Agua, trabajo y tren, las tareas pendientes para 2018

Podría decirse que las lluvias caídas en las primeras semanas de enero y los miles de contratos de trabajo realizados en Navidad y para la campaña de rebajas alivian dos de los grandes déficits que arrastra la sociedad castellano-manchega: agua y trabajo. Pero sería engañarnos. 2018 hereda viejos lastres en infraestructuras, gestión hidrológica, empleo, tejido empresarial... asignaturas pendientes que exigen actuaciones urgentes y consenso social para impulsarlas.

 

 

Lo reconoce el Ministerio de Agricultura: 2017 ha sido el segundo año más seco en España desde 1965. Lo que ya no reconoce es que la política hidráulica nacional ha contribuido a que en Castilla-La Mancha se agraven los efectos de la sequía: ambiental, económica y socialmente. El último lustro ha sido especialmente seco en la región, lo que no ha impedido que desde 2015 se hayan autorizado hasta 23 trasvases desde la cabecera del Tajo a la cuenca del Segura (todos ellos recurridos ante los tribunales por el Gobierno regional).

 

Con los pantanos de la cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, prácticamente secos -al 9,4% de su capacidad máxima el pasado mes de diciembre, y prácticamente sin recuperación tras las recientes lluvias-, el Ministerio tuvo que dejar de autorizar nuevos trasvases a mediados de 2017 e impulsar el uso de las desaladoras para suministrar agua al regadío murciano.

 

Así las cosas, el gran reto de 2018 planteado por el Gobierno de Castilla-La Mancha y secundado por los agentes sociales y las organizaciones ecologistas es poner fin definitivamente al trasvase Tajo-Segura, tras 38 años activo. Pero no parece ésta la intención del ministerio de Agricultura, que no incluye ese debate en las negociaciones abiertas para alcanzar un Pacto Nacional del Agua. “El Ministerio no tiene la intención de considerar el trasvase Tajo-Segura dentro de los sistemas que provocan un mayor estrés hídrico en la cuenca y que, por tanto, más influyen en la generación de situaciones de sequía y falta de caudales en la cuenca del Tajo, ha denunciado el representante de Ecologistas en Acción en el Consejo del Agua del Tajo, Miguel Ángel Hernández. A la hora de evaluar la presión que generan las demandas que sobre-explotan endémicamente los recursos del Tajo, el Ministerio ha omitido de sus cálculos la que produce el trasvase del Tajo-Segura y que la propia Confederación cifra en un promedio de 450 hectómetros cúbicos al año, de los cuales más de tres cuartas partes se destinan a regadío… En este escenario no sería extraño que utilizando ardides legales como se ha hecho con el Memorándum del Tajo-Segura o como ocurrió ya en 1995 se puedan reducir aún más los caudales mínimos en Aranjuez”.

 

Seguir leyendo...