LA ASOMBROSA MIRADA DE JESÚS M. GARCÍA

LA ASOMBROSA MIRADA DE JESÚS M. GARCÍA

 

El 14 de octubre es un día importante para la fotografía. A nivel mundial, porque en esa fecha en Austria se conceden los premios del Super Circuito Trieremberg, uno de los concursos fotográficos más grande del mundo (participaron 90.000 fotografías). En España porque en Ceuta se entregan los Premios Nacionales de Fotografía y la Federación Internacional de Arte Fotográfico sus certificaciones a fotógrafos españoles. Ese día al toledano de Torrijos, Jesús María García, le gustaría tener el don de la ubicuidad porque en Austria le entregan la medalla de oro de la sección Fotografía Digital y Diapositiva de Viaje en Color y en España recibe la certificación AFIAP (Artista Federación Internacional de Arte Fotográfico).

 

 

 

Jesús es un fotógrafo reconocido internacionalmente que vive y trabaja en Torrijos. Es el milagro de la globalización que le permite que su obra sea conocida y reconocida en numerosos países. No solo ha recibido los premios citados anteriormente. Ha obtenido medalla de oro, de plata y de bronce por tres fotografías distintas en la Exhibición Internacional de Fotografía de Khayyam, en Irán. Oro también en el Premio Internacional de Fotografía Al-Thani. En el Trieremberg Super Circuit ya obtuvo medalla de oro Fiap en 2015, al igual que en la Creative Blinks de ese año, de la Sociedad Fotográfica de América. Y ha sido oro y bronce en el The International Epson Pano Awards en ediciones distintas, por citar algunos de los más de 40 importantes premios y distinciones que ha conseguido en los últimos 5 años.

 

 

Todo empezó, según nos cuenta, en el año 2002, cuando nació su hijo. “Fue justo el momento en el que unimos lo digital con lo analógico. Mi abuelo era fotógrafo, mis dos tíos, Juan Manuel y Pepe, tienen una tienda de fotografía, mi padre fotógrafo, en mi casa siempre ha habido una máquina de fotografía. Pero es verdad que yo me iba con mi tío Juan Manuel a revelar al cuarto oscuro y eso no iba conmigo. Lo que de verdad me gustaba era irme a estudiar informática y lo hice. Cuando nació mi hijo mi mujer me regaló una réflex para hacer fotos al niño y fue ahí cuando vi un archivo raw, hasta entonces todo era 35 mm. Por la informática ya manejaba programas de edición, el Photoshop, pero cuando el icono era una pluma. Tenía conocimiento de arte digital aunque nunca había trabajado con fotografía. Cuando descubrí el raw y vi que podía trabajarlo básicamente como mi tío hacía en el cuarto oscuro, pero digitalmente, es cuando descubrí que eso me llamaba, que había una simbiosis entre el gusto por hacer fotos y el de la informática”.

 

 

Durante años y de manera prácticamente autodidacta se dedicó a formarse. “No había mucho donde aprender, los libros de Mellado y poco más”, pero llegó internet permitiendo ver tutoriales y conferencias y facilitando el intercambio de opiniones “Digamos que la espiral de crecimiento en cuanto a conocimiento me llegó a partir de 2005, cuando ya internet se movía bien y había muchas cosas donde buscar. Fue brutal. Le dedicaba mucho tiempo. En 2002 la fotografía digital acababa de nacer, no había muchas referencias y entonces hacías ensayo, prueba, error y a partir de ahí empezamos a generar una metodología de cómo trabajar los archivos raw, digamos que el revelado de la fotografía, y eso me llevó hasta el 2012”.

 

El internacionalmente multipremiado fotógrafo de Torrijos recibe el 14 de octubre en Austria la medalla de oro del Super Circuito de Trierembgerg.

 

Después de diez años Jesús decidió presentarse a su primer concurso. Fue el del National Geographic de ese año. Y ganó el premio de fotografía de paisaje. “A partir de esto me presenté a muchísimos más, es la forma de publicitarte desde aquí. Internet y las redes sociales es con lo que trabajamos al mil por mil, todos los talleres que hago, todos los viajes, todas las cosas es internet la única fuente que tengo para venderlos. Y funciona de lujo, teniendo, claro, muchos visitantes y mucho público”.

 

 

Ahora, ya está dicho, recibirá la acreditación AFIAP (Artista Federación Internacional de Arte Fotográfico), una certificación a nivel mundial que le permite ser jurado de concursos internacionales y es una vía para poder optar al Premio Nacional de Fotografía. Para conseguirlo ha tenido que presentarse a 15 concursos internacionales, de al menos 8 países distintos, y conseguir 40 aceptaciones digitales y 4 impresas. Las fotografías no podían ser las mismas, como mínimo tuvo que presentar 15 distintas. Cuando lo consiguió tuvo que pasar un examen que básicamente consistió en ceder a FIAP cinco fotografías de las que habían pasado por los concursos y que esta las aceptara.

 

Para Jesús quizá la palabra instantánea, habitualmente referida a la fotografía, no sea adecuada a su trabajo fotográfico. Una fotografía es un proceso que puede durar meses, desde que empieza a planificar el viaje que le ha de llevar al paisaje que quiere fotografiar, pasando por el momento del disparo, siguiendo por el de selección y terminando en el procesado. Fácilmente pude pasar medio año desde que nace en su cabeza la idea de una foto hasta que la ve realizada. Es su cualidad, lo dice él, la perseverancia. “Al final lo que haces es buscar una luz especial y no paras hasta conseguirla”.

