ALBERTO ROMERO, 30 AÑOS DE VIDA ARTÍSTICA

Seducido por el volumen y por texturas y materiales de diversa naturaleza, el escultor y pintor Alberto Romero ha creado un estilo muy personal en continua mutación.

Alberto Romero retocando una de sus últimas obras, Isabel La Católica, de la que confiesa que es su favorita.

 

A Alberto Romero (Toledo, 1965) la inspiración le suele pillar trabajando. Artista metódico y disciplinado, ha logrado convertir su pasión por la escultura y la pintura en una trayectoria profesional fructífera.

 

Su estilo es difícil de etiquetar, ya que a lo largo de los años ha dado giros inesperados, provocados por el gusto de experimentar, de conocer otras culturas o de involucrarse hasta la obsesión con temas o personajes.

 

“Me considero más escultor que pintor, por formación, por eso me encanta dejar volumen y texturas en las pinturas, en las obras de pared. No tengo pinturas planas, son abstractos, orgánicas, veladuras, muy matéricas: poliéster, fibras, colas, serrines, polvos de mármol, telas, papeles… Me gusta mucho trabajar los materiales. Me inspira más la técnica que la temática y sobre todo sacar de una figura plana el volumen”, nos dice Alberto Romero.

 

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