LA GAMBERRADA QUE ACABÓ CON LA ALCALDESA

Parte de Almendral de la Cañada se echó encima de su alcaldesa y la teniente de alcalde este verano por denunciar actos vandálicos en el polideportivo. Dicen ellas que les ha costado dos meses de ‘acoso’, incluso por parte de menores del pueblo, que han desembocado en una moción de censura con la que el PP ha recuperado la alcaldía y ellas han pasado a la oposición. Así cuenta la ex-alcaldesa cómo sucedió todo.

 

Cristina Bardera y Concepción Nevado con el tercer concejal socialista y el presidente de la Diputación, Álvaro Gutiérrez, en una visita a la institución.

 

Tres duchas rotas, la alcachofa de una metida en un inodoro y restos de las otras tirados por el suelo, dos agarradores de las puertas arrancados… El polideportivo de Almendral de la Cañada (320 vecinos) apareció así el 1 de agosto. No era la primera vez que ocurría: en 2014 el pabellón, que se utiliza para todo: desde clases escolares a celebraciones festivas, también fue objeto de un ataque vandálico cuyos destrozos, reparados ya esta legislatura, costaron más de 4.000 €, explica Cristina Bardera.

 

Ella era la alcaldesa socialista el pasado 1 de agosto y fue quien acudió a la guardia civil para denunciar lo sucedido, “porque es un espacio público, municipal, y había vuelto a haber destrozos que nos cuestan dinero a todos”, explica. El polideportivo está a disposición de todos los vecinos previo pago de una cuota simbólica en concepto de alquiler.

 

Las dos últimas personas que alquilaron el pabellón antes de los destrozos resultaron ser dos menores: un hijo de la teniente de alcalde del PP la pasada legislatura y un sobrino de la teniente de alcalde socialista en esta.

 

“Nosotros no sabíamos quién lo había hecho, pero la guardia civil nos pidió los nombres de las últimas personas que lo habían alquilado”. Resultaron ser dos menores: uno, hijo de la teniente de alcalde la pasada legislatura, del Partido Popular; el otro, sobrino de la teniente de alcalde socialista que apoyó la denuncia presentada por el ayuntamiento y también ha padecido las consecuencias. Los adolescentes fueron llamados a declarar. No había ninguna acusación ni prueba contra ellos y “me consta que colaboraron con la guardia civil”, cuenta Bardera; pero el señalar a estos dos chicos, aunque fuera indirectamente, cayó como una bomba en Almendral.

 

 

 

 

“Hicimos una reunión con los padres para explicarles que no les acusábamos, que les habían llamado porque habían sido los últimos en alquilar, pero el padre de uno dio un golpe en la mesa y nos dijo que todo eso iba a suponer una mancha en el expediente de su hijo. Les dije que no quería perjudicar a los chicos y que si iban a tener problemas por eso, se retiraba la denuncia. Y lo intenté, pero la guardia civil no me dejó. Me dijeron que no me preocupara, que ellos hablarían con los padres para tranquilizarles”.

 

Lo cierto es que a raíz de la denuncia medio pueblo se les echó encima, sobre todo de la alcaldesa y de su teniente de alcalde, Concepción Nevado. “Hubo gente que dejó de hablarnos. Nos sentíamos acosadas y discriminadas, indignadas e impotentes. Un día un grupo de diez o quince chicos empezaron a aplaudirnos y a mofarse de nosotras cuando pasamos por delante; otra vez una madre se acercó a la teniente de alcalde y la amenazó con sacar unas fotos de su sobrino. En las fiestas se pelearon dos adultos a las 5 de la madrugada y me acusaron de no saber estar a la altura del orden público, en Facebook nos han atacado y nos han insultado sin parar… cuando lo único que habíamos hecho era cumplir con nuestra obligación”, cuenta Bardera.

 

La alcaldesa recuerda un incidente anterior con otra madre del pueblo que puso el grito en el cielo porque habían pedido a un grupo de niños que jugaban con un balón en la plaza que subieran al ayuntamiento, para explicarles que estaba prohibido y por qué no podían hacerlo. “Nos montó un pollo y nos dijo que no podíamos hablar con los niños sin que hubiera un adulto delante”.

 

El nuevo gobierno de Almendral: la alcaldesa, Mónica Vázquez, entre el exalcalde y Simona San Román (foto: Miguel Betis /Ahora CLM).

 

Bardera perdió la alcaldía el 28 de septiembre al prosperar una moción de censura presentada por los tres concejales del Partido Popular, que han recuperado así el gobierno local, y la concejala de Ciudadanos, Simona San Román. Cristina Bardera está convencida de que la oposición aprovechó el malestar generado en el pueblo tras la denuncia por los destrozos para arrebatarles la alcaldía, porque hasta entonces no habían tenido ningún problema. “No tengo ninguna duda de que ha sido por eso y lo han aprovechado. Desde el inicio de la legislatura hemos intentado consensuar todos los temas con ellos y les ofrecimos entrar en el equipo de gobierno, pero el PP lo rechazó. Hemos cogido todas las subvenciones para crear empleo, hemos promocionado el turismo…” decía un día antes de perder su puesto.

 

Los nuevos dirigentes municipales niegan que el vandalismo en el polideportivo haya desencadenado la moción y la achacan a la mala gestión del equipo socialista y su falta de diálogo, han explicado públicamente. Mónica Vázquez es la nueva alcaldesa, la segunda de la lista del PP. La concejala de Ciudadanos, de 81 años, exigió que el número uno, Victoriano Fernández, alcalde la anterior legislatura, no volviera al puesto. Cuentan allí que la relación entre ambos no es buena desde que coincidieron en el ayuntamiento, ella como alcaldesa por el PSOE y él como alguacil.

 

Simona San Román había apoyado la lista socialista, la más votada pero con los mismos concejales que el PP, tres, al inicio de la legislatura. Su relación con el equipo de gobierno de Bardera tampoco era perfecta y la concejala no les ha dado ninguna explicación. Ni la dirección provincial del PP ni la de Ciudadanos se han pronunciado sobre esta moción; sí la del PSOE para apoyar a su ya exalcaldesa.

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