanto en la evolución de Tolmo además de unas reivindicaciones artísticas, hay unas reivindicaciones sociales y, por qué no decirlo, políticas. Al grupo Tolmo le inflan a palos en la calle Balboa cuando salíamos de inaugurar la exposición de Balboa XIII. Sin embargo el Círculo de Arte no ha tenido estas penurias de consecuencias políticas, ha tenido dificultades de otro tipo. La trayectoria de uno ha sido ir dando saltos en busca de posibilidades y en el otro la de ir dando saltos sobre posibilidades que había. Al Círculo de Arte ha habido momentos en que le han apoyado instituciones, hasta que llega la crisis, y cuando llega la crisis ya hay menos apoyos. Son diferentes.

 

En el ayuntamiento de Toledo, durante muchos años, has sido Director del Convenio Cultural Toledo. ¿Existe una cultura toledana con personalidad propia actualmente?

 

No. Sinceramente creo que no la hay. Toledo tiene una cultura general muy parecida a casi todas las capitales de provincia que son patrimonio de la humanidad y va un poco con el pulso de los acontecimientos. Toledo se mueve al pulso del Corpus, al del Greco, al de la Semana Santa; pero no tiene uno peculiar, no se puede decir que tiene un bagaje propio, no.

 

 

El homenaje que en su día se hizo a Alberto o la conmemoración del IV centenario de la muerte del Greco y la explosión cultural que eso supuso en la ciudad podía haber sido el pilar dónde asentar esa especie de movida cultural toledana. ¿Se ha ido diluyendo ese impulso?

 

Si, no cabe duda. El homenaje a Alberto fue en cierta manera un impulso y un acicate para que naciera el Círculo de Arte. Allí nos juntamos cien personas con diferentes criterios y personalidades y de ahí surgió inmediatamente el Círculo de Arte que estuvimos en los bajos del Mercado. El Círculo de Arte podría definirse de alguna manera como el asomo de la flor, un asomo pequeño, de la personalidad de la cultura toledana, puesto que es un lugar que aprovecha un patrimonio histórico y cultural para realizar cultura y conciertos y música y exposiciones y que además está sujeto a una cesión municipal, a un convenio y a un acuerdo. Hay pues una simbiosis entre la institución pública y la privada, entre el ocio y la cultura, entre la parte pecaminosa que diría alguien y más lúdica y si eso se generaliza sí estaríamos hablando de una cultura toledana. De momento ahí está puesta la semilla, lo que tiene que ocurrir es que otros edificios, otros centros y lugares de la ciudad tomen esta posición.

 

¿Por qué las instituciones miraron tanto para fuera y ayudaron tan poco a los creadores toledanos en esa conmemoración?

 

 

No lo sé. Yo cuando vi que se iba a conmemorar le dije a mi amigo Jule, ‘vamos a hacer un guiño al Greco’ e hicimos una exposición que se llamaba ‘20 asaltos al Greco’, en la galería Armas 51 en 2014 pero que la planificamos desde el 2012. Yo ya me esperaba que iba a haber una ausencia de lo local. Las instituciones oficialmente apostaron por algo que se denomina ‘Excelencia’. Al apostar por esto, en el plano del arte apostaron poco. Con motivo de aquello fue la traída de Cristina Iglesias a Toledo con sus fuentes, sus charcos y sus pilones. Cuando unas instituciones apuestan por algo que se denomina excelencia te lleva a un corte en la cultura en el que lo que no esté dentro de esa denominación no cabe. Por lo tanto para estos organizadores ningún artista local estábamos dentro de la excelencia. ¿Esto es objetivo o subjetivo?, no lo se. Lo que si resulta es molesto. Los artistas toledanos ahí nos sentimos dolidos. Tampoco se han dado gritos ni se ha mordido a nadie, porque la sociedad toledana es así, pero si nos sentimos molestos.

 

¿No te parece que hay muchos reinos de taifas en la cultura para una ciudad tan pequeña?.

