Aranceles con patatas

Finalmente, la Organización Mundial de Comercio (OMC) concedió la autorización formal al presidente de EEUU, Donald Trump, de establecer aranceles del 25% para una larga lista de productos agroalimentarios. Así que, desde el pasado 18 de octubre, Estados Unidos tiene luz verde para imponer aranceles a productos importados desde la Unión Europea por valor de 7.500 millones de dólares anuales, en respuesta a los subsidios que concedieron los Gobiernos europeos a Airbus para el desarrollo del A350 y el A380.

 

Un castigo que, a pesar de las súplicas del sector, se lo van a comer con patatas los agricultores. De hecho, ASAJA no tardó en pronunciarse al respecto, tanto antes como después de la autorización de la OMC. Pero por más que se levantó la voz de los agricultores y ganaderos, Europa, y España, se durmieron en los laureles o, mejor dicho, en los aranceles. Pese a ello, vamos a seguir luchando.

 

Y, por eso, se ha constituido la Plataforma contra los aranceles, de la que forman parte ASAJA y las organizaciones agrarias, las Cooperativas Agroalimentarias, FIAB, ASOLIVA, ASEMESA, ANICE, FEBE, FENIL, FEV, FENAVAL y CECRV, que rechazan la imposición de Estados Unidos y hacen un llamamiento al Gobierno español para que priorice el problema e impulse negociaciones bilaterales entre la Unión Europea y la Administración Trump para alcanzar un acuerdo que contribuya a su derogación y a recuperar el equilibrio competitivo entre todos los países miembros de la UE y el del propio mercado interior.

 

 

Está claro que hay un nuevo orden de comercio internacional, en el que la estabilidad de los mercados es muy frágil. Véase, por ejemplo, la guerra comercial entre China y EEUU. O el Brexit. Así que no queda otra que replantearse el modelo de cadena agroalimentaria, para que los productores dejen de ser el eslabón más débil. ¿Cómo afectarán los aranceles a Castilla-La Mancha?

 

Entre los productos afectados hay unos cuantos vitales para la economía regional, como el aceite de oliva, el queso o el vino. En realidad, es muy difícil calcular el importe económico de los efectos de estos aranceles, primero, porque ni las instituciones europeas ni las nacionales se han dignado a contarnos las consecuencias para que los productores sepan a qué atenerse, más cuando han utilizado al sector agroalimentario como moneda de cambio. Segundo, porque además del sobrecoste arancelario, puede ocurrir que se pierda mercado estadounidense y esto es incalculable.

 

Los productos afectados se encontrarán en clara desventaja para competir con productos de terceros países (de Turquía, Marruecos…), e incluso de la propia UE (de Italia, Grecia, Portugal…), como puede ser el caso del vino, los quesos, los cítricos, las aceitunas y el aceite de oliva. Y, tercero, por los pocos datos que ofrecen los organismos oficiales y la falta de transparencia en las cadenas de valor agroalimentarias. Sabemos que las ventas de los productos agroalimentarios de España a EEUU fueron cercanas a los 2.000 millones de euros en 2018.

 

Y, en Castilla-La Mancha, como ha calculado el director territorial del ICEX, casi la mitad de la exportación de la región a EE.UU., que viene a ser de unos 250 M€ al año, se vería afectada. Por hacernos una idea, en Castilla-La Mancha el aceite de oliva, el queso y el vino serán los tres productos más perjudicados. El sobrecoste afectará a las exportaciones del queso manchego al país americano, que en 2018 alcanzaron el valor de 51 M€.

 

En cuanto al vino, exportamos por valor de 11,8 M€, de los que podrían verse agravados casi la mitad, unos 5,8 M€, es decir, el vino embotellado de menos de dos litros con más de un 14% de volumen alcohólico. Y, por último, más difícil es conocer cuánto perjudicará al sector del aceite de oliva, pues sabemos que el pasado año exportamos por valor de unos 15 M€, pero desconocemos qué parte corresponde al aceite envasado de menos de 18 kilos, que es el que se verá afectado por la aplicación de aranceles.

 

El Gobierno de España debe liderar una estrategia para paliar los daños a los sectores, iniciar acciones contundentes y doblar los esfuerzos para recuperar o para encontrar nuevos mercados a estos productos en países como China, Sudamérica o Canadá. Hemos escuchado que la UE está estudiando imponer nuevas tarifas oficiales a Estados Unidos, de unos 19.000 millones de euros para evitar un efecto de choque. Aunque no hay nada seguro. Pero en España, ni si quiera en campaña electoral se han pronunciado los líderes políticos. Tan solo han advertido que responderán con firmeza ante EEUU, pero nada concreto.

 

Así que desde ASAJA Castilla-La Mancha creemos que la solución pasa por establecer compensaciones económicas para las producciones afectadas, tal y como otros países plantean ante circunstancias parecidas, como Irlanda, que recibirá 50 millones de euros para su sector de carne de vacuno afectado por la incertidumbre del Brexit, o los agricultores y ganaderos de EEUU, que percibirán 24.000 millones de dólares en compensación por los daños causados por la guerra comercial con China. Ahora hay que trabajar en medidas de protección para los productos de origen nacional, porque el sector primario, más allá de ser la moneda de cambio de las negociaciones políticas o económicas, se merece contar con garantías de seguridad. Al fin y al cabo, de él depende que comamos todos los días.

 

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José María Fresneda

Secretario general ASAJA Castilla-La Mancha
José María Fresneda

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