“LO QUE NECESITAMOS EN LOS PUEBLOS PEQUEÑOS SON MUCHAS LOLAS”

El 70% de los pueblos de Castilla La Mancha tienen menos de 1.000 habitantes y en ellos vive solo el 8% de la población. El gobierno regional busca un pacto y ultima una ley y un estatuto de la mujer rural contra la despoblación, una comisión parlamentaria estudia soluciones y distintos movimientos sociales exigen medidas urgentes. Los vecinos de estos pueblos nos cuentan cómo se vive, que necesitan y cómo afrontan un fenómeno que tiene a muchos pueblos en riesgo de desaparecer.

 

(Este reportaje se publicó en la edición en papel en noviembre del año pasado. Volveremos al mensual en papel en cuanto nos sea posible. Ahora puedes leerlo completo, AQUÍ)

 

Una clase del colegio rural agrupado Valle de Tajuña de Guadalajara, premiado como ejemplo de lucha contra la despoblación y, también, de integración.

 

Los jóvenes comenzaron a irse hace ya años, los que se quedaron se han hecho mayores y están falleciendo. No nacen niños. En 67 pueblos de Cuenca y Guadalajara y en 2 de Toledo no hay ningún empadronado con menos de 20 años. Y otros datos relevantes: en 261 municipios de Castilla La Mancha viven menos de 100 personas y en 264 entre esa cifra y 500. Juntos suman más de la mitad de los 919 pueblos que tiene la comunidad y en ellos solo vive el 4% de la población castellanomanchega. Los pueblos se están vaciando y el ritmo se ha acelerado en los últimos años.

 

“Yo lo que pido a los políticos y a las administraciones públicas es que no nos olviden, que es una pena que los pueblos desaparezcan porque no hay comodidades. Aquí se puede vivir muy bien y muy tranquilos”, advierte Juana Martín, la alcaldesa de Arisgotas, una pedanía de Orgaz (Toledo), desde hace dos décadas. Hace 5 años allí vivían 75 vecinos, ahora son unos 40 y Juana recuerda cuando eran 150. “La gente se ha ido yendo a vivir a los pueblos más grandes, a Sonseca, a Los Yébenes, aunque muchos vuelven todos los días aquí a trabajar en el campo o con el ganado”.

 

La mayoría de sus vecinos tienen más de 65 años, a tres los recoge todos los días una furgoneta para llevarlos al centro de día de Orgaz. Allí también van a la escuela los tres niños del pueblo, de 11, 10 y 4 años. No tienen transporte público y quien no tiene coche se las arregla aprovechando el viaje de un vecino o, en caso de necesidad, pidiendo a alguno que le lleve. “Por eso no hay problema, porque todos somos como una gran familia”.

 

Tampoco hay tiendas, pero una furgoneta les lleva pan por las mañanas y otras se acercan varios días a la semana para venderles “casi de todo”. Juana regenta el único bar del pueblo que, sobre todo en invierno, es el centro de reunión de los vecinos y donde se organizan las celebraciones. Lo que a esta alcaldesa la trae de cabeza desde hace unos meses es conseguir un simple ordenador para el consultorio, al que acude un médico una mañana a la semana.  “Como no lo tiene, no puede ni ver nuestra historia clínica digital, que es muy importante y más con los pacientes tan mayores que tenemos aquí. Y tiene que seguir haciéndonos las recetas en un papel, que también es un problema cuando la boticaria que viene con él no tiene la medicina que nos ha mandado. No sé cuantas veces he llamado al Sescam y todavía estoy esperando”.

 

Aquí se ejerce una medicina más tradicional, más basada en la pura experiencia clínica. Tienes que ser mucho más, también el pediatra, el psicólogo, el ginecólogo…

 

Hace dos años, para sorpresa y alegría de todos los vecinos, llegó Lola Garrido al pueblo, una educadora social que trabaja en la provincia y que paseando un día por la zona se “enamoró” de Arisgotas y de su gente y decidió instalarse allí. Hasta los treinta y tantos había vivido en Madrid y tras unos años “rodando por el mundo me di cuenta que es aquí y así como quiero vivir. Fui muy bien recibida, tanto que mi llegada casi coincidió con las Navidades y me pidieron que fuera la reina maga. Y poco después hasta me dejaron un terrenito para que pusiera mi huerto”, nos cuenta.