 

En cierta manera sí, pero es una enfermedad de carácter nacional, como diría Benito Pérez Galdós. España tiene tendencia a los reinos de taifas. Por otro lado las ciudades pequeñas y provincianas como Toledo están nutridas de personas que quieren sacar la cabeza de alguna manera y prefieren ser cabeza de ratón y no cola de león. Esto lo he experimentado personalmente al abrir de par en par la posibilidad de pertenecer a los amigos del Círculo de Arte a una serie de personas que o no contestaban, o no querían o se sentían ausentes. Sin embargo paralelamente a eso nació posteriormente Matadero Lab, o ha intentado nacer Urbana VI. Y es que gente con ganas de hacer cultura claro que hay; pero todo el mundo quiere ser el jefe ¿que sólo tiene tres indios?, pues tres indios, pero todo el mundo quiere ser jefe, el colectivismo no está implantado en esta ciudad.

 

¿Por qué no pudo ser el museo de arte al aire libre?

 

Por varias razones, sin negar incluso la económica. Había otras fuerzas que influyeron para que no cuajara el tema. Cuando iniciamos en Tolmo la idea del Museo chocamos con todas las instituciones oficiales de la ciudad menos con el Ayuntamiento. La propia Real Academia se opuso, no querían ver esculturas modernas al lado de las murallas. Hubo una oposición bastante fuerte que empezó siendo subterránea y que terminó siendo real. No obstante conseguimos colocar la primera pieza, que fue el hormigón de Chillida, y en el comportamiento que tuvo la ciudadanía con esa escultura tienes la respuesta a por qué no pudo ser el museo. La escultura se manchó, se vilipendió, hubo burlas por parte de una ciudadanía y que alguien alimentaba. Ese rechazo frontal de una parte importante de la sociedad al museo probablemente fue lo que influyó a determinadas instituciones para levantar el pie del acelerador.

 

Tampoco tenemos ya, desde hace años, el museo de Arte contemporáneo. Allí podíamos ver obras de Alberto. ¿No ha habido en Toledo creadores en el siglo XX merecedores de un museo donde poder ver alguna muestra de su obra?.

 

Sí que los ha habido. Lo que pasa es que ese museo nunca fue importante como concepto de museo. Era una casa palaciega del siglo XV o XVI con un montón de salas y con techos y barandillas de madera en las que se apiñaban una serie de obras entre otras de miembros de la Escuela de Vallecas como San José, Maruja Mayo y Alberto. No había discurso ni explicación museística, ni siquiera de la colección de Alberto que había allí. Y por tanto el museo estuvo sumido en una especie de abandono y de ocultamiento, preguntabas a la gente y nadie sabía dónde estaba. Y hombre claro que habíamos artistas que habíamos obtenido determinados méritos para tener una obra allí. Pues claro que los había, pero aquello no cuajó.

 

¿Por qué has abordado tantos estilos a lo largo de tu carrera artística?

 

Es una cuestión de creencia, de personalidad o si quieres de militancia. Para mi el artista tiene que ser una persona inquieta con los ojos abiertos a lo que le rodea y también la mente abierta al espíritu y a lo que se siente. Siempre que he abordado un tema he procurado caminarle hasta que ha llegado a un punto en el que ya no me resultaba atractivo, he pegado un frenazo, he vuelto hacia otro sitio la mirada e iniciado otro camino. Realmente este proceso se da en el arte en todos los sitios de tal forma que podemos dividir a los artistas en dos, el que se pasa la vida pintando el mismo cuadro, 20, 30, 50 años, de tal modo que tu lo vas a identificar siempre porque en el fondo siempre es el mismo cuadro y el otro tipo de artista que tiene virajes, tiene movidas, tiene cambios y te ofrece sorpresas, un ejemplo de esto es Canogar. ¿Qué es mejor o peor?, no lo se, lo que si se es que yo personalmente comulgo mejor con Canogar, que cada cierto tiempo tiene que tener una inquietud, que con la de otros que no se mueven.

Seguir leyendo… »