Familia, quiero ser donante

Castilla La Mancha batió el año pasado su récord de donantes de órganos y tejidos y su máximo histórico en trasplantes de riñón, pero aún sigue siendo una de las comunidades donde más familias se niegan a donar. Hablamos con la coordinadora regional de Trasplantes y tres personas que gracias a la generosidad de un donante y su familia han vuelto a estar sanos y a tener una vida normal. Ellos nos cuentan, entre otras cosas, por qué es imposible el tráfico de órganos de donantes fallecidos en España.

 

Castilla La Mancha aporta 20.000 donantes al registro nacional de médula ósea. 

 

«Todas las noches me pongo la mano en el riñón y doy gracias a mi donante. Mi hija la quiso llamar María. No sé quien era pero tengo una conexión con ella o con él muy importante y sé que está conmigo y me protege y me ayuda a estar vivo todos los días”. Nos lo cuenta Juan Carlos García del Villar, que este año celebrará con una gran fiesta sus 25 años con un riñón donado que le permitió librarse de la enfermedad renal que padecía desde los 9 años, desconectarse de la máquina de diálisis y volver a tener una vida normal. “No depender de una máquina, que también tiene sus efectos secundarios, te cambia la vida”, señala él.

 

Desde hace unos años es el presidente de Alcer Toledo, una asociación nacional que presta apoyo psicológico y social a los enfermos renales y a sus familias y está en campaña permanente para concienciar sobre la importancia de donar los órganos y tejidos cuando ya no se necesitan para curar a otras personas y en muchos casos salvarles la vida.

 

El 22% de las familias se negaron a donar los órganos en 2019 (el 27,6% en el caso de muerte encefálica, la causa que genera el mayor número de donantes) en Castilla La Mancha. Es una de las tasas más altas de España

 

Castilla La Mancha batió varios récords en donación y trasplantes el año pasado: tuvo 85 donantes de órganos y tejidos (un 44% más que en 2018) y registró a 1.310 nuevos castellanomanchegos menores de 40 años, que tras una entrevista personal y una analítica, se han mostrado dispuestos a donar médula ósea si se les necesita. Con ellos ya son 20.000 en la región.

 

“El motivo fundamental de ese incremento de donantes de órganos ha sido la incorporación el año pasado en el hospital de Toledo de la donación en asistolia (cuando el donante fallece por parada cardiorrespiratoria), que se hacía en España y en el hospital de Albacete desde 2013”, explica María José Sánchez Carretero, la coordinadora de trasplantes en Castilla La Mancha desde 2005. En 2019 el 25% de los donantes de la región fallecieron por esta causa. La mayoría del resto, por muerte cerebral (una hemorragia o un ictus isquémico). Los accidentes de tráfico apenas representaron ya el 4% en todo el país.

 

No hay límite de edad para donar. En Castilla La Mancha el 60% de los donantes tienen más de 70 años y hubo uno con 91 que pudo donar su hígado

 

“Es prioritario para nosotros incorporar la donación en asistolia a los hospitales autorizados para la extracción de órganos, que podamos hacer que las personas que fallecen por esta causa en todas las uvis y las unidades de críticos de Castilla La Mancha puedan ser valorados como donantes y sus familias tengan el derecho a que se les plantee la posibilidad de donación. Ya tenemos un protocolo regional que vamos a presentar a todas las gerencias”, señala la coordinadora.

 

“Requiere un cambio de mentalidad y de formación y en ello estamos trabajado. Desde un punto de vista logístico no es muy complejo y los hospitales autorizados pueden estar en disposición de hacerlo o de contar con el apoyo de equipos de otros hospitales”.

 

La otra prioridad en la Coordinadora regional de Trasplantes es ir introduciendo el ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea) en las extracciones de órganos. “En Albacete ya hemos empezado a hacerlo y el objetivo es que a corto medio plazo podamos hacerlo también en Toledo y después en el resto de hospitales. Con este sistema el donante puede donar más órganos, estos sufren menos y los resultados son mejores en el receptor. Con el ECMO los donantes en asistolia podrían donar además de los riñones, el hígado, pulmones y en un futuro otros órganos”, explica la doctora Sánchez Carretero.

 

170 personas esperaban un órgano o tejido en Castilla La Mancha a 1 de enero. El 60% de ellos, un riñón. La enfermedad renal es la que genera más necesidad de trasplante

 

 

En Castilla La Mancha hay 7 hospitales autorizados para la extracción de cualquier órgano y tejido. Todos públicos: los cinco de las capitales de provincia, el de Talavera y el de Alcázar de San Juan. En los hospitales de Hellín y de Puertollano cuentan con un coordinador de trasplantes con una formación específica (lo tienen todos los hospitales autorizados para la extracción) para detectar posibles donantes, hablar con sus familias y gestionar el traslado al hospital autorizado más próximo.

 

Castilla La Mancha también alcanzó su máximo histórico el año pasado en trasplantes de riñón, que se realizan en esta comunidad desde 2003. Primero en el hospital de Albacete y desde 2007 en el de Toledo. En cada uno se realizaron en 2019 sesenta intervenciones que permitieron a 120 enfermos renales volver a tener un riñón sano y una vida tranquila. Fueron 25 más que en 2016. Al cierre de esta edición se habían realizado 1.031 trasplantes de riñón en estos casi 17 años entre los dos hospitales. La enfermedad renal es la que genera más necesidad de trasplantes. El 60% de los 170 pacientes que esperaban un órgano o tejido el 1 de enero en la región necesitaban un riñón nuevo. El hígado y después pulmones y corazón son los órganos que más se necesitan.

 

Entre esos trasplantados renales se encuentra la toledana Lina Gallego. “Sientes muchísima alegría, no se puede explicar. Con mi enfermedad lo pasé sumamente mal, estuve muchas veces ingresada, 6 años en diálisis y siempre con la ilusión del trasplante. Me llamaron 4 veces, siempre de madrugada, y al final no podía ser. Y a la quinta, el 29 de junio de 2013, sonó el teléfono a las siete menos cuarto de la mañana y esa vez me dijeron: tenemos un riñón para ti. No tuve miedo, sino mucha alegría. En Toledo hay unos nefrólogos muy buenos, muy especiales tanto profesional como personalmente. Y ahora estoy estupendamente”, dice a sus 70 años».

 

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