Ahora mismo busco música en todo lo que no es la música, que es donde está

Se ha hecho un hueco entre los mejores músicos del país. Julián Maeso triunfa con el tercer disco en solitario que presentó en octubre. El 20 de enero toca en Toledo.

 

Julián Maeso en una imagen de su promoción, realizada por Rebeca García Merino.

 

 

Llega a la entrevista en bici, con la misma que da la vuelta al Valle y recorre Toledo cuando vuelve a casa tras uno de sus conciertos, siempre cálidos y envolventes, con los que se está metiendo en el bolsillo a toda esa gente que huye de los clichés y aprecia lo diverso, la música impregnada de soul, de funk, de rock… o un poco de todo a la vez o de nada etiquetado.

 

Con su tercer disco en solitario, Somewhere, somehow, Julián Maeso (Toledo, 1976) se ha ganado la confianza de Sony Music, que ha producido el trabajo a través del sello Legacy y, también, las mejores críticas y una gira intensa que le está llevando por todo el país.

¿Satisfecho?

Estoy agradecido, desde luego, pero ya he pasado por muchas subidas y bajadas en mi vida y subidas falsas. Llevo 20 años en la música y ya no acojo esas noticias con el entusiasmo de antes, pero sí me hace ilusión estar entre gente que hace buena música o música de corazón porque dices, mira, el trabajo que has hecho merece la pena. Yo veo mi trabajo como algo más artesanal y más normal que el querer ser una estrella de rock. Hago música porque es lo que me sale y lo intento hacer con cariño y abrir una puerta en los conciertos en cuanto a sonido y a improvisación a la gente que viene a verme, para que puedan olvidarse ese rato de sus problemas, para que se vayan a casa con una energía positiva. Lo veo con un carácter terapéutico, no como si yo fuera una estrella.

 

¿Por qué este título, Somewhere, somehow?

 

En algún lugar y de algún modo siempre suceden las cosas, para bien y para mal. Suelo hacer mucha crítica de la sociedad en la que vivimos, de cómo hay gente inteligente que ayuda a otras personas y pasan desapercibidos y cómo retrasados mentales de un calibre enorme son los que realmente manejan, de cómo estamos todos muy perdidos en cuanto a nuevas sensaciones, a nivel de cariño y de valores. Va un poco por ahí y también por la casa en la que vivo, que es la portada del disco.

 

¿Hay muchas presiones bajo el paraguas de una gran discográfica como Sony?

 

En absoluto. No he tenido que ceder nada. Ellos me han contratado por hacer la música que hago, no para hacer otra cosa para vender porque para eso ya tienen a otros artistas. Estoy muy agradecido de que una gran compañía como Sony, en este caso compartiendo el mismo subsello (Legacy) que Leonard Cohen o Bob Dylan, apuesten por un producto como el mío que no llega a ser comercial realmente. Ellos no van a ver unos números en cuanto a ventas porque hoy no es esto lo que escucha la gran mayoría. Es una suerte, ellos han apostado por mí y yo intento corresponderles.

 

¿La fama te ha cambiado o a tu forma de hacer música?

 

No ha cambiado nada, no no. Soy una persona normal y corriente, ya no puedo decir un joven, aunque de alma sí me considero, que procura hacer lo que le gusta, que es música, que hago lo posible por ser feliz y hacer feliz a los que me rodean. Cada vez quiero más a mi gente y valoro las cosas importantes. El problema es que se endiosa a los músicos, se idolatran, que es algo que se generó en los 50 con el rock, cuando la música se convirtió en negocio y se empezó a ver como ahhhh! Y no es así.

 

¿No has idolatrado a ningún músico?

 

He sido fan, pero de la música, de la de Jerry Louis, de James Braum, de Charles Berry… que eran unos hijos de puta con la gente que les rodeaba. No era fan de ellos. La música está por encima del artista, hay que verla como algo más cercano y natural.

 

¿Por qué compones y cantas siempre en inglés?

