TODOS LOS NOMBRES

Los miembros del gobierno, de izquierda a derecha el vicepresidente, José Luis Martínez Guijarro; la consejera de Economía Patricia Franco; el de Hacienda y Administraciones Públicas, Juan Alfonso Ruiz Molina; la consejera de Igualdad y portavoz, Blanca Fernández; el consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz; el de Agricultura, Francisco Martínez Arroyo; la consejera de Educación, Cultura y Deporte, Rosana Rodríguez; el de Fomento, Nacho Hernando; la consejera de Bienestar Social, Aurelia Sánchez; y el de Desarrollo Sostenible, José Luis Escudero Palomo.

 

A pesar de que entran cuatro nuevos consejeros, en un gobierno de 11 miembros contando al presidente Page, es sin embargo un gobierno de continuidad. Las principales consejerías y la vicepresidencia están en las mismas manos. Entre los que se van, los dos representantes de Podemos.

 

No es Emiliano García Page amigo de realizar grandes cambios, en eso también actúa con moderación, máxime cuando los resultados avalan una gestión. No lo ha sido nunca ni en su entorno más cercano y menos visible, ni tampoco en otros de mayor relevancia pública. La mayor parte de su círculo de confianza cuando era alcalde de Toledo sigue siendo su círculo de confianza como presidente de Castilla-La Mancha. No es de extrañar que la composición del gobierno salido de las últimas elecciones autonómicas básicamente sea el mismo con el que finalizó la legislatura. No es de los que cambian lo que funciona y quienes han dicho que ha funcionado ha sido el electorado otorgándole la mayoría absoluta.

 

Cuatro, sin embargo, han sido las incorporaciones al ejecutivo, aunque una de ellas lo haya sido a medias puesto que ya tenía entrada al Consejo de gobierno como portavoz del mismo, Nacho Hernando que ocupa ahora la cartera de Fomento que dejó vacante Tita García Élez al ganar la alcaldía de Talavera de la Reina, también por mayoría absoluta. Es Nacho Hernando, lo dijo el propio García Page, su apuesta de futuro. Un joven político, 28 años, que parece seguir los pasos que el propio Page siguió. Como él fue portavoz muy joven y como él accedió seguidamente a ostentar la consejería de Fomento. García Page lo hizo durante 9 meses y luego ocupó Bienestar Social, era el principio de los tiempos, se lo recordó a Bono que era quien le nombraba y que ha estado presente en todos los actos de toma de posesión e investidura que estas semanas atrás han tenido a Page como protagonista.

 

 

La incorporación de Blanca Fernández fue una sorpresa. La ex portavoz del PSOE en las Cortes durante la pasada legislatura había sido elegida en las últimas elecciones generales diputada al Congreso por Ciudad Real, cargo que ahora abandona

 

Entre las otras incorporaciones quizá la mayor sorpresa sea la de Blanca Fernández como consejera de Igualdad y portavoz del gobierno. No por los cometidos a ejercitar, después de todo ya entre 1996 y 1999 fue responsable del centro de información a trabajadores y trabajadoras emigrantes de la Unión Provincial de CCOO de Ciudad Real y responsable de la planificación, elaboración y ejecución de proyectos de integración social e igualdad, y durante la pasada legislatura fue la portavoz del grupo parlamentario socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha. La sorpresa viene de que había dejado el parlamento autonómico para presentarse como número uno por Ciudad Real al Congreso y fue elegida diputada. Brillante de oratoria, pronto se vio que Cospedal no aguantaría mucho tiempo las invectivas que Blanca Fernández le lanzaba cada vez que intervenía. Así fue, Cospedal también optó por irse al Congreso de los diputados; pero ella para no volver.

 

Nuevo consejero y nueva consejería es la de José Luis Escudero Palomo, a cargo de Desarrollo Sostenible. Este ingeniero técnico de telecomunicaciones es un especialista en cooperación internacional al desarrollo. Ha sido responsable de proyectos en los servicios centrales de Manos Unidas para países como Bolivia, Ecuador, Perú, El Salvador, Haití y Filipinas. Concejal durante 8 años en Azuqueca de Henares, los últimos 4 ha sido parlamentario regional por Guadalajara.

 

La última incorporación es una política muy reconocible en Toledo, Rosana Rodríguez Pérez, porque la pasada legislatura fue concejala del ayuntamiento de Toledo de Turismo y Artesanía. Durante un año también fue concejala con García Page de alcalde al sustituir a Jesús Nicolás por dimisión de éste. Rodríguez a quien sustituye ahora es a Ángel Felpeto al frente de la consejería de Educación, Cultura y Deportes. En su curriculum conocimientos tiene para ello. Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación y diplomada en profesorado de educación general básica ha ejercido de maestra entre 1984 y 2017 hasta en ocho centros educativos públicos distintos y ha sido presidenta del consejo escolar municipal del ayuntamiento de Toledo, además de distintos patronatos como el Rojas, el deportivo municipal o el de turismo, además de presidenta de la escuela municipal de música Diego Ortiz. Sustituye a un político con carisma en el ámbito educativo, de hecho Ángel Felpeto, que pretendía retirarse de la política, accedió al gobierno a la segunda y para resolver un problema, el que estaba creando su antecesora Reyes Estévez, cuya gestión estaba siendo ampliamente criticada en poco tiempo.

