49.000:464=

Es una división sencilla que da un resultado amargo. 49.000 es el número aproximado (puede ser mucho mayor) de los candidatos a conseguir una de las 464 plazas de la parte de la oferta pública de la que el Gobierno de Castilla-La Mancha ya ha abierto el proceso selectivo. El resultado es que serán más de 105 aspirantes a competir por cada uno de estos puestos.

 

Son miles de personas sin empleo, o con un trabajo precario, o con el legítimo anhelo de dar estabilidad a su puesto de trabajo… pero ya estarán gruñendo los maldicientes del empleo público reprochando el afán del españolito por ser funcionario. Detrás de las avalanchas de aspirantes a las oposiciones no hay otra cosa que la escasez de trabajo y el miedo justificado a no poder tener un empleo digno, una vida normal.

 

Tan emprendedores son los que se esfuerzan cada día por estudiar -probablemente durante años- para ‘sacar’ una oposición, como los que optan por esforzarse, también diariamente, en ‘sacar’ adelante su negocio, su trabajo autónomo. El empleo, público y privado, es el principal motor del desarrollo y de la igualdad de una sociedad; sin embargo, aún son muchos los que ven en el empleo público un lastre para la economía general y un peligro para determinados intereses (no tan generales).

 

El popular economista Gay de Liébana, azote de los políticos, ha estado recientemente en Toledo y ha criticado la intención del Gobierno español de Mariano Rajoy de generar 67.000 empleos públicos este año y hasta 250.000 en los tres próximos años. “Las cuentas del Estado no aguantarán… subirán los impuestos y nos castigarán”, ha vaticinado el economista.

 

Por su parte, el Gobierno de Castilla-La Mancha prevé crear durante toda la legislatura 14.500 empleos públicos (mayoritariamente en sanidad y educación), a los que se suman los 60.000 empleos temporales (seis meses) previstos dentro del Plan Extraordinario de Empleo junto con ayuntamientos y diputaciones

 

¿Soportarán este gasto las cuentas públicas regionales? Lo que sí es seguro es que lo que no soporta más esta región es la tasa de paro, aún por encima del 22% (y del 35% en algunas comarcas, como Talavera de la Reina), ni la precariedad de los contratos, gran parte de ellos dentro de la categoría de ‘basura’.

 

Pocos dudan de lo saludable de una economía que genera empleo de manera privada, pero no estamos en un contexto normalizado. La crisis sigue aquí, golpeando más duramente a la parte más vulnerable, la que sólo cuenta con su trabajo para salir adelante.

Prado López Galán
Prado López Galán

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