 

Lo que más le costó fue encontrar una casa donde vivir, pese a que en el pueblo hay muchas viviendas vacías. “No tenían muy interiorizado el tema del alquiler y pasó un tiempo hasta que Juana me llamó para decirme que por fin había una disponible. Es una casa superhumilde, con su chimenea. No me falta de nada. Aquí se vive en comunidad. Todos nos conocemos y nos ayudamos, aprendes a tirar de la gente que sabe y a valerte mejor por ti misma. Es cuestión de organizarte con lo que puedas necesitar. Y luego la educación y el respeto que tiene todo el mundo. Estoy encantada”. También sus amigos y su familia, que la visitan con frecuencia y, sobre todo, sus vecinos con ella. “Lo que necesitamos en los pueblos más pequeños son muchas Lolas”, dice la alcaldesa.

 

 

Si el 100% de las grandes ciudades tenía cobertura de internet a velocidades de al menos 30Mbps, solo el12,6% de los pueblos con menos de 100 vecinos tenía internet así

 

Para los más jóvenes vivir en un pueblo pequeño tiene sus dificultades. Paula Malagón vive en Los Quiles de abajo (Ciudad Real). Tiene 16 años y cuando acabe el Bachillerato quiere estudiar Derecho o Administración de empresas. Todas las mañanas un coche la recoge para ir al instituto de Malagón (curiosamente como su apellido), a 17 kms. Con ella viaja otro compañero que ya han recogido en otra pedanía próxima, Piedralá.

 

A su hermano de 11 años, le recoge otro coche un poco más tarde para ir a la escuela. Como ellos otros 23.322 alumnos de Castilla La Mancha tienen que trasladarse todas las mañanas a otro pueblo para ir a clase. Y lo hacen a través de 1.025 rutas de transporte escolar gratuito establecidas por la Consejería de Educación.

 

 

En el pueblo de Paula viven unos 50 vecinos, ninguno de su edad. Así que en verano, aunque haya algunos más y una piscina, muchas veces se aburre. “Mis padres no pueden estar llevándome a Malagón a cada momento”, que es donde están sus amigos. “En invierno es diferente porque todos los días voy al instituto y por las tardes tengo que estudiar”. Los fines de semana es su hermana, de 21 años, quien la acerca y la recoge por las noches. Por su pueblo solo pasa un autobús los martes a las 8,15 de la mañana y regresa al mediodía.

 

Tienen médico cada 15 días, un panadero que pasa por allí a diario y un frutero y otras furgonetas con comestibles que se acercan con frecuencia. El de sus padres es el único bar del pueblo, en el que ella también echa una mano a veces. A Paula le gusta “la tranquilidad” de Los Quiles, pero no se imagina viviendo allí toda la vida “porque hay muy poca gente y casi todos son muy mayores. En dos años me iré a estudiar a Ciudad Real”; pero su primo, que estudia ingeniería agrícola, sí quiere volver al pueblo a vivir.

 

Entre las cosas que la administración puede hacer para mejorar la vida de Los Quiles, a los pies de los Montes de Toledo, Paula apunta: “podrían hacer algo relacionado con el turismo, para que la gente viniera más por aquí”. La cobertura de internet es otro problema. “Con algunas líneas no funciona y con las otras muy mal cuando hace mal tiempo. Ayer estuve toda la mañana sin WhatsApp”, nos cuenta.

 

En el informe sobre cobertura de banda ancha que la Secretaría de Estado para el Avance Digital presentó el año pasado los datos no dejan dudas. Si el 100% de las grandes ciudades tenían cobertura a velocidades de al menos 30 Mbps y no bajaba en el 88% de los municipios de más de 20.000 habitantes; solo el 12,6% de los pueblos con menos de 100 habitantes tenían internet a esta velocidad y solo en el 35% de los que tenían entre 100 y 500 vecinos.