 

Puede parecer que no son pocos cambios cuatro nuevos nombramientos de diez miembros del gobierno, con el presidente once; pero considerando que éste es el mismo, que el vicepresidente primero, y ahora único, Antonio Martínez Guijarro, también lo es, y los consejeros de Hacienda, Juan Alfonso Ruiz Molina; de Economía, Patricia Franco; Agricultura, Francisco Martínez Arroyo y Sanidad, Jesús Fernández Sanz, todas ellas las consejerías más potentes políticamente junto a Educación, también repiten, al igual que lo hace Aurelia Sánchez en Bienestar Social, se observa que la continuidad en la gestión está asegurada. La variación, más que en los nombres, vendrá dada por la mayoría absoluta que como primer hecho ha supuesto la desaparición de la vicepresidencia segunda del Gobierno y de la consejería de coordinación del Plan de garantías ciudadanas que ostentaban Podemos. A recordar que esta formación política perdió los dos diputados con que contaban en la pasada legislatura y que necesitó García Page para ser investido presidente en esa ocasión.

 

Junto a Blanca Fernández las novedades del gobierno son José Luis Escudero Palomo como consejero de Desarrollo Sostenible; la ex concejala del ayuntamiento de Toledo, Rosana Rodríguez Pérez, como consejera de Educación, Cultura y Deporte; y Nacho Hernando, quien ya entraba en los consejos de gobierno como portavoz y que ahora ocupa Fomento

 

En las últimas elecciones no solo consiguió la mayoría absoluta, sino que le faltó tan solo un diputado para la mayoría cualificada que, entre otras cosas, y si se lo hubieran planteado, contarían con los votos necesarios para cambiar la ley del gobierno que limita a 8 años el mandato de los presidentes. Útil para el caso de que hubieran querido quitarse de encima el engorro y los problemas internos que origina sustituir al líder y más en un partido que celebra elecciones primarias. Tal es así que recién ha tomado posesión el nuevo Gobierno, y ya en los corrillos políticos, se hacen quinielas por quién será el sucesor de García Page. De momento, y fuera de ese entretenimiento, lo evidente es que el conquense Antonio Martínez Guijarro sigue siendo el hombre fuerte del gobierno como lo muestra el rango, vicepresidente, y como lo dice cada vez que tiene ocasión el propio Emiliano García Page, que se deshace en elogios a su figura. También lo dice que no haya querido ponerle ningún contrapeso, en forma de otra vicepresidencia, como en otras ocasiones se ha hecho, ni que haya nombrado un consejero de presidencia, como también ha sido habitual en la historia del gobierno autonómico.

 

La toma de posesión de los nuevos consejeros fue el último de los grandes actos políticos derivados del resultado de las elecciones del 26 de mayo. Celebrado de manera solemne en el patio del palacio de Fuensalida, sede de la presidencia regional, tuvo como anécdota principal la lluvia que cayó minutos antes y que hizo que más de la mitad de los asistentes tuvieran que seguirlo de pie, pues hubo que retirar las sillas mojadas, y la lluvia que cayó al final, bendita lluvia al sentir y al decir general, que aceleró el final del discurso del presidente y obligó a quienes previamente no habían conseguido resguardarse, a escuchar el himno nacional que cerraba el acto con los paraguas abiertos, los escasos previsores, y mojándose el resto. La mayor parte de la responsabilidad de que los asistentes se mojaran, no todos pues había donde refugiarse, habrá que atribuírsela al presidente García Page que tiene cualidades “castrinas”. Conocido es que el fallecido líder cubano, Fidel Castro, era capaz de pronunciar discursos de horas sin leer una sola letra. García Page también, aunque se corta y no llega a tanto, y se adapta a todos los públicos. Ejemplo de ello fue ese día de la toma de posesión. En su intervención dio continuidad a los anuncios, exigencias, compromisos y prioridades que desgranó en la sesión de su investidura, acentuándolos y rubricándolos; pero a lo que dedicó más atención en esta ocasión fue a su propio equipo, al entrante y a los que salían, salvo a los dos miembros de Podemos del anterior gabinete que no fueron referenciados ni para bien ni para mal.

