Alejandro Dorado: “Hacer reír es mucho más difícil”

El actor toledano trae a Toledo su trabajo más comprometido: ‘La Voz Hermana’, un intenso monólogo sobre la transexualidad.

 

La casualidad ha querido, porque ya estaba programado mucho antes de que salieran a la calle los autobuses contra la transexualidad de los ultracatólicos Hazte Oír, que el actor Alejandro Dorado interprete el 19 de marzo en el Círculo de Arte de Toledo, su ciudad, ‘La Voz Hermana’, un monólogo complejo y conmovedor en el que pone voz a una mujer transgénero y que le tiene 70 minutos sobre el escenario. La obra se estrenó hace un año en Madrid y sigue representándose allí con notable éxito.

 

¿Cómo te has tomado la irrupción de estos autobuses tránsfobos?

 

Estoy indignado, me ha molestado muchísimo, me duele sin ser transgénero porque me pongo en la piel de ellos y de ellas. Es muy grave. Vamos avanzando poco a poco en aceptar una serie de cosas para que de repente llegue gente como esta gastándose un dineral en un autobús así. Bien podrían invertirlo en ayudar a tanta gente que lo necesita en este momento y no en sembrar el odio y difundir un mensaje totalmente obsoleto y destructivo. Cuando una persona decide cambiar su identidad de género no es porque sí, porque se le ocurre de repente, lo hace para ser lo que realmente es y siempre ha sido.

 

¿Hemos avanzado de verdad en respeto al colectivo LGTB?

 

Yo creo que sí, que la sociedad está cada vez más concienciada y creo que ha ayudado mucho que personajes conocidos hayan manifestado su condición sexual. Eso hace que la gente lo vea con normalidad. De hecho Hazte Oír no logró las firmas que pretendía para apoyar su mensaje y por eso el autobús, para contraatacar a la asociación de familias de menores transgénero.

 

De todas formas la transexualidad no es tan conocida como la homosexualidad y todavía hay gente que tiende a asociarlo con prostitución o espectáculo. Y no. Una persona transgénero es un compañero o una compañera de trabajo, una hermana, una prima, no es una persona que se disfraza, no, no. Y no creo que tengan que dar explicaciones, ¡eh! No hay por qué hacerlo, pero bueno la gente se muestra cada vez más como es y a mí eso me encanta.

 

¿Cómo es el personaje que interpretas en La Voz Hermana?

 

Natalia es una mujer muy luchadora, muy especial, que decide contarle a su hermana que ya no es Luis, presentándose ante ella ya como mujer. En el monólogo va relatando las situaciones que ha vivido con sus padres, con amigos, con algún novio, lo que ha sentido, cómo ha ido aceptándose así misma.

 

Es muy bonito y muy extraño en teatro, porque hay pocas obras que traten este tema, y menos monólogos sobre la historia de vida de alguien que ha logrado superar una situación. No es totalmente dramático, porque también tiene toques de humor, pero sí hace pensar y remueve y creo que puede ayudar a gente que no tiene relación con el tema transgénero a entenderlo mejor.

 

¿Qué te es más fácil y qué te gusta más un texto cómico o uno dramático?

 

A mí me gusta hacerlo absolutamente todo. Me encanta hacer reír, pero es muy difícil porque no todo el mundo tiene el mismo sentido del humor.

 

¿Cómo preparaste el papel de Natalia?

 

Además de las indicaciones del director, Pablo Vilavoy, que tiene una sensibilidad especial, yo veía que necesitaba más y me puse en contacto con la Fundación Daniela en Madrid. Allí conocí a mucha gente, sobre todo a chicas que nacieron como niños y se están reasignando, que me enseñaron una realidad íntima que yo desconocía. Al principio me daba vergüenza, no sabía donde estaba la línea, hasta donde podía preguntarles. Y no, estaban deseando hablar. Así me di cuenta de lo complicado que era el tema. Pude ver su realidad de forma muy real y palpable, con personas a las que ponía rostro, nombre y apellido, que viven y sienten como tú y que me contaron su vida tan generosamente.