 

 

Su último viaje fue a China y estuvo preparándolo 6 meses. “Estuve 15 días pero procuré llevar todo super atado de tal forma que sabía la hora en que amanecía en cada sitio y cómo desplazarme hasta allí para llegar a tiempo. En el Google Earth miro coordenadas, miro sitios, dónde van a estar las luces, dónde las sombras para en lo posible llegar allí y tener la idea del encuadre, del objetivo, de los filtros y en cuanto se pone el sol disparar. No puedo estar 4 horas, no tengo tiempo. Termino allí y ya se dónde voy a ir después. En los viajes tengo el día entero planificado, luego te puede llover o salirte tarde un tren y entonces jugamos con distintas opciones. El asunto es que si voy a estar 14 días en China no puedo perder 3 días en pensar qué hago ahora. Planificación no digo ya al minuto, porque sería una burrada; pero a la hora si la llevo: si pasa esto hago esto, si pasa esto otro tengo la alternativa. He estado 15 días en China y en ese tiempo he metido 500 gigas, medio disco duro, y he podido hacerlo gracias a una planificación milimétrica. Para conseguir fotos brillantes hay que hacer una planificación excelente. En casa he resuelto un montón de incógnitas”.

 

Como tantos grandes fotógrafos, no vive de la fotografía. “Esto no deja de ser un sobresueldo que paga los viajes. Si hoy quisiera vivir de la fotografía tendría que marcharme fuera de España y a mí me gusta vivir aquí”. No tenemos cultura fotográfica, dice. “En España no se paga por poner una fotografía en la pared. “Montse, mi mujer, es informática como yo, poseemos un negocio familiar, y es ella el pilar fundamental para que, cada vez pueda dedicar más tiempo  esta actividad, pero vivir de esto en España lo veo muy difícil”.

 

 

Sus imágenes las vende principalmente a través de Gettyimages; pero ellos se quedan el 80 % del valor de la venta. “La diferencia es que ellos se encargan de mover tu foto mundialmente donde saben que hay potenciales clientes. Vender una foto en España es difícil, este año una farmacia de Navarra me compró una, pero con Getty vendo mensualmente 2 o 3 y eso aunque reporta beneficios,  no llega a ser un sueldo mileurista. Ahora Gettyimages ha vendido a LG una foto de Jesús hecha en Canadá como salvapantalla de sus móviles.

 

En todo caso, dice, “lo que haces es porque te gusta, si le pones alma, le echas 14 o 16 horas y le pones corazón, además de perder vista a paso agigantado, consigues avanzar. El fotógrafo cuando quiere hacer una foto va por la mañana, por la tarde, por la noche y nunca encuentra el momento de irse, de hacer la última foto”.

 

 

¿Cuando se pasa de buen fotógrafo a artista?

En mi caso hace dos años nada más. Al principio nos movemos mecánicamente, hemos hecho una foto con determinados valores que nos ha salido bien y rápidamente la extrapolamos a otras. Pero llegó un momento en que empecé a analizar la teoría del color, hay un mundo detrás de los colores. Vi que podía trabajarlos como me gustaba y entonces empecé a evolucionar de una forma en la que me olvidé de números y parámetros de la fotografía y pasé a transmitir lo que yo quería con ellas. Desde que estuve en Canadá todo ha sido una evolución a mi entender artística, empecé a trabajar con los pinceles, a pensar en lo que quería transmitir. Para olvidarte de los números previamente tienes que tener toda la técnica super aprendida, controlarla sin querer. Las fotos las revelo como un lienzo, no miro curvas ni nada.

 

¿Qué buscas?

 

Busco atmósferas etéreas, diferentes. Intento que cuando se vean mis fotos las reconozcan como mías.

 

¿Lo has conseguido?

 

No, lo intento con momentos únicos, con atmósferas únicas; pero todavía pienso que no se me reconoce, a no ser alguien que me siga mucho.

 

 

¿Cuál es tu sistema de trabajo?

 

Yo hago la foto y la proceso, es la forma de darle tu vida, tu impronta, transmitir un poquito de tu alma. Me digo, cuando yo hice esta foto me transmitía frío, miedo, calor o lo que sea, y estando ya en el procesado, con la paleta del pintor, digamos, intento transmitir esas emociones. La idea es llevar todo planificado, ya llevo una idea de lo que busco, de lo que quiero transmitir. De China me traje 500 gigas y voy a hacer 20 o 25 fotos, la galería tiene que ser limpia.

 

¿Cómo consigues seleccionar la imagen con que te vas a quedar de todas las realizadas? Yo como aficionado soy incapaz de elegir entre lo que hago, siempre encuentro algo que las hace salvables.

 

Es lo más complicado. Con la ley del descarte. Hay que enseñar al ojo a ver fotografías. Tú las vas pasando y de pronto te das cuenta de que hay una que te llama y dices, esta. Al principio no sabes bien por qué; pero te llama, la has encontrado algo. Antes has tenido que ver miles de fotos. Si te hinchas a ver webs de fotos, pero fotos de calidad, terminas enseñando al ojo a valorar. En el último concurso que estuve, era desde Chile vía internet, entre 4 personas del jurado tuvimos que hacer en 20 minutos el descarte de 4000 fotografías para dejar 10. Eso se hace pensando siempre en el no y vas dejando las que pueden ser sí. Vas mirando defectos y te quedan 300 y luego unas 100 y después 10 y esas que cada uno hemos elegido ya sí se miran, se analizan y se decide; pero la foto te tiene que entrar en un segundo.

 

¿Cómo transmites eso?

 

Eso ya no puedo explicarlo, yo intento hacerlo en mis fotos, pero no sé explicar cómo lo hago, pero ahí es cuando comprendí que había pasado del momento de la realización mecánica a no saber explicar como lo hago.

 

¿Al arte?

 

Llámalo arte