Ai Weiwei en la Catedral de Cuenca

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La obra de Ai Weiwei ( Pekin 28 de agosto de 1957) es la gran apuesta del Gobierno regional para Cuenca dentro de la conmemoración del IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. En realidad es la gran apuesta regional puesto que traer y exponer su obra supone más de la mitad del presupuesto que Castilla-La Mancha destina a este IV Centenario.

 

Hijo del poeta chino Ai Quing, el también activista político Ai Weiwei es en la actualidad el artista de moda, el más atrayente de los contemporáneos vivos. El 3 de abril de 2011 fue detenido por el gobierno chino, lo que provocó enormes protestas de amplios sectores culturales de todo el mundo. Unos meses antes su estudio había sido demolido por el gobierno local. Siempre provocador y dominador de amplias técnicas artísticas, incluida la fotografía, Ai Weiwei no deja nunca indiferente.

 

Tres trailers de grandes dimensiones, 16 metros de largo y cuatro de ancho, y un camión, transportarán hasta la ciudad de Cuenca S.A.C.R.E.D., la obra del artista y disidente chino Ai Weiwei que forma parte de la exposición ‘La poética de la libertad’, que se expondrá en la Catedral de Cuenca a partir del próximo 26 de julio.

 

Está previsto que llegue el lunes a primera hora de la mañana, sobre las 8.00 horas, procedente desde Londres, en lo que será sin duda un hecho singular. Y es que además tendrá que pernoctar en el exterior de la Catedral custodiada por medidas de seguridad hasta su montaje el martes. Un equipo de siete personas acompaña a la obra, que se expone por primera vez en España, desde la capital británica hasta la ciudad de Cuenca.

 

‘La poética de la libertad’ es un gran proyecto expositivo que convertirá la capital conquense en epicentro internacional del arte contemporáneo este verano. La instalación S.A.C.R.E.D se ubicará en el claustro de la Catedral y es la interpretación y representación de la propia experiencia vital de Ai Weiwei, realista y al mismo tiempo profundamente lírica, cuando revela al espectador los momentos más dolorosos e íntimos de su cautiverio en China. En ella subraya el atentado implacable a la dignidad personal y a la libertad que él, como tantos otros, han sufrido y siguen sufriendo a manos de las autoridades en China y en otros países del mundo donde la libertad de expresión está sometida por la fuerza.

 

La instalación se compone de seis partes: Cena, Acusadores, Limpieza, Ritual, Entropía y Duda. La propuesta, histórica en la obra del artista chino, se compone de seis grandes cajas de hierro con pequeñas aberturas -como las que se encuentran en la puerta de una celda-, a través de las que el espectador se asoma a los dioramas que se contienen en el interior. Cada diorama incluye una serie de modelos hiperrealistas que representan al artista y sus captores, y documenta minuciosamente los detalles de las diferentes etapas del encarcelamiento: desde el momento en el que es conducido a su celda hasta el interrogatorio, relatando momentos íntimos y cotidianos del cautiverio y otros más humillantes, como cuando se veía obligado a usar el inodoro o a lavarse desnudo bajo la mirada de sus captores.