 

El consejero de Desarrollo Sostenible de Castilla La Mancha, José Luis Escudero, lamentaba en agosto el desinterés de las grandes compañías de telecomunicaciones por invertir en estas zonas despobladas y agradecía a las empresas tecnológicas intermedias el acuerdo al que habían llegado con el Gobierno regional para extender la conectividad 4G por todo el territorio.“Es una prioridad para luchar contra la despoblación, crear oportunidades de trabajo y mejorar los servicios públicos en las zonas rurales”, señalaba.

 

El Plan, al que la Junta dedica 11 millones de euros, prevé la instalación de 150 antenas 4G, preparadas también para el 5G, para expandir esta tecnología por los pequeños núcleos de población de la región, donde la cobertura 4G ha crecido un 135% en los últimos 4 años y un 336% la fibra óptica (es la única comunidad que ha superado el 300%).

 

Estela Cuadrado, de Mejorada (Toledo), hace unos días en la Feria Biocultura de Madrid.

 

Internet ha dado una nueva oportunidad a Estela Cuadrado, una empresaria de Mejorada (Toledo) que después de unos años en paro se lanzó en 2015 al negocio online desde su pueblo, con 1.300 vecinos. Puso en marcha un laboratorio de cosmética ecológica y vende sus productos bajo la marca Ártica y específicos que elabora para terceros. Desde que empezó cada año multiplica el negocio por 2,5 de media. “Internet es una ventana abierta a todo el mundo, yo vendo así por toda España y me están pidiendo ya de Europa y de Sudamérica”.

 

Cuando se le pregunta por las dificultades que ha encontrado en su pueblo para poner en marcha su negocio, responde: “las críticas de la gente. Lo mejor que me decían era que estaba medio loca. Ahora todos me están felicitando”. Por su iniciativa empresarial acaba de recibir el Premio a la Mujer Rural del año de la provincia de Toledo, que ha instaurado el Gobierno de Castilla La Mancha para visibilizar el trabajo y los éxitos de las mujeres que viven en zonas rurales.

 

A Estela le gusta vivir en su pueblo porque “estoy supertranquila y me resulta muy cómodo”, pero pide a los gobiernos que garanticen los servicios mínimos de calidad para los vecinos, “colegios, médicos y transporte porque mucha gente mayor no se puede desplazar”. En su pueblo, cuenta, paran dos autobuses al día hacia y desde Talavera. El futuro del medio rural está muy ligado a las tecnologías, pero también a que no falten los niños.

 

En Garciotum (Toledo, 190 vecinos) lo tuvieron claro el curso pasado, cuando estuvieron a punto de perder de nuevo su escuela (estuvo cerrada entre 2013 y 2015) porque se quedaban sin alumnos. El Ayuntamiento ofreció entonces 200 euros para pagar el alquiler de la casa a cinco familias con niños que se instalaran en el pueblo (tuvieron muchas más solicitudes) y completan hasta el 100% de las ayudas para gastos en libros. Y este curso la escuela, integrada en el colegio rural agrupado Tierras de Viriato, tiene 14 niños en Primaria.

 

“El que las mujeres se incorporen al mundo laboral es clave para evitar el despoblamiento y su independencia económica fundamental para combatir la violencia de género, que en los pueblos se hace más invisible por el qué dirán”

 

El equipo docente del Valle de Tajuña de Guadalajara, formado por 17 maestros, una orientadora y un auxiliar técnico educativo, se ha ganado este curso uno de los premios que concede la consejería de Educación el Día de la Enseñanza (22 de noviembre), precisamente por ser “un ejemplo en defensa de la escuela rural, la lucha contra la despoblación y por mejorar la integración de la población migrante”. Más del 20% de sus 103 alumnos son de familias de otros países, la mayoría marroquíes o rumanos.

 

El colegio se divide en 4 pueblos, de los que el mayor no supera los 400 vecinos: la sección de Tendilla con 47 niños, la de Loranca con 6, 15 hay en la de Hontoba y 35 en la de Aranzueque, explica el director, Avelino Casado. La cifra total es similar en los últimos años y es frecuente, cuenta él, recibir alumnos nuevos a mitad de curso. “La clave para los profesores de las escuelas rurales es planificarse mejor”, señala él, porque en la misma clase tienen que atender a la vez a niños de diferentes cursos.

