Al pan pan y al vino vino

Ha pasado bastante desapercibida, pero la decisión que ha tomado recientemente el Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha es de mucha enjundia y trascendencia social y económica para la región. El Gobierno que preside desde hace un año Emiliano García-Page va a pedir a la Unión Europea y al Gobierno de España que se vuelva a considerar a Castilla-La Mancha como Objetivo 1, es decir, que se la reconozca como una de las regiones europeas más desfavorecidas, con el fin de poder recibir más dinero de los fondos FEDER para inversión y empleo.

 

Sí, somos más pobres ahora que hace ocho años. Castilla-La Mancha ya estaba considerada por la UE como ‘región en transición’, en mejor posición que las consideradas ‘desfavorecidas’ pero peor que las ‘desarrolladas’. Pero el PIB regional ha caído en pocos años y ahora está por debajo del 75% del PIB medio de la UE, lo que la sitúa entre las más desfavorecidas.

 

De hecho, Castilla-La Mancha está entre las 10 regiones de las 273 que actualmente integran la UE con mayor tasa de desempleo. Culpa el Gobierno de García-Page del rápido empobrecimiento regional a las políticas de austeridad aplicadas durante el Gobierno del PP que presidió Mª Dolores de Cospedal (2011-2015).

 

Veamos los resultados a toro pasado. Los sindicatos se quedaron cortos cuando vaticinaron en septiembre de 2011 que el mal llamado ‘Plan de Garantía de los Servicios Sociales’ que Cospedal aprobó para recortar de golpe y porrazo 1.815 millones de euros iba a provocar una caída del PIB regional de 2’5 puntos y una destrucción de entre 15.000 y 20.000 empleos (estimaciones de CCOO).

 

La patronal, las Cámaras de Comercio y el Colegio de Economistas de Toledo aplaudieron, en cambio, las medidas de recortes y estimaron que a medio plazo sería beneficioso para la economía regional. Erraron. En 2012 el PIB de Castilla-La Mancha cayó un 4’9% y el desempleo aumentó (entre septiembre de 2011 y septiembre de 2012) en más de 31.000 personas, hasta rondar los 240.000 parados. En 2013 continuó el deterioro del tejido empresarial y laboral y no fue sino hasta 2015 cuando empezó una tímida pero insuficiente recuperación.

 

Hay confianza en que la UE reconozca el empobrecimiento de nuestra Comunidad y la vuelva a considerar Objetivo 1, lo que traerá más dinero, que repercutirá directamente en las empresas de la región. El actual Plan Operativo para Castilla-La Mancha 2014-2020 tiene asignados 236’8 millones de euros del Fondo Social Europeo y 536 millones € de los Feder. Extremadura, única región española Objetivo 1, recibirá 2.000 millones de euros. Por este inyección económica bien vale llamar al pan pan y al vino vino. Sin eufemismos: Nos han empobrecido

Prado López Galán
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