 

La anécdota de la tarde fue la lluvia que cayó antes de iniciar el acto y que obligó a retirar muchas sillas y a que la mayoría de los asistentes tuvieran que seguirlo en pie. También cayó antes de finalizar la intervención de Page y el himno nacional se escuchó bajo la lluvia

 

EL GOBIERNO SEGÚN PAGE

 

La presentación de sus consejeros la realizó de una manera emotiva. Tuvo un recuerdo especial muy aplaudido para la que fuera consejera de Fomento, Elena de la Cruz, fallecida hace poco más de dos años. También lo tuvo para quienes han formado parte de su gobierno y ya no lo son, Ángel Felpeto, Reyes Estévez y Agustina García Élez. A todos ellos y a los que continúan los calificó de “máquinas con corazón” por su capacidad de trabajo y por su manera de entender la política y el servicio público. También habló de jerarquía, la que deben mostrar como miembros que son del gobierno que representa a Castilla-La Mancha, pero a la vez una total cercanía y sencillez de trato con los ciudadanos. “No hay jerarquía a la hora de tener derechos”, dijo. Es la fórmula aplicada durante los pasados 4 años y la que quiere que siga aplicándose en los 4 años que vienen, según se expresó. Repasó uno a uno las virtudes que entiende tienen los nombrados miembros del gobierno.

 

El primero, por supuesto, ya está dicho, en jerarquía y en valoración, el vicepresidente José Luis Martínez al que calificó de un “seguro para la región” y de “imprescindible” para él en el gobierno. Con Guijarro como vicepresidente, dijo, se quita varios sueldos.

 

Patricia Franco, consejera de Economía Empresas y Empleo, ha sido, dijo, un descubrimiento: “Una persona que propone hablar con el corazón, pero actúa con la cabeza”. Aquí habló del compromiso para esta legislatura de crear otros cien mil puestos de trabajo y de la necesidad de facilitar una mayor igualdad territorial, asumiendo que son los empresarios quienes deciden dónde se instalan y dónde no.

 

Al consejero de Hacienda y Administraciones Públicas, Ruiz Molina, le atribuyó muchos méritos, entre otros y no pequeño a que Castilla-La Mancha haya pasado de estar muy mal a tener importantes opciones, gracias entre otras cosas, a su rigor presupuestario. La encomienda que tiene, señaló, es desarrollar la administración digital, algo que García Page considera “determinante para el futuro”.

 

Blanca Fernández, consejera de Igualdad y portavoz, es para el presidente “extraordinaria, extraordinaria y una magnífica persona”. Hay un mensaje de fondo, aseguró, en que la consejería se ocupe de los dos cometidos: “quien tiene que dar la cara por el gobierno, no puede dejar de darla nunca, ni siquiera equivocándose, por la igualdad”.

 

José Luis Martínez Arroyo, consejero de Agricultura, asume también las competencias de Agua y Desarrollo rural. Lo calificó como “una figura de una solidez extraordinaria” y aseguró que presumía bajito de él porque “tengo miedo de que se lo quieran llevar a Madrid”. En el entorno del palacio de Fuensalida se considera un posible ministrable a Martínez Arroyo. Justificó como necesario que el agua vaya unida a la agricultura en los próximos 4 años asegurando que “esta legislatura podemos dar un salto definitivo en materia de agua”.

 

De Rosana Rodríguez, consejera de Educación Cultura y Deporte, señaló que está en la política por su enorme reconocimiento desde el principio en la comunidad educativa. Y que es a quien, quizá, pueda destacarse más que a ninguno la capacidad “de estar en lo grande y estar en las cosas pequeñas”.  

 

Nacho Hernando es un enorme futuro, según García Page, del que dijo que iba a disfrutar viendo cómo gestiona un importante presupuesto que necesita de “alguien que se explique bien y que sea tozudo en la consecución de los objetivos”.

 

Aurelia Sánchez, consejera de Bienestar Social, fue calificada por el Presidente como “un encanto políticamente” y añadió que “yo sé que lo ha pasado mal, porque ha tenido que decir a mucha gente, vas a subir, vas a crecer, pero ni mucho menos lo que tú creías si has oído al presidente en los mítines. Es así, pero en lo que creemos es en esto, en la solidaridad, en la igualdad y en los servicios sociales”.

 

José Luis Escudero, consejero de Desarrollo Sostenible, es uno de los nuevos, “con un talante a prueba de su talento. Lo van a conocer, es un crack, dialécticamente y personalmente”, dijo de él García Page, quien aseguró que no se le vería mucho con corbata.

 

Jesús Fernández Sanz, continúa como consejero de Sanidad y fue protagonista de la anécdota de la tarde. En las referencias el Presidente se le había saltado y llegado al apresurado final por la lluvia se olvidó de él, hasta que sus asesores se lo recordaron y volvió al discurso cuando ya bastantes invitados habían abandonado la zona del patio central, donde la lluvia mojaba. Rápidamente, aunque no tanto como quienes aguantaban el chaparrón hubieran querido, dijo de él que “yo que soy un enfermo de la política, necesito a alguien que tenga la capacidad y la medicina que aporta al resto del equipo Jesús”. Cuando los que se mojaban ya vieron el cielo cerrado para resguardarse en los pasillos del claustro, se les volvió a abrir al anunciarse que se iba a tocar el himno nacional para finalizar el acto. Y así fue.

 

 

 

 

    

Francisco José Gómez Herruz

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