 

En Tendilla están divididos en tres grupos; pero en Loranca están todos juntos en la misma clase. “La ventaja es que la atención puede ser más cercana y personalizada y eso la gente que viene de Madrid o de otras ciudades lo valoran mucho”. Y clave, también, ser muy creativos, aprovechando los recursos que les ofrece el entorno, ingeniándoselas para hacer todas las excursiones que pueden para que salgan de su entorno y conozcan museos, otros ambientes y ciudades y además les resulten gratis o casi. Y utilizando las tecnologías que les han facilitado. Desde este curso internet funciona rápido, disponen de pizarras digitales y de ordenadores para los alumnos.

 

Otro buen ejemplo que acaba de ser premiado a nivel nacional por la fundación FAD y el BBVA, el del colegio rural agrupado Entrerríos, con un centenar de alumnos y 18 maestros repartidos entre Las Vegas, Cerralbos, Lucillos y Montearagón (Toledo). Desde hace unos años mantienen un compromiso real para proteger el medio ambiente y luchar contra el cambio climático y el curso pasado demostraron con hechos cuantificados que se pueden reducir los residuos que generamos, implicando además a sus vecinos, como nos contaban en un reportaje en la edición anterior.

 

Premio nacional para estos médicos rurales

 

Juana Machado, Juanjo Criado, Mario Ballesteros y Rubén Serna, los médicos premiados.

 

Mario Ballesteros, el médico de El Real de San Vicente (Toledo, 900 habitantes) se dio cuenta hace un tiempo, observando a sus pacientes mayores, que el alzheimer y el colesterol podrían estar relacionados e inició una investigación con el apoyo de otros médicos de pequeños pueblos del área sanitaria de Talavera. Entre todos reunieron 140 muestras válidas para el estudio científico y con él han demostrado cómo esta demencia reduce el colesterol unos 30 puntos en cuatro años. En el XLI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria acaban de darles el primer premio por su trabajo, entre 3.500 comunicaciones presentadas.“Claro que en los pueblos pequeños se pueden hacer cosas muy importantes”, señala este talaverano encantado con su trabajo como médico rural.

 

“Aquí se ejerce una medicina más tradicional, más basada en la pura experiencia clínica, con menos apoyos, y el vínculo con el paciente es distinto, más especial. Es más bonito. Tienes que ser mucho más, tienes que ser también el pediatra, el psicólogo, el ginecólogo…” pero también, “apañarte con recursos escasos que no son de tu formación. Una vez asistí una agresión y la patrulla de la guardia civil estaba a 50 kms”. La falta de medios es otra dificultad. “Por ejemplo aquí no tenemos un ecógrafo, si te falta una aguja no tienes donde conseguirla rápidamente y si necesitas una ambulancia no llega en 5 minutos como en la ciudad”.

 

Lo que él pide a las administraciones para estos pueblos es que “el criterio economicista no sea el prioritario. La rentabilidad es en experiencias de vida. Lo que te aporta un abuelo que cuesta x multiplícalo por lo que aprenden sus nietos cuando vienen. Es muy triste hoy que un niño te diga que los huevos salen de un supermercado o se asuste por ver una hormiga”.

 

Lo que a la alcaldesa la trae de cabeza es conseguir un simple ordenador para el consultorio, al que acude un médico una vez a la semana. “No puede ni ver nuestra historia clínica”

UNA LEY Y UNA COMISIÓN PARLAMENTARIA CONTRA LA DESPOBLACIÓN

 

Hasta el 10 de diciembre está abierta la consulta pública del anteproyecto de la ley de Desarrollo rural territorial y contra el despoblamiento promovida por el Gobierno de Castilla La Mancha (se puede consultar y mostrar sugerencias a través de la web: castillalamancha.es (Gobierno / Agricultura, Agua y Desarrollo Rural / Actuaciones).

 

Este mes el ejecutivo regional ha comenzado a reunirse con los agentes sociales, organizaciones del mundo rural, alcaldes, diputaciones… con los que quiere, a través de grupos de trabajo conjuntos, diseñar y consensuar una estrategia con medidas a medio y corto plazo que se plasmen en un Pacto social contra la despoblación y en esa ley con la que pretenden garantizar servicios básicos de calidad en estos pequeños pueblos e incentivos para generar empleo. Esperan aprobarla en 2021. A la vez, una comisión parlamentaria formada por los 3 partidos representados en las Cortes regionales (PSOE, PP y Cs) está escuchando a expertos y debatiendo soluciones.