 

Has hecho numerosas obras de teatro, ¿es tu personaje más complicado?

 

Sí, sí. Aparezco al principio como Luis, pero claro soy una mujer desde siempre y eso ha sido lo más complicado, mostrar esa transformación: los gestos, los movimientos, la voz. La gente me dice al final: solo hemos visto a Natalia y a mí eso me encanta. Es un proyecto en el que me he dejado la piel en cuanto a preparación y ensayos, porque además al principio lo estuve compaginando con otra obra en Madrid, con un musical de rap, ‘Anónima Empatía’. Y luego tengo mi trabajo aquí en Toledo.

 

Alejandro Dorado interpretando a Natalia en La Voz Hermana.

 

¿Cuál es tu otra dedicación y cómo puedes abordarlo todo?

 

Estudié Administración y Dirección de empresas aquí en Toledo porque mis padres insistían en que estudiase una carrera, no entendían lo de ser actor, aunque ahora están encantados. Y lo hicieron bien porque la carrera me ha dado independencia económica. Trabajo 8 horas al día en una oficina llevando impuestos y contabilidad. Esa es mi forma de poder ser actor, de poder pagarme los desplazamientos a Madrid, los cursos de formación… Un estudio revelaba hace poco que solo el 6% de los actores pueden ganarse la vida con esta profesión. Lamentablemente es así, pero bueno, yo aspiro a vivir como actor.

 

¿Cómo lo hago? Además de los ensayos y las representaciones hay que estudiar mucho en casa. Lo que te da fuerzas es hacer algo que te llena y más si te apasiona el texto. Sacas el tiempo de donde no lo tienes. Hay gente que no te entiende, que cree que esto es una afición. No, para mí el teatro es mi vida, me ayuda a vivir, a ser y a sentirme yo.

 

¿Qué dicen tus compañeros de oficina sobre tu faceta de actor?

 

Fueron a ver ‘La Voz Hermana’ a Madrid y alucinaban, no se lo podían creer. Salieron encantados, llorando. Quizá soy demasiado responsable, me exijo mucho porque cuando ya alguien paga por verte y te eligen a ti para ese montaje entre miles de actores, me siento con la responsabilidad de darlo todo.

 

Has hecho también algo de cine y televisión. ¿Cómo fue la experiencia con Mota?

 

Hice un sketch el año pasado con José Mota en el que interpretaba el papel de un dentista. Fue estupendo. Y también he participado en algunos cortos y en la webserie ‘La Pecera’. Todo a partir de castings en Madrid. Me gusta cualquier cosa que sea interpretación, pero sobre todo el teatro. Es más inmediato, aunque también te la juegues más.

 

¿Cómo empezaste a hacer teatro?

 

Siempre he hecho teatro, con los compañeros de clase, teatro clásico que me apasiona hacerlo y verlo, y rutas teatralizadas; pero lo que me enganchó fue un curso que organizó el Ayuntamiento de Toledo. Cuando lo terminé me di cuenta que necesitaba formarme más y me fui a Madrid, a la Escuela del Teatro Nuevo Alcalá, a Coraza a Working Progress con Dario Focal y luego en Toledo, en un curso que organizó el Teatro de Rojas con el director Denis Rafter y que terminó con el montaje ‘El Pájaro Solitario’, en el que yo interpretaba al protagonista, a San Juan de la Cruz en Toledo.

 

¿Cómo ves Toledo culturalmente?

 

Echo de menos salas pequeñas para teatro, para propuestas de y para los jóvenes. Ahora está también la de Matadero Lab, que me encanta y desde donde están promoviendo iniciativas muy chulas y yo voy mucho al Rojas, pero creo que Toledo debería tener culturalmente algo más de empuje aprovechando que es una ciudad tan bonita, algo que sirviera de referencia como el Festival de Teatro Clásico de Almagro. Han desaparecido iniciativas como el T+T que era maravilloso, ¿por falta de ayudas?

 

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