Y si no, no

Insiste el flamante nuevo presidente del PP de Castilla-La Mancha, Francisco Núñez, en la palabra unidad dentro de su formación. Es lo que demanda para ganar elecciones y es lo que demanda cualquier líder político, unidad bajo su mando. Pero la unidad hay que construirla, no solo pedirla, y el principal barro para ello es generar ilusión y las pasadas elecciones primarias no han sido un ejemplo para ello. No solo por el resultado, dónde un 35% de los votos han ido a parar a otro candidato, Carlos Velázquez, sino por el desarrollo mismo de las primarias con duras acusaciones de este contra el aparato del partido que apoyaba al vencedor.

 

Lo que se ha escuchado en la campaña electoral no ha dado para mucho, salvo esas críticas y la réplica en un sentido parecido de Núñez contra quienes apoyaban a Velázquez en Toledo. Propuestas imaginativas ninguna, la cosa se planteó entre continuidad y algo menos de continuidad, ganó la primera. Ahora Núñez, que lo primero que ha hecho ha sido defender la gestión privada de la Sanidad, tiene un largo y difícil camino, el de ser Presidente por si mismo. Ahora le pasa como les ocurría en la edad media a los reyes de Aragón que para serlo tenían que jurar ante el Justicia (ahora así se llama en esa comunidad al Defensor del Pueblo) y en presencia de los nobles a los que en ese momento representaba el Justicia, la siguiente frase: “Nos, que somos y valemos tanto como vos, pero juntos más que vos, os hacemos Principal, Rey y Señor entre los iguales, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades; y si no, no”.

 

Ni que decir tiene que esos nobles en el PP castellano-manchego son, por este orden, Cospedal, Vicente Tirado y los presidentes provinciales del partido que le han aupado a la presidencia regional. La tendencia será, ocurre casi siempre, no solo a ejercer el cargo, sino también a creérselo. Llegará un momento en que también piense como presidente del partido. A la par el resto irá mirando con desconfianza ese sentimiento independentista y llegará un punto de confrontación que normalmente gana el nuevo; pero no siempre. Para todo esto falta mucho tiempo porque la palabra unidad que enarbola es también una bandera blanca de futuras guerras en aras de una necesidad mayor, la que se deriva de unas elecciones autonómicas que llegan en 7 meses y al candidato prácticamente no le conoce nadie, no ha servido para eso las primarias, y lo que de él se conoce es controvertido. Seguro estoy de que si se hace una encuesta de quien manda en el PP de Castilla-La Mancha el resultado mayoritario sería que Cospedal; y no faltaría razón.

 

Si se hiciera una encuesta en Castilla-La Mancha sobre quién manda en el PP regional, seguro que el resultado daría que Cospedal; y no le faltaría razón

 

La lideresa de facto del PP ha tenido suerte estos días, paradojas de la política, por no ser ya ministra de Defensa ni secretaria general del PP y ha conseguido pasar prácticamente desapercibida cuando se intentaba achicharrar a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, por las grabaciones de unas conversaciones de barra de bar hace 9 años con el comisario Villarejo. No era entonces Delgado ni ministra, ni política, era fiscal de la audiencia nacional contra el yihadismo y por tanto es de prever que acostumbrada, yo lo haría en ese cargo, a hablar con quienes se mueven en las cloacas del estado. Conversaciones en la que ponían verde a compañeros de trabajo (quien esté libre de pecado…) alguno de los cuales ha acabado sentándose junto a ella, 9 años después, en el Consejo de Ministros.

 

La suerte de Cospedal ha sido que al no ser ya importante políticamente en el resto de España, al menos en este momento, no se ha hablado de la grabación del sumario de la Operación Tándem en la que el comisario Villarejo además de presumir de que es amigo el esposo de Cospedal, Ignacio López del Hierro, desde hace 30 años, da cuenta de una llamada que le hizo la propia Cospedal, entonces ministra de Defensa, para que le ayudara en su pelea interna con la que entonces era vicepresidenta del Gobierno, Sáenz de Santamaría.

 

La ministra de Defensa utilizando a un personaje como Villarejo contra la vicepresidenta del Gobierno es algo que suena muy duro y desde luego informativamente de primerísimo nivel, sin que ello quiera decir que necesariamente sean verdad las palabras grabadas al comisario. El personaje da para mentir mucho y no se entiende que lo utilicen en su favor contra otros fuerzas políticas que pretenden pasar por serias en cuestiones de Estado. Claro que también los hay, los mismos, que exigen con virulencia a otros que publiquen sus trabajos de Master y se niegan a hacer lo propio con los suyos. Aunque no sea delito y solo cosa de tener amigos

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Francisco José Gómez Herruz
Francisco José Gómez Herruz

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