 

Y no son fáciles en la tercera comunidad más extensa del país (79.500 kms2, con 919 municipios, en los que solo en 36 viven más de 10.000 personas. En 261 residen menos de 100; en 264 entre esa cifra y 500; en 117 entre 500 y 1.000 vecinos y hay 97 municipios con entre 1.000 y 2.000. Y en esos cuatro grupos que suman 739 pueblos (el 80%) viven solo 299.185 personas de las 2.026.807 censadas a 1 de enero en Castilla La Mancha, el 15% de su población. La edad media en estos pequeños pueblos es también mucho mayor. Si la media en la región era de 43 años al comienzo de año, en los pueblos de entre 500 y 1.000 vecinos sube a los 49; en los de entre 500 y 100 a los 54 y en los que tienen menos de 100 a los 58. El Gobierno central también comenzó a elaborar el año pasado una Estrategia Nacional Frente al Reto Demográfico.

 

“Después de muchos años rodando por el mundo, me di cuenta que era así y aquí donde quería vivir. Me recibieron tan bien que la primera Navidad me pidieron que fuera la reina maga”

 

Las mujeres rurales de Castilla La Mancha tendrán Estatuto propio este año

 

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“Las mujeres jugamos un papel decisivo en muchos ámbitos del mundo rural. Tenemos los mismos problemas que tienen las que viven en el medio urbano, pero necesitamos soluciones diferentes”, señala Elisa Fernández (en la imagen). Ella es la presidenta regional de FADEMUR, una organización nacional, referente de las mujeres rurales, que en Castilla La Mancha ha reclamado e impulsado un Estatuto de la Mujer Rural.

 

El Gobierno ya lo tiene casi listo y, con rango de ley, se aprobará en las Cortes regionales previsiblemente antes de que termine el año. “Es necesario para poder avanzar en igualdad”, señala la presidenta.

 

El Estatuto persigue visibilizar y garantizar derechos a las mujeres que viven en zonas rurales, a aquellas que tradicionalmente han trabajado gratis, sin cotizar ni reconocimiento alguno en las explotaciones ganaderas y agrícolas familiares o en casa porque se consideraba que era su obligación. Y para conseguirlo prevé favorecer en las ayudas públicas los proyectos impulsados por mujeres, así como a las cooperativas y empresas que al menos tengan un 40% de mujeres en sus órganos de dirección. Ahora solo el 8% de las socias de cooperativas son directivas y solo un 30% de las 117.000 explotaciones agrarias de Castilla La Mancha están lideradas por mujeres.

 

Prioridad también en las subvenciones públicas a las propiedades agrícolas o ganaderas en régimen de titularidad compartida (entre la pareja). Aunque esta opción se aprobó a nivel nacional en 2011 y Castilla La Mancha es la segunda comunidad que más titularidades compartidas ha registrado, hasta octubre solo tenía 177 (28 en 2015). Elisa Fernández propone que se favorezcan con una cuota familiar a la Seguridad Social o reduciendo las actuales. “El que las mujeres se incorporen al mundo laboral con todos los derechos es clave para evitar el despoblamiento”, señala la presidenta de FADEMUR.

 

En los pueblos pequeños no suele haber guarderías ni centros para mayores porque se ha considerado que su cuidado y el de los niños eran tareas que las mujeres debían afrontar gratis por serlo, pero en la organización consideran que como trabajo remunerado puede ser otro interesante nicho de empleo a desarrollar. “La independencia económica de las mujeres es fundamental, también para combatir la violencia de género que en los pueblos se hace mucho más invisible por el qué dirán”. Otro de los retos es acabar con la gigantesca brecha salarial en el mundo rural, que oscila entre el 60 y el 70%, señalaba la consejera de Igualdad, Blanca Fernández, en el I Foro de Mujeres Cooperativistas de Castilla La Mancha, celebrado en octubre en Almagro.

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