 

En mi casa, desde pequeño, escuchaba rock&roll y música en inglés y también me gustaba aprender ese idioma; era la única asignatura que aprobaba. Y ha dado la casualidad de que en los grupos en los que he estado se cantaba en inglés: The Blackbirds, The Sweet Vandals, The Sunday Drivers, Speaklow… Nos fue bien así. Con los dos últimos viaje por el mundo, vendíamos discos. Últimamente sí estoy escuchando más música en castellano.

 

¿Te planteas cambiar de idioma?

 

Estoy escuchando. No todo el mundo sabe inglés y la gente podría entender un poco más lo que quiero decir. No me cierro a nada, tampoco voy a estar toda la vida haciendo el mismo estilo ni tengo por qué cantar siempre en inglés.

 

 

¿Dónde aprendiste inglés tan bien como para componer en esta lengua?

 

Mi padre insistió mucho en que aprendiera idiomas. Quería que fuera diplomático cuando estaba estudiando Derecho y cuando dejé esta carrera quise hacer Traducción, pero terminé estudiando Turismo en Sevilla. Desde pequeño, con 12-14 años, me enviaron a Irlanda y a Estados Unidos, tengo amigos extranjeros y la música, que es la que me mantiene el inglés vivo.

 

Lyndon Parish, a quien conocí en Sevilla y me traje a Toledo para tocar en The Sunday Drivers, hace una labor fundamental para que mis letras suenen bien a un inglés, con expresiones más del día a día. Por eso me interesa ahora el castellano, porque me gustaría usar mis chascarrillos y expresarme como yo me expreso. Pero bueno, tampoco me quiero quedar solo aquí. La música la hago para que se escuche en todo el mundo y hoy eso es posible con las redes sociales. Si aquí no hay cultura me tendré que ir a otro lado.

 

¿No hay cultura?

 

Seguimos teniendo un retraso de 30 años por la censura cultural de la dictadura de Franco. Francia o Alemania están a años luz en educación y en cultura y quien no lo vea está ciego. Eso nos afecta a todos los niveles. A un pueblo inculto le puedes manejar. Aquí estamos aguantando una y otra, pero con todos los partidos: no están gestionando bien, están maltratando al pueblo.

 

¿Y cómo reconducimos esto?

 

No lo hacemos porque no hay una base cultural fuerte. Mira aquí en Toledo, que puta vergüenza el río Tajo. ¿A qué estamos esperando? ¿Toledo, capital gastronómica? Pero si están dando paellas congeladas a los guiris. Estamos convirtiendo la ciudad en un museo al que llegan los turistas por la mañana, se les saca todo el dinero posible y cuando se van Toledo se queda muerto y con el rollo de siempre. Es una ciudad preciosa que podría tener una vida increíble, pero ¿cuántos edificios hay en los que viven tres monjas?

 

En Berlín ya estarían reutilizados. Es de vergüenza que la iglesia en Toledo, que es la causa de cómo es Toledo, tenga tantos edificios vacíos. Es propietaria del 40% del patrimonio de la ciudad y del uso de esos edificios dependen muchas cosas. Si no se utilizan para las nuevas necesidades, está pasando algo. Son cosas que me crispan. Hay muchas cosas que cambiar y fáciles de identificar. Lo único es querer hacerlo, pero no solo los políticos, también es culpa del pueblo que permite al político que campe a sus anchas. Usted no está cumpliendo, el siguiente. Necesitamos gente trabajadora y eficiente. Soy un poquito quejica, pero prefiero hablar de las cosas que me importan a decirte: sí, he sacado un superdisco. Si me gusta la ciudad en la que vivo y quiero que cambie algo, intento denunciarlo.

 

Y tú ¿cómo te comprometes? ¿qué haces para que las cosas cambien?

 

Ahora me voy a Ghana con SED para ver el trabajo que hacen allí y cuando vuelva trabajaré sobre ello. He hecho un tema para esta ong que aparecerá en un recopilatorio que están preparando. Estaba pensando también coger dos barriles de agua del Tajo y llevarlos al ayuntamiento a ver si les gusta como huele el río. Hago lo que puedo y en los conciertos intento denunciar y comentar algunas cosas.

 

Llevas desde los 17 años componiendo e interpretando música y todo ha cambiado de arriba abajo desde entonces. Ahora la música se escucha y se vende en internet. ¿Qué ventajas e inconvenientes ves? J.M: Ahora mismo me están escuchando, por suerte, en Méjico, en Argentina, en Alemania, en Francia y yo también puedo conocer otros grupos. Antes eso era muy difícil; pero ahora ya no se compran discos con lo cual al artista se le están reduciendo sus derechos y no cobra por su música porque está en grandes plataformas de internet de las que recibes un 0,000. Así que el dinero se está yendo por otro lado. La de músico es una carrera que no está para nada protegida, bueno, ni la de ningún artista.

 

Es de vergüenza que la iglesia en Toledo, que es la causa de cómo es Toledo, tenga tantos edificios vacíos. Del uso de esos edificios dependen muchas cosas

 

Tienes más de 3.000 seguidores en Spotify, 11.000 me gustas en Facebook… ¿Las redes son tan importantes?

 

Las redes te unen con un tío de Oklahoma al que también le gusta el rock y te separan del amigo que tienes al lado. Cuando viajamos con la banda vamos cinco tíos cada uno con su móvil y si se te va la cobertura te quedas… cuando antes íbamos hablando o cantando. Son también una quimera, tienes que estar todo el rato retroalimentándolas para tener visibilidad, contando que nos vamos de viaje, que nos hemos levantado… ¡Yo me dedico a la música y a tocar! La gente está más pendiente de las redes que haciendo las cosas que tiene que hacer, y yo me incluyo. Están muy bien, pero depende del uso que hagas de ellas.

 

¿Qué te has propuesto en 2017?

 

Mi principal objetivo es salir fuera, abrir mercado. Me gustaría tocar por todo el mundo, quiero conocer. Y aprender a restaurar mis instrumentos, también para conocer mejor cómo funcionan, cómo sacarles el máximo partido (Julián Maeso toca el órgano Hammond, que ya le hizo famoso, el piano, la guitarra, el bajo…), quiero hacer más deporte y aprender a cocinar. Es que esas son las cosas que me llaman ahora la atención, no ponerme a hablar del último disco de Jack White. Por ejemplo me encantaría ser cetrero, no para cazar, pero sí para coger el ave rapaz y verla volar. Ahora mismo busco música en todo lo que no es la música, que es donde está, en la naturaleza, en las personas, en lo que nos rodea, en lo que ves. Expresarlo. La música me surge de lo que me encuentro cada día. Es mi forma de intentar llegar a la verdad, a las cosas naturales y básicas de la vida. Quiero que mi música genere una atmósfera, un ambiente, que haga pensar o sentir ciertas cosas.

 

 Del nobel de literatura a Bob Dylan, ¿qué opinas?

 

Es un hecho irrelevante esa polémica. ¿Cuántos premios le han dado ya? Podrían darle otros 500.000. Él escribe, hace letra musicada, como hacen otros muchos músicos, ha ido reflejando en sus canciones las costumbres, lo que le ha ido ocurriendo al pueblo americano. Yo lo veo como un reconocimiento a su carrera. De todas formas los premios se dan por muchos motivos y detrás hay mucho mamoneo. Si le das un premio a Bob Dylan, y más sabiendo que no va a ir a recogerlo, para la institución ya es una publicidad. Y luego los medios han hecho bola de eso. Muchas veces dan penita. No tienes más que ver cómo cada uno te cuenta una milonga diferente sobre lo mismo. Es tan descarado.

 

 ¿Cómo te informas tú de lo que pasa?

 

Veo la tele, leo los periódicos, en las redes, pero es que hasta en Facebook está todo manejado. Te aparece lo que ellos quieren, es todo un negocio de datos. Estamos totalmente manipulados por todos lados.

 

En Toledo está tu casa, el lugar al que regresas entre concierto y concierto. ¿Qué haces cuando estás aquí?

 

Tengo una vida muy básica: bajo a tomarme un café al puente de San Martín, me leo los periódicos y hablo con los vecinos y cuando no tengo que hacer ningún recado o comprar, cojo la bici o me voy a echar unas canastas y luego me paso el día tocando en casa. También vivo aquí por la cercanía a Madrid, que es donde está todo el negocio musical y entre una y otra prefiero Toledo. Y estamos en el centro del país y me es más fácil moverme